Perros famosos I· “Contramaestre” (“Boatswain”) , el perro de Lord Byron

Hoy posiblemente no nos demos cuenta… pues en nuestras sociedades democráticas, fruto del estado de Derecho, tener un perro resulta de lo más normal, tanto si pertenece a una raza inusual y selecta , como si es un perro procedente de los más variados cruces y orígenes. Sin embargo esto no siempre fue así. Ser dueño de ciertos perros suponía en el pasado un rasgo de auténtica distinción, y su posesión estaba controlada, fiscalizada e incluso vetada. Si vemos la grupa de un bobtail nos preguntaremos qué hace un perro tan grande sin cola. La historia nos dará la respuesta: en determinados condados de la vieja Inglaterra debían pagar más impuestos los propietarios de los perros de rabo largo, tal vez por su aparente finalidad menos utilitaria, y por ello, para no pagar,  los pastores prefirieron que el  bobtail o Pastor Inglés se quedara sin él.

Los nobles sin embargo, podían permitirse canes de otro tipo, como un símbolo más de su carácter. Perros destinados a la caza en jauría o a la vista, al acompañamiento ornamental de carruajes (dálmata) o perros de costoso mantenimiento por su volumen corpóreo. George Gordon Byron, más conocido por Lord Byron fue un personaje particular, dispuesto a romper convencionalismos, un verdadero  extraño entre sus compatriotas. Tal vez una personalidad tan compleja como la suya, vana en apariencia, pero noble en el fondo en grado sumo,  sólo se sintió reflejada en la mirada de los animales, y por este motivo se rodeó de ellos. Dicen que viajaba, sobre todo durante su estancia italiana, con un numeroso séquito e innumerables bultos y equipajes, entre los que incluía jaulas con animales exóticos, incluso osos. Debía amar mucho la belleza de estos animales,  hasta el punto de no soportar verse privado de ella. Uno de los que más amó sin duda fue “Boatswain” (“Contramaestre”) un terranova oriundo de Canadá, y con el compartió su vida en Newstead Abbey, cerca de Nottingham, la fabulosa propiedad que al igual que su título heredara del tío abuelo William. Debieron nadar muchas veces juntos “Boatswain” y Byron. El lord era cojo, circunstancia que  le favorecía sobremanera: una excusa irrefutable en las fiestas, liberándole de tener que bailar mientras acompañaba en la conversación a las damas y las seducía. Esa cojera no le impediría nadar, y seguro que entre las olas pasó muy buenos momentos con su terranova. Aún hoy me asombro cada vez que visito “La Grotta di BYron”, acantilado desde donde se zambullía en el Mar de Liguria. No era un pusilánime desde luego al enfrentarse con aquel mar tan bravo…

Volviendo a “Boatswain”… compartió cinco maravillosos años de vida con su dueño para acabar muriendo de rabia. Se hizo merecedor de un monumento en la villa de Byron, y además de componer en su honor su dueño unos de los versos más famosos y repetidos que nadie haya escrito a un animal, se dice que incluso el propio Lord, por salvarle,   llegó a poner  su vida en juego en cierta ocasión que casi engullen las aguas al entrañable can. Supo este gran poeta descubrir y valorar toda la sensibilidad, la pureza y la honestidad en su perro. Por algo dicen y repiten tanto que éstos se parecen a sus amos…

Antiguo ejemplar de Terranova



2 comentarios

  1.   Ceferino dijo

    Ese Lord Byron fue un tipo excepcional. Todo un ejemplo de caballero de su época. Lástima su corta vida

  2.   SILVIA dijo

    SOLO LA NOBLEZA DE UN ANIMAL NOS AYUDA A HACER LA VIDA MÁS FÁCIL. SOLO SU MIRADA GENUINA NOS RECONOCE COMO SUS HERMANOS.

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