Errores que se cometen generalmente con los perros III

Según concluimos en anteriores comentarios, nuestra lógica y forma de analizar las cosas no coincide precisamente con la canina, y a menudo caemos en errores que pueden causar trastornos en el animal. Analicemos más ejemplos:

  • Engañar en la llamada: Esta orden es una de las fundamentales que más debemos de practicar con nuestro perro. Pensemos en la cantidad de problemas a evitar si un perro acude bien a la llamada. No obstante, a veces es más practico ordenar un Plazt o Tumbado a distancia en caso de inminente peligro, p.ej. un posible atropello. Nuestro amigo no dudará en ejecutar de manera fulminante esta orden de Plazt o Tumbado si la ha aprendido bien. La orden de “VEN” en este caso le podría  hacer dudar, o pensárselo, y entonces sería demasiado tarde y se produciríá el accidente... ¿Cómo ejecutan la mayoría de los dueños esta orden? Con un trozo de comida o juguete en la mano. El perro viene atraido por la recompensa y entonces se le ata y para casa. A la tercera que le hagan esto al animal va a decir que vaya “Rita La Cantaora“… Hay que ser noble con los animales, y con los perros, animales tan inteligentes, en especial. No se les debe engañar. Estropearemos el vínculo y es una pena…

"Brenda do Acivro" a los dos meses de edad

  • Reñir (o incluso pegar , que hay gente para todo…) al perro cuando acude a la llamada: “Toby” está entretenido con los amiguetes. El amo se desgañita llámandolo, y él nada de nada… El perro al final acude, y entonces el amo le echa el rapapolvo del siglo , o incluso le castiga físicamente. Muy mal . No se debe de obrar así…  Un perro haya hecho lo que haya hecho, si atiende a la llamada debe de ser felicitado. Como si se le ha llamdo 50 veces y al final acude. Ahí hay que felicitar…. Esto se llama “trabajar a favor de perro“. Un sistema que funciona bien para conseguir que el perro esté pendiente de nosotros, es esconderse y llamarlo. Al ver que hemos desaparecido se le caerá el mundo encima, y cada vez procurarará alejarse menos de nosotros. Unos 20 o 30 metros es una distancia aceptable entre el dueño y el perro, cuando éste se halla disfrutando de un paseo en libertad, pero tenemos que procurar que el perro siempre esté pendiente de nosotros. Tenemos que trabajar la atención, de la cual trataremos proximamente.

"Helga de La Picarota" en el Parque Nacional de Redes (Asturias)


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