¿Perros agresivos o momentos de agresividad?

Perros agresivos

Está muy de moda hablar de razas de perros peligrosas, dando por sentado con esta expresión como que si existieran perros predispuestos a la agresión así porque si. Pero esto es un rotundo error, o más bien, un autoengaño y excusa para evadir la responsabilidad que recae sobre el dueño del perro y sobre toda la sociedad.

Hay muchos factores que pueden influir sobre tu perro, provocando en él reacciones agresivas frente a determinadas situaciones. 

La soledad y abandono son unas de ellas. Si tu mascota está mucho tiempo sola, probablemente desarrolle pobremente su capacidad de socializar, por lo que verá a cualquier persona como algo extraño y peligroso, comportamiento por demás habitual en la mayoría de los animales, inclusive en las personas. Todos tendemos a reaccionar con precaución y un poco de miedo frente a una situación desconocida. Lo mismo le sucede al perro, por lo que fomentar su socialización con frecuentes paseos y entrando en contacto con otras personas ayudará a reducir o evitar su agresividad.

Un malestar físico en el can también puede inducirlo a reaccionar agresivamente frente a una persona, incluyendo a su dueño. Ya sea una enfermedad o algún pequeño percance que le cause dolor, como una espina clavada o punto sensible, si llegásemos a provocarle un malestar al tocar sin querer ese lugar, nuestro perro podría hasta llegar a mordernos, pero esto no lo hace de malo ni significa que nuestra mascota se convirtió en nuestro enemigo, simplemente está reaccionando como su organismo se lo indica, buscando una forma de evacuar su dolor.

Perro agresivo

Lo cierto es que un perro siempre tiene una razón para actuar agresivamente, aunque nosotros no lo notemos. Por supuesto que también existen los problemas de comportamientos, que si bien tienen solución, su causa no deja de ser nuestra responsabilidad en parte.

Y si alguna vez estamos frente a una situación de sufrir un ataque canino, lo más indicado es quedarse quieto y sin mírale a los ojos, ya que esto el perro lo interpreta como un desafío. Intenta hablarle calmadamente y de sobrellevar el momento, pero tampoco descartes un ruta de escape viable en caso de que el perro se mostrara demasiado agresivo. Pero recuerda que al correr, el perro también correrá, y pocas veces se los puede superar en este ejercicio.

Lo más importante de esto es dejar en claro que no existen razas ni perros agresivos de nacimiento o por el simple hecho serlo, sino que su educación, o falta de ella, le lleva a comportarse de determinada forma que puede ser peligrosa para la sociedad. Pero la solución no es ni sacrificando al animal ni martirizando a toda una raza.

La responsabilidad es enteramente nuestra, de las personas supuestamente racionales, por lo que hagámonos cargo de una vez.


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