Perros viajando en automóvil II parte · Más consejos…

Ciertos dueños exageran un poco con el aspecto de la seguridad...

No  es raro ver como algunos conductores optan por un remolque para transportar a sus perros. En la actualidad se ha mejorado la suspensión en los mismos. He oído comentarios de varios guías en pruebas de trabajo canino, de las malas condiciones en las que llegaban los animales tras viajar  kilómetros y kilómetros en remolques zarandeados por los baches de los caminos. Por supuesto que existen remolques y remolques… pero si el que hemos elegido no es suficientemente confortable, no podemos pretender que nuestro perro rinda al máximo en una carrera o en una prueba canina.

Durante el viaje en coche debemos intentar realizar una parada cada dos horas por lo menos, bajar al animal del coche y darle de beber agua fresca. Las áreas de descanso de autopistas o gasolineras son buenos lugares para que nuestro amigo se desentumezca sin peligro. Una cosa importante: procuremos habituarle a permanecer en “Sitz” mientras abrimos la puerta del auto para hacerlo descender. De no ser así, puede llegar a atropellarlo otro vehículo. Otra opción, es asegurarlo antes de hacerle bajar con una correa a una parte interior del vehículo, y soltarle una vez hayamos abierto la puerta y nos percatemos de que esté controlado el animal.

El habitáculo del coche debe estar bien ventilado o a una temperatura adecuada si disponemos de climatizador. No es buena cosa que el animal viaje con la ventanilla abierta, y menos aún sacando la cabeza fuera, a parte de mayores peligros podría contraer una otitis o conjuntivitis con las desagradables consecuencias que esto conlleva.

También tenemos que procurar que el animal muestre un buen comportamiento dentro del coche. No pueden distraernos sus aullidos, ladridos o gimoteos, ni exasperar nuestros nervios. Debemos ser coherentes y mantener nuestra posición dominante. Así todo irá bien (recordemos que los perros no son un modelo de demócratas precisamente…) Por último si se trata de un cachorro y éste vomita durante el trayecto mantengamos la calma y recordemos algunas escenas tragicómicas de nuestra infancia a este respecto. Seamos comprensivos… Os deseamos un buen viaje.

Vaya descapotable fardón... ¡A ver si ligo, je, je...!



Escribe un comentario