Errores que se cometen generalmente con los perros IV

La característica primordial a la hora de elegir el collar de un perro debe de ser su funcionalidad

Un profesor de matemáticas en mi infancia no cesaba de repetirnos como antes de abordar los problemas, teníamos que aprender la teoría. Sin embargo, para muchos humanos la parte teórica de las cosas parece causarles alergia, y prefieren pasar directamente a la práctica. En España y Latinoamérica a pesar de las revistas y webs especializadas en el mundo canino existente , aún no hay muchos dueños de perros deseando formarse en canicultura. Esto conlleva a cierto maltrato animal causado por la ignorancia en muchos casos, a pesar de hallarse exento de intencionalidad. Por ejemplo, observo muchas veces a gente paseando por la calle con sus perros y me fijo en los accesorios de estos animales. Si se trata de perros pequeños, suelen ir amarrados a arneses con correas de esas que se estiran y encogen a voluntad. Raras veces estos perros catan un prado o parque para correr a sus anchas. Con la excusa de la libertad de movimientos ofrecida por  la correa, muchos dueños piensan que con esto ya han cumplido con su mascota. Basta ver la agresividad de estos perros ladrando a todo lo que se mueve para darse cuenta de como necesitan más ejercicio.

En el caso de perros más grandes muchos amos tampoco se informan y obran por cuenta propia. Si el perro tira le colocan un buen collar de púas y asunto arreglado… el perro ya no tira entonces… Algunos autores famosos de libros de adiestramiento en positivo consideran estos collares de púas de “carácter inmoral”. Yo invitaría al que los use a colocarse uno de ellos ajustado a su brazo y a darse unos cuantos tirones,  quizás entonces cambiaría de idea… No puede, a mi juicio, un animal llevar todo el día en sus paseos un instrumento de tortura de ese tipo… Sólamente un adiestrador cualificado puede usarlo sabiamente para corregir determinados hábitos con fines educativos. No deberían venderse libremente en los centros comerciales. Si nuestro perro tira de la correa hay otros métodos para que no lo haga: más ejercicio, un adiestrador especializado, diferentes tipos de collares y arneses para evitar tirones…

También veo a menudo collares de púas colocados con éstas hacia afuera en perros. Sus dueños se los colocan “para evitar que los ataquen”. Aparte de lo hortera y macarra que quedan constituyen un grave peligro. Si jugando con nuestro perro otro perro se engancha la que se puede armar es tremenda… En estas cosas no se piensa hasta que suceden.

Última recomendación: cuidado con la correas en forma de rollo en un cajetín que se estiran y encogen  (no decimos marcas) al usarlas con perros de gran tamaño. Pueden presentar varios peligros:

  • DIFICIL CONTROL DEL ANIMAL: Si un perro grande tira de la correa y estáse estira hasta 6 mts. , puede enredar a otros transeuntes y provocar un accidente grave.
  • DAÑOS EN LA ESPALDA Y ZONA CERVICAL DEL PERRO: Seguro que conocéis esta fórmula: Fuerza = masa x aceleración. Si dejamos a un perro voluminoso correr 6 metros a toda velocidad y al final se encuentra que está atado a una correa por el cuello el impacto en sus cervicales será brutal. Pensemos en esto.
  • CORTES GRAVES EN LOS DEDOS DEL DUEÑO: Una correa puede llegar a quemar por abrasión. Con correas que se desenrrollan ha habido accidentes graves en propietarios de perros  en caso de tirones inesperados. No describiremos los detalles porque no viene a lugar, pero os recomiendo que tengáis mucho cuidado y no uséis este tipo de correas con perros muy potentes.

Un collar fijo o arnés es un buen accesorio para pasear nuestro perro


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