La oruga procesionaria: qué hacer si afecta a nuestro perro

Oruga procesionaria del pino.

Como sabemos, muchos insectos son altamente peligrosos para los perros, siendo uno de ellos la llamada oruga procesionaria del pino (Thaumetopoea Pityocampa). Este insecto puede causar la muerte del animal si no recibe atención veterinaria rápidamente, ya que su contacto provoca la inflamación de varios órganos e importantes dificultades respiratorias.

Estas orugas están muy presentes en espacios naturales poblados de árboles, aunque también las encontramos frecuentemente en zonas urbanas. Salen a la luz sobre todo durante el comienzo de la primavera, y suelen unirse para formar largas hileras y desplazarse de esta forma (guiadas siempre por una hembra). Este espectáculo a menudo llama la atención de los canes, que pueden perder la vida si ingieren o simplemente rozan a estos gusanos.


La oruga procesionaria se caracteriza por tener la cabeza negra y los costados de color gris. Cuenta con unos 500.000 pelos rojizos en su dorso, llamados tricomas, repletos de histamina. Esta sustancia provoca graves reacciones alérgicas sin necesidad de ser tocadas; basta tan sólo con olfatearlas para acarrear importantes consecuencias. Además, cuando estos insectos se sienten amenazados desprenden estos pequeños pelos, por lo que incluso respirar cerca de ellos resulta peligroso.

Si nuestro perro entra en contacto con esta oruga, su lengua, labios, cara, e incluso el esófago y el estómago, se inflamarán rápidamente. Sentirá un picor extremo, se producirá hipersalivación y posiblemente aparezcan ampollas y rojez. Pueden darse también fiebre y vómitos, así como daños en la córnea. En los casos más graves es necesaria la amputación de partes de la lengua, e incluso el can puede llegar a morir.

Para evitar estas consecuencias extremas debemos acudir inmediatamente a una clínica veterinaria si nuestro perro entra en contacto con estos insectos, y lavar previamente la boca del animal con abundante agua templada para disminuir los efectos del veneno. El experto administrará un tratamiento a base de corticoides y antihistamínicos de acción rápida, generalmente por vía intravenosa.

Si vivimos lejos de una clínica y en una zona frecuentada por estas orugas, podemos pedir al veterinario que recete una medicación (pastillas o inyección) para administrar al perro en caso de urgencia, como método preventivo.


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General Perros

Raquel Sánchez

Licenciada en Periodismo y aficionada a los blogs, siempre me ha gustado escribir. Desde niña adoro a los animales, y los perros siempre han sido muy especiales para mí. Hoy en día forman una parte muy importante de mi vida.

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