Errores que se cometen generalmente con los perros II

Como decíamos en el anterior post, nuestra lógica y manera de ver las cosas no coincide muchas veces con la de los perros. Analicemos más conductas inadecuadas que solemos poner en práctica:

  • Las despedidas interminables y las salutaciones efusivas al regreso ( hasta con fuegos artificiales…) y luego nos quejamos y lamentamos de que nuestro amigo de cuatro patas sufra ansiedad por separación… Cómo no sufrirla… Imáginemos que nos presentamos como cada día en el bar que frecuentamos para saludar a nuestro grupo de amigos habitual con los que jugamos una Bonoloto cada semana. Les comunicamos efusivamente que nos ha tocado a todos la lotería , y después acto seguido nos largamos a todo correr… ¿qué les ocurrirá a nuestros amigos…? ,pues que se quedarán subiéndose por las paredes desesperados… Lo mismo le ocurre a nuestro perro . Le hablamos , le abrazamos y le hacemos una escena sentimental, y acto seguido nos largamos, y luego cuando finalmente volvemos , apenas se abre la puerta montamos el circo del siglo, palmadas, saltos, todo el repertorio… Así conseguimos desquiciar al animal sin darnos cuenta… Es una lógica que para nosotros funciona, desde nuestra mentalidad humana, pero el perro lo entiende de otro modo. ¿Cual sería la actitud correcta? Hacer todo lo contrario: quince o veinte minutos antes de ausentarnos de casa, ignorarle completamente, y al llegar a nuestro hogar esperar el mismo tiempo , diez o quince minutos antes de acariciarlo o hacerle fiestas. “Tranquilidad”, esta es la palabra mágica. Con los perros hay un tiempo para cada cosa, cuando toca jugar se juega, y cuando el perro está calmado hay que dejarle en paz, no ir a molestarle cuando esté dormido o descansando. ¿A nosotros nos gustaría que nos lo hicieran mientras dormimos la siesta? ¿A qué no? Pues eso…

  • Causar excitación cuando hay que transmitir calma. Enlazando con  el  anterior párrafo , podemos concluir que los perros son como partituras de música, cada una con un tempo determinado. Nuestro carácter latino nos hace relacionarnos con los perros con gran efusividad,  es bonito sin embargo ver a gente del Norte de Europa acariciar con gran calma a un perro que se encuentran por la calle. Su tradición cultural les ha educado en el trato con los animales. Son generalmente más pausados y los animales lo agradecen. Aún recuerdo la reprimenda que me echó un instructor en un club de trabajo canino al que iba a adiestrar a mi perro. El animal hizo bien el ejercicio y yo empecé a palmearle con gran alegría, cuando lo correcto sería haberle dado calma, acariciándole pausadamente con la mano. Otra vez la lógica te traiciona, pero poco a poco la experiencia te va enseñando…


Un comentario

  1.   Miguel dijo

    GUAU! ahora sé muchísimo más sobre perros gracias a esta página. jaja ojalá los perros pudiesen hablar para enseñarnos todo eso…

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