El amo, su perro y la sociedad · I parte

Fiesta de disfraces canina

En los próximos comentarios vamos a analizar unos cuantos aspectos – tal vez obvios al parecer de algunos – que atañen al binomio hombre-perro.

¿Qué es en realidad un perro? Nuestra asociación data de hace 15.000 años. De no haber sido este animal seleccionado y modificado a voluntad del ser humano podría considerarse dicha asociación hombre-perro un “mutualismo”, el mismo que se produce entre un cocodrilo y un pajarillo que le sirve de cepillo de dientes, o entre los tiburones y los peces piloto guiando a los escualos a través del océano, pero no es el caso… El pajarillo y el pez piloto obran en su propio interés, no dejan de ser lo que son… el perro en cambio, ha sido enseñado por el hombre para convertirse en un guardián, en un rastreador, en un socorrista, eso sí aprovechando sus dotes naturales, y todo ello lo hace con gusto para complacer a su amo, a quien tiene por un superior en su escala jerárquica. Ni siquiera se plantea si pertenece éste a otra especie diferente a la suya, la de los descendientes del lobo.

¿Qué es o qué debe de ser el binomio hombre-perro? El día que el hombre conquiste nuevas tierras vírgenes, sus desconocidos pobladores contemplando a un soldado y  un perro unidos por una correa pensarán hallarse frente a una especie zoológica ignota. ¿Sabrán ellos diferenciar entonces dónde empieza el cánido, y dónde termina el mono hecho hombre…? , nadie sabe… Sin querer habrán desenterrado la fórmula perfecta aprendida por Adán esa tarde en que todo empezó: hombre y animales, seres equivalentes y complementarios, hablando – como decía un jefe sioux – el mismo lenguaje, el de La Creación…

Todo esto está muy bien, y es un deleite pensarlo, pero hace mucho que abandonamos el Jardín de El Edén, y una mañana va uno por la calle  y sin alzar la vista distingue algo peludo con unas botitas, cascabeles, trenzas y un top de Dior, ¡Cielos estaré en la Corte de Los Austrias…, la anciana del visón sujetando displicente la correa desentraña el misterio… ¡LOBO! ¡Qué bajo has caído…!

Seguiremos…

Perrito ataviado con conjunto de shorts y sudadera

¡Voy corriendo a las rebajas a ver si queda algo!


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