No, a los huesos cocidos

Como seguramente te habrás dado cuenta, nuestros perros mueren cuando estamos cocinando pollo y tenemos los huesos a un lado, y aunque muchas personas optan por darle huesos cocidos a sus animalitos, el día de hoy les traigo algunas razones por las cuales debemos decirle No, a los huesos cocidos, ya que podrían causarles heridas en su sistema digestivo, que aunque pueden ser leves, también pueden ser graves.

Aunque el cocimiento de los huesos los deja blandos o demasiado laminados, si acostumbramos a nuestro animal a darles huesos, es preferible que prefiramos aquellos que no han sido cocidos y que se encuentran crudos. Te estarás preguntado el por qué de este consejo. Bueno primero que todo aunque los huesos cocidos no son una amenaza para la vida del perro, si pueden terminar haciendo que los dientes se quiebren o que las encías se lastimen, haciéndole pasar un mal momento al animalito.

De igual manera, el hueso puede quedar atorado en la mandíbula inferior del animal, ya que la forma de la boca de este se presta para que queden atascados ahí. En muchas ocasiones, dependiendo de la forma en la que el hueso ha quedado atorado, puede requerir la visita donde el veterinario, para que elimine y trate, al mismo tiempo el tejido que ha quedado lesionado.  Como si fuera poco, al morder los huesos, tanto la boca, como la lengua pueden resultar heridas.

Es muy importante que tengas en cuenta estos consejos, ya que además los huesos pueden llegar a quedar atascados en el estómago de su animalito. Si esto llegase a suceder, necesitarás visitar cuanto antes el médico veterinario, para que observe la situación y realice una cirugía o una endoscopia para retirar el hueso de su estómago.



Viviana Saldarriaga

Soy colombiana pero actualmente me encuentro viviendo en Argentina. Estudié producción de música en Estados Unidos en donde trabajé algunos años hasta devolverme a mi país para empezar a estudiar periodismo. Hoy en día me encuentro a punto de terminar mi carrera como periodista. Me considero una persona amable y sociable, pero muy psicorígida y perfeccionista. Soy curiosa por naturaleza y siempre tengo afán por aprender cada día un poco más.

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