Perros famosos II · “Leoncico”, el Alano Español de Vasco Nuñez de Balboa

Alano Español

Aún recuerdo la pregunta  en la Facultad  de aquel  Catedrático . Los vapores etílicos nublando su mente , (bebía bastante, pero era magnífico), no apartaban un ápice su discurso de la lógica: “¿Por qué cree Ud. que los españoles conquistaron América? ¿Para evangelizar unas pobres almas…?” ” ¡PUES NOO !” – me gritó. “¡¡POR EL ORO, POR LA PLATA, POR LOS ESCLAVOS!!” El aula se sumo en un silencio sepulcral , vítreo,  sólo roto por el eco de aquellas frases cavernosas de aguardiente.

Ese día  perdí la inocencia. Maldije todas las falsas historias heróicas con las que había soñado en  la escuela . Alguien se apropió de nuestro pasado común a su antojo, quiso  transformarlo a su conveniencia y ordenó que se lo enseñaran a aquellos inocentes críos que eramos. Alguien me prestó unas gafas de sol para que recorriera las calles por la noche , y otro alguien con una palmada en el hombro me las retiró y me dio una linterna…

Ahora veía claro…, empecé a documentarme sobre el tema, a hojear antiguos  tratados, y  tropecé  este nombre: “Leoncico”, propiedad de Vasco Nuñez de Balboa, Descubridor del Mar del Sur, Alcalde de Sta. María La Antigua del  Dairén, Gobernador de Veraguas.

Eran sin duda, otros hombres, otras edades y otros lugares… Ciertas cosas seguían iguales y otras hoy ya habían cambiado. La ambición y la crueldad idénticas, más evidentes entonces, sólo eso. La sociedad  menos hipócrita y afeminada. La realidad implacable. Dos universos en colisión: el indígena y el conquistador. En el medio el perro decidiendo la suerte de ambos. Perros de guerra, no de Corte ni de alcoba. Mitad dogos, mitad mastines.” Alano Español” ese es el nombre del soldado de cuatro patas que se midió en las Sierras y LLanos del Nuevo Continente. Cumplió con su deber: servir a su amo, el único que todo perro conoce. Pudo estar de parte del indio, del cacique, pero el destino no lo quiso. Persiguió esclavos evadidos arrastrándolos de nuevo a las Encomiendas, o los despedazó en los  “Aperreamientos”, las ejecucuciones que los representantes de Sus Católicas Majestades disponían para los sodomitas por decreto, nuevos súbditos de la Corona no evangelizables.

Todo perro tiene su pasado como lo tiene su amo. Somos nosotros los que decidimos su destino, para bien o para mal, y aún hoy sucede, y lo vemos cuando leemos noticias de perros despedazando niños por accidente, o de perros rescatando a supervivientes de seismos. Nosotros los educamos y ellos comparten nuestra suerte. “Leoncillo” cobró paga de soldado en el ejercito, de ballestero,  y doble ración de comida en virtud a sus méritos. Murió en una refriega, aseteado  por los dardos ponzoñosos  de los indígenas . Su amo degollado por la ambición  de otros conquistadores. Vivieron al límite su tiempo.

Vasco Nuñez de Balboa


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