De la misma forma que pasa con los seres humanos, los perros deben tener cuidados especiales en sus ojos. Los ojos de nuestras mascotas son sensibles a los rayos de luz, si bien es cierto que no con tantea definición y con colores como sucede con nosotros.
Los perros se caracterizan por tener tres parpados en sus ojos, uno en la parte superior, otro parpado accesorio, que se desliza desde afuera hacia abajo y un tercer parpado que se encarga de repartir las lagrimas y cumple la función de barrera protectora contra las posibles infecciones.
Uno de los trastornos más comunes en los ojos de los perros es el llamado distriquiasis, que sucede cuando uno o varios pelos se ubican en la parte inferior de su parpado o cuando las pestañas se desvían causando molestia e irritación.
Es normal que los perros sufran de conjuntivitis, lo que aparece como consecuencia de que la parte color carne del ojo del perro se une a la cornea con los parpados y al irritarse se inflama.
En sus ojos se encuentran unos conductos especiales que desembocan dentro de la cavidad nasal causando el drenado del exceso de lágrimas. En algunos perros estos conductos no tienen la capacidad de drenar correctamente causando que las lágrimas se desborden por debajo del borde del ojo, causando un ojo siempre húmedo y con facilidad para infectarse.
La cornea de los perros es la parte externa de su globo ocular, esta parte se encuentra siempre expuesta a heridas, arañazos o golpes. Muchos perros se suelen lastimar las corneas mientras juegan con compañeros o cuando se llevan adelante alguna rama de su jardín.
Si ves que tu mascota se lastimó el ojo es importante que lo lleves inmediatamente al veterinario para realizarle la curación y el tratamiento que sea adecuado.


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