¿Qué es la leptospirosis canina?

Carlino o Pug tumbado en el suelo.

Conocida también como Tifus en el perro, la leptospirosis canina es una enfermedad que puede afectar por igual a canes y a personas, y cuya responsable es una bacteria presente en el agua. Sus síntomas son graves, e incluyen fiebre, vómitos y diarrea con sangre. La prevención mediante una determinada vacuna es la mejor arma para luchar contra ella.

Además de al perro y a las personas, esta enfermedad afecta a varios animales como los roedores, las vacas y los caballos. Es muy frecuente en el ganado, a través del cual los canes son infectados la mayoría de las veces. Puede darse en cualquier lugar del mundo, aunque al ser transmitida por una bacteria presente en el agua, es más común en los climas húmedos y cálidos. Además, en este medio es capaz de reproducirse a gran velocidad, mientras que no puede sobrevivir en zonas secas.


La principal vía de infección es el agua contaminada con la orina de animales enfermos. Las llamadas bacterias Leptospiras penetran en ellos a través de la mucosa nasal, bucal, conjuntiva o mediante una herida en la piel. Tras ello se depositan en los riñones y el hígado, ocasionando una ruptura de glóbulos rojos y dando lugar a un color amarillento en las mucosas.

Todo ello desemboca en síntomas como pérdida del apetito, fiebre, orina oscura, vómitos, diarrea con sangre, dolor en el abdomen, problemas al miccionar, insuficiencia renal o hepática y dificultades respiratorias, aunque no tienen por qué presentarse todos. Estos suelen durar durante unas 3 o 4 semanas, que culminan con la muerte del perro si no iniciamos un tratamiento veterinario inmediato.

El mismo consiste en la administración de una serie de antibióticos específicos, de aproximadamente un mes de duración. Es fundamental que estos medicamentos eliminen la bacteria del torrente sanguíneo y de los riñones. También es importante que desinfectemos bien la casa, especialmente las zonas donde el perro haya orinado o defecado.

La tasa de mortalidad de la leptospirosis es elevada, y la prevención el mejor método para evitarla. Por ello debemos llevar a cabo algunos consejos para mantener a nuestro perro a salvo. En primer lugar, la vacuna contra esta enfermedad es imprescindible (suele administrarse a las 12 o 13 semanas de vida). También hay que evitar que el perro se acerque a aguas encharcadas, especialmente en zonas de ganado. Y por supuesto, son fundamentales las revisiones veterinarias frecuentes.


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Enfermedades

Raquel Sánchez

Licenciada en Periodismo y aficionada a los blogs, siempre me ha gustado escribir. Desde niña adoro a los animales, y los perros siempre han sido muy especiales para mí. Hoy en día forman una parte muy importante de mi vida.

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