Cuando hemos decidido qué perro queremos, es importante saber dónde encontrar un cachorro. Puedes visitar varios criaderos o tiendas, no te quedes con el primero que veas: busca uno en el que puedas comprobar que es un sitio limpio y con buenas instalaciones para los animales.
Ir a ver la camada es lo ideal para elegir a tu cachorro. Hay varias cosas en las que debes fijarte: que no tosa, que no tengan descamaciones en la piel …
Puedes realizar algunas comprobaciones: fíjate en cómo reaccionan al verte, si se acercan a olisquearte, si te siguen cuando corres…

Lo mejor es que elijas a un cachorro integrado en el grupo y que no sea muy tímido, ya que después podría darte problemas al convertirse en un perro inseguro y miedoso, lo que a veces puede derivar en un perro agresivo.
Cuando te decidas por el que más te gusta, fíjate bien en que sus ojos no tengan mucosas y sean brillantes; en que sus orejas estén limpias y rosadas. Los dientes deben estar blancos y las encías fuertes y rosadas.
El pelo también dice mucho del animal, fíjate en que sea suave.
Las patas deben ser firmes y paralelas a las demás (aunque hay excepciones, como los Bulldog), el rabo debe ser recto y no curvarse (aunque esto también depende de la raza)
Por último, si el cachorro tiene pedigree, asegúrate de llevar todos los papeles que lo certifican, o infórmate muy bien de los trámites a seguir para inscribirlo.
En cuanto lleves el cachorro a casa, pide hora con tu veterinario para que le haga un primer análisis, revise sus vacunas y si no tiene el chip, que se lo ponga.
Será el comienzo de una gran amistad…


