Perros viajando en automóvil I parte · Recomendaciones

Un trasportín en la parte trasera del coche es el modo más seguro para que viaje un perro

Algunos perros no disfrutan del automóvil, pero para la mayoría viajar en coche supone ampliar sus posibilidades de esparcimiento: descubrir nuevos olores, correr por playas o por bosques, entrar en contacto con diferentes ambientes y experiencias…

Si nuestro perro aún no se ha habituado a viajar en coche no desesperemos, únicamente se trata de encontrar la técnica y método adecuado para conseguir que lo que para él supone hasta ahora un tormento, se acabe transformando en un gran placer. En próximos comentarios abordaremos este problema que cuando se trata de seres humanos se denomina Omaxofobia.

Si bien a nuestro peludo amigo le abrimos un amplio abanico de oportunidades de diversión acompañándonos en coche, debemos de conseguir que estos desplazamientos se realicen de la forma más segura. La DGT prevé  una serie de normas que los dueños deben de cumplir transportando a sus perros en automóvil, para garantizar su seguridad y la de los ocupantes del vehículo. En la actualidad la ley establece que canes y conductores deben de viajar separados por una red o valla separadora. Esta barrera además de impedir invadir al animal nuestro espacio vital, nos protege a ambos en caso de colisión evitando un desplazamiento del animal dentro del habitáculo de consecuencias insospechadas. Conducir supone un acto de concentración y un lametón en una oreja a 120 Km/h puede hacer que la perdamos…

¿Qué tipo de coche es el más adecuado para cada perro? La lógica nos lo dictará… Nada nos impide – siempre que cumplamos las leyes – transportar un dogo alemán en un Smart, por ejemplo, o un Lobero Irlandés en un Mini Morris, pero desde luego para estos animales grandes siempre será más adecuado un monovolumen, una furgoneta o un turismo con ranchera dotado de puerta trasera. La parte posterior del vehículo es siempre la más indicada, a pesar de que sea una de las zonas más expuestas al sol. Es necesario fijar bien el equipaje con pulpos o sujeciones para que no se produzcan corrimientos que puedan dañar al animal. El mejor sistema no cabe duda, es el de colocar un trasportín en el coche, protegerá eficazmente al perro en caso de impacto y le evitará la molestia de mantener el equilibrio en las curvas o el sufrir golpes por acelerones o frenazos. Para él será como un refugio natural, una guarida. Probadlo y veréis como acaba convirtiéndose en su lugar favorito…

Un perro mal emplazado en un automóvil puede suponer un serio problema de distracción


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