Cómo evitar que mi perro muerda y destroce objetos III

Con anterioridad analizábamos las causas por las cuales los perros destrozan  objetos. Podríamos  también apuntar los siguientes motivos como origen de esta problemática:

– A. “DOMINANCIA”: El perro que se sitúa en la escala de la pirámide jerárquica no es feliz, al no encontrar su lugar dentro de la familia. Uno de los síntomas que puede mostrar es el destrozo de objetos.

¿Cómo se consigue que nuestro colega canino sea dominante? Muy fácil. Tomad nota, ésta es la receta:

1. -Nada de señalarle un lugar para descansar, un lugar propio, su cubil… la casa entera es suya, puede entrar donde le plazca, subirse a donde quiera y coger lo que le venga en gana y cuando le parezca. No tiene lugares prohibidos o de acceso limitado

2. -Compartamos con él nuestra comida (“hay que dar de comer al hambriento”, como dice El Evangelio) , sobre todo cuando estemos sentados a la mesa

3. –Cedámosle nuestro asiento en el sofá y busquémosle un lugar en nuestra cama (hay que portarse bien con los amigos…)

4.- Dejémosle todos los juguetes a su disposición, incluso los que usamos para jugar con él y hasta las muñecas de nuestra hija, no vaya a ser que se aburra…

5. Busquémosle un buen vestuario: que no le falte de nada, colección otoño -verano-primavera e invierno de vestidos, botas , visera y gafas haciendo juego (no hay que olvidar pintarle las uñas que en la vida urbana es muy necesario, ni las botas de charol para los días de lluvia…) Si seguís estas instrucciones os aseguro que tendréis un perro superdominante, que no sólo destrozará vuestras pertenencias, sino que se convertirá en el terror del vecindario…

-B. “FALTA DE COHERENCIA”: Los perros son animales de costumbres. Si queréis hacerles felices, estableced una rutina en su vida: salidas, comidas, juegos a horas regulares tratando de seguir el mismo horario cada día. Quizás hasta a vosotros os venga bien… La organización y el método son positivos. Mirad que bien les fue a los romanos en el pasado, uno de los pueblos más organizados de la antigüedad.

Los perros a los que no se les ofrece una rutina, que van de mano en mano “hoy me lo cuida mi madre, pero por la tarde se lo dejo a mi primo que me lo pasea”, se acaban desquiciando. Si a eso se  une la incoherencia y la permivisividad por parte del dueño, acaban por convertirse en seres inseguros, y es normal que calmen sus ansias destrozando lo que se pone a mano.

Conocí hace años a una persona con graves problemas psicológicos que puso en su vida a dos perros pensando que la ayudarían. Si malamente se organizaba ella para vivir, la realidad y el tiempo demostraron que tampoco era capaz de ofrecer esa coherencia y estabilidad a los seres que había adoptado. Los pobres animales sin una buena guía y un amo justo y lógico, tenían la casa destrozada y sumida en el caos, pero ellos no tenían la culpa y quizás su dueño tampoco, porque ya tenía bastante con cuidar de sí , como para tener que cuidar de otros. No culpemos pues a los animales,- esa es la vía más sencilla-, y pensemos que se merecen unos amos justos y coherentes que les den la vida que merecen.



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