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El bozal. Uso y habituación al mismo · I parte

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El bozal, un accesorio útil si es bien usado

Muchos pensarán en el bozal como un instrumento de tortura, y no es así, somos los dueños quienes tenemos siempre la opción de utilizar debidamente o no un accesorio para nuestro perro.

Lo cierto es que si conseguimos habituarle a nuevas experiencias, al uso de diferentes accesorios (transportines, mochilas, arneses por ejemplo) estimularemos cada vez más su mente y conseguiremos un animal maleable y adaptado a la convivencia ciudadana. El éxito o el fracaso radicarán  simplemente en cómo planteemos esa habituación progresiva. Improvisar da siempre malos resultados, todo requiere un plan previo, y grandes dosis de paciencia, no lo olvidemos.

¿Cuándo es necesario utilizar un bozal? Como solución a un problema conductual, no es recomendable. Sólo conseguiremos “un apaño” temporal. Será como poner un parche. Es mejor decidirse por atajar el problema poniéndose en manos de un profesional del adiestramiento, si nosotros no somos capaces de encontrar remedio.

Sin embargo existen situaciones en las que el bozal se convierte en imprescindible (tenencia de perros legalmente considerados peligrosos, transporte en medios públicos, ordenamientos municipales específicos, exploraciones veterinarias, carreras de galgos, etc.) y no vale improvisar en el último minuto: “¡Hala!, ahora le pongo el bozal y listo Calixto…” Las cosas así no suelen salir bien…

¿Cuándo no se debe utilizar el bozal? Pues si dejamos sólo al perro en casa. Alguien puede pensar en él como la solución perfecta para evitar que su perro destroce cosas en su ausencia. Craso error… Si el perro se pone nervioso o sufre una indisposición y vomita podría llegar a ahogarse (yo le quito incluso el collar a mi perra cuando me ausento de casa, y en muchas residencias caninas y criaderos también lo hacen). De todas maneras nunca se les debe de dejar con él puesto más de una hora al día, y la habituación ha de ser gradual.

En los siguientes post comentaremos los diferentes bozales que hay en el mercado, y la técnica adecuada para conseguir una adaptación sin traumas para el animal. También veremos la forma de tomar las medidas al perro para adquirir la talla más adecuada a sus características fisonómicas.

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Bozal de alambre


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