Consejos para superar la pérdida de tu perro

Perro en la montaña.

Perder a nuestro perro es perder a un miembro más de nuestra familia, con todo lo que esto conlleva. Se trata de una situación difícil y traumática, que supone una gran pérdida emocional para nosotros. Nos vemos obligados a iniciar un duro proceso durante el cual tenemos que acostumbrarnos a vivir sin la presencia de uno de nuestros seres más queridos. Aunque en ocasiones esto nos parezca imposible, podemos superar la situación.

El dolor que sentimos tras la muerte de nuestro perro puede ser tanto o más fuerte que el que nos invade tras perder a cualquier persona de nuestro entorno. Es por ello que el proceso de asimilación es similar, abarcando prácticamente las mismas fases, desde la negación hasta la aceptación. Puede incluso que sintamos culpa. Todo ello es más o menos complicado dependiendo de las causas del fallecimiento.


En primer lugar, y como ocurre después de todo hecho traumático que pueda sucedernos, debemos concedernos un tiempo para llorar y expresar nuestro dolor; solo así podremos liberarlo. Es importante admitir tanto a los demás como a nosotros mismos que estamos tristes y que vamos a echar de menos a nuestro perro. Lo mejor es que nos desahoguemos con nuestra familia y amigos, y que jamás reprimamos nuestros sentimientos.

Hay quien utiliza algunas formas de expresión como terapia. Por ejemplo, podemos escribir una carta a nuestra mascota como despedida, poemas, hacer composiciones con sus fotografías, editar vídeos, etc. Todo es válido para manifestar nuestras emociones. Esto no hará que el dolor desaparezca, pero nos ayudará a aceptar la nueva situación y sobrellevarla.

Organizar una ceremonia de despedida también puede beneficiarnos en este sentido. Podemos planear diferentes opciones, guiándonos por lo que consideremos más apropiado. Se trata de una decisión muy personal, para la cual existen distintas alternativas. Existen, por ejemplo, cementerios para mascotas, que nos permiten ir a visitarlas cada vez que queramos.

Tras todo esto comienza la difícil fase de adoptar una nueva rutina sin nuestro perro, que suele venir acompañada por un fuerte sentimiento de depresión. Es algo normal, acabamos de sufrir una pérdida irreparable y, como sabemos, el vínculo entre una persona y su perro es extraordinariamente fuerte. Nos ayudará hablar con gente que esté pasando por la misma situación; en Internet encontramos numerosas páginas webs dedicadas a entablar este tipo de conversaciones con otros usuarios.

También nos será de ayuda mantener ciertos hábitos durante algún tiempo, como pasear por los mismos lugares y a las mismas horas en que caminábamos con nuestro perro. Poco a poco nos veremos preparados para sustituir estas rutinas por otras diferentes.

Puede que sintamos la urgente necesidad de incluir otro perro en nuestra vida para llenar nuestro vacío emocional. Y si bien es cierto que no debemos dejar que el dolor nos haga renunciar a futuras mascotas, también lo es el hecho de que cada animal es insustituible, y que lo adecuado es superar el duelo antes de plantearnos convivir con otra mascota. De lo contrario el daño psicológico puede ser aún mayor.

No debemos culparnos por sentir dolor, ni tampoco cuando éste comience a desaparecer. Con el paso del tiempo las sensaciones negativas quedarán en segundo plano, siendo sustituidas por los recuerdos alegres en compañía de nuestro perro. Un buen consuelo es pensar que hemos logrado que el animal se sienta querido y feliz a nuestro lado, que ha disfrutado de una buena calidad de vida.

Si notamos que el tiempo no cura nuestro dolor, no dudemos en buscar un profesional que nos ayude. Es habitual y totalmente lógico acudir a la consulta de un psicólogo tras el fallecimiento de una mascota, por lo que no debemos avergonzarnos. Lo importante es encontrar el camino para superar la pérdida y seguir adelante.


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General Perros

Raquel Sánchez

Licenciada en Periodismo y aficionada a los blogs, siempre me ha gustado escribir. Desde niña adoro a los animales, y los perros siempre han sido muy especiales para mí. Hoy en día forman una parte muy importante de mi vida.

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