Propietarios de perros, una fuerza política importante…

Hace años, leí en una revista canina , como se cifraba ya de aquella en unos siete millones de personas, a los propietarios de perros , tanto de raza como sin determinar. Siete millones en nuestro país son muchas personas… y juntas y organizadas, la de cosas buenas que podrían hacer… Todo es ponerse…

Colectivos mucho menores, por ej., “La Asociación de amigos del Rifle” en USA (creo que se llama así) han defendido causas menos justas, – a mi parecer -, y se les tiene en cuenta.

Siberian Huskies descansando en el check-point

El problema en España, producto tal vez de la herencia genético-cultural árabe o griega, es que el ciudadano poseedor de un perro es aún contemplado por muchos sectores con cierta sospecha; no es un ciudadano de primera… y esto lo piensan también los políticos a la hora de legislar, muestra evidente de su falta de inteligencia. Alguno ha llegado a decir en público “que el que quiera un perro que se compre una finca increíble… ¿verdad? Mahatma Gandhi decía que el nivel cultural de un país se podía estimar por el trato que dispensaba a sus animales. ¿Estamos en este sentido al mismo nivel que nuestros vecinos comunitarios, ingleses, suecos, austríacos…?

Lo que necesitamos, sin duda, todos los propietarios de canes es unirnos, y para unirse no hace falta ganar un Mundial. Si amamos a nuestras mascotas demostrémoselo. Y desde aquí lanzo el reto a los políticos avispados en busca de oportunidades. Tienen delante “un caramelo” si ellos quieren… y que nos cobren impuestos por tener animales, que aún no siendo ricos los pagaremos, y entonces podremos exigir servicios a los ayuntamientos, zonas de ocio, uso de medios de transporte, etc.

Alaskanos en la Travesía de Monegros

Muchos lectores harán para sus adentros sin embargo la siguiente reflexión: ¿por qué la ley juzga igual a los propietarios que se han molestado en formar “buenos ciudadanos caninos”, que a aquellos que han criado, por decirlo así, “malas bestias”? Pues de eso tendrían también que ocuparse las Sociedades Caninas o el Estado, y convocar no solamente Exposiciones de Belleza o de Trabajo Deportivo, sino pruebas de Buen Ciudadano Canino, como hacen en EEUU, de ese modo, el propietario que se molestara en educar a su perro, y en obtener esta distinción,  podría acceder, por ej. a lugares vetados a perros y propietarios que no la posean, y a otra serie de privilegios. Todo esfuerzo merece una recompensa ¿no es así? Ahí queda la sugerencia


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