Proceso de domesticación (III)

Después de la Revolución Industrial se dejó de utilizar perros en las diferentes tareas que hasta ese momento venían desempeñando. A partir de entonces prosperaron las competencias protagonizadas por los perros llamados “de exposición”.

Mediante estos eventos se fueron mejorando genéticamente las distintas razas, hasta llegar a las 400 que conocemos hoy en día.

Otra de las consecuencias de la domesticación de los perros es la aparición del perro de compañía, mediante el cual las personas dejaban de sentirse solas y los perros tenían el beneficio de ser cuidados, alimentados y recibir afecto. Mediante este acuerdo tácito de colaboración mutua el perro y los seres humanos salen beneficiados.

Si bien en su comienzo el perro era salvaje, con el paso del tiempo esto ha cambiado. Y además de los cambios de conducta el perro ha sufrido cambios morfológicos y fisiológicos que hicieron que el perro tuviera diferencias notables con el lobo.

Uno de los cambios más notables es que el perro tiene un tamaño mucho menor que los lobos, además de sus dientes, que son más pequeños y las mandíbulas menor fuertes.

Las diferencias también aparecieron en el sistema nervioso central. El animal domestico tiene un cerebro más liviano que los lobos y su tamaño también es menor.


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