Cachorro

¿Cúantos años tienen nuestro perro?

Conocer la edad de nuestro perro es un equivalente al del ser humano, esto es mas importante que solo curiosidad. El saber aproximadamente la edad perruna de nuestra mascota forma parte de las necesidades, hay que tratarlo dependiendo  su condición física.

Perrro fuerte

La equivalencia entre la edad canina y la edad humana es siempre un tema recurrente entre los propietarios. Pero, además de ser una cuestión interesante para un debate, se trata de un dato básico para el bienestar de nuestras mascotas a las que cuidaremos mejor si conocemos lo que necesitan a lo largo de su vida. Un ejemplo: uno de los factores que influyen en la vacunación de los cachorros es la edad; ninguno debería ser vacunado por debajo de las seis semanas de vida ya que podrían tener reacciones adversas o contrarias a las que perseguimos.

Lo más habitual es que multipliquemos por siete los años “humanos” de nuestra mascota para averiguar su edad canina pero esto no es correcto pues el desarrollo fisiológico de los perros no sigue esta proporción directa. Además, para un cálculo exacto debemos atender a su tamaño dado que las razas pequeñas viven más que las grandes. Así, un perro pequeño puede llegar a vivir 16 años e incluso más, mientras que uno grande vivirá unos 12 años y a los ocho o nueve ya se considera que ha entrado en la tercera edad. Lógicamente, la duración de la vida de un can está  condicionado por los cuidados que recibe, la alimentación, la higiene, etc...

¿Por qué ladran los perros?

Los perros ladran por muchas razones, ladran por miedo o por ser muy territoriales. Si nosotros instalamos a nuestro perro cerca de la valla, en aceras muy transitadas o lo sometemos a otros estímulos excitantes, ladrarán mucho. Muchos perros ladran excesivamente por aburrimiento, soledad o ansiedad.

Si nosotros actuamos sobre estas causas permitiendo que jueguen con compañeros, con juguetes, colocándolos en zonas poco transitadas y eliminando otros estímulos podemos conseguir que dejen de ladrar. Lo primero que debemos hacer para corregir los ladridos excesivos es, como en cualquier problema ya sea psíquico o físico, identificar la causa, entre las que podemos encontrar:

Perro ladrando

La soledad:
Se trata de la causa más común. Los perros son animales de grupo, tienen un comportamiento social y deben tener compañeros para sentirse seguros. En nuestra sociedad, su familia humana es como un grupo de perros. El perro al que se le mantiene exclusivamente fuera de nuestra vivienda, se le separa de su familia, ladra para expresar su soledad. La mejor solución para esta situación es permitir que el perro viva dentro. Si esto no es posible, un segundo perro puede ser una excelente idea. Sea prudente al seleccionar el segundo perro y escoja una raza tranquila. En cualquier caso, debemos de pasar algún tiempo con ellos para que se sientan integrados y se sociabilizen.

Territorialidad / miedo:
Otros perros ladran porque los estímulos exteriores los agitan. Ser ubicado en una acera muy transitada, debajo de una escalera, en un campo de juegos o en áreas de alta actividad humana causará que los perros ladren para proteger su territorio o por miedo hacia los extraños. Trate de encontrar una ubicación en su propiedad donde el perro esté lo menos expuesto a estos estímulos. Proporciónele una caseta para que se retire a descansar si lo desea y nunca deje a su perro en una zona donde pueda ser molestado por niños o personas ajenas a la familia.

Falta de socialización:
Los perros bien socializados ladrarán menos, porque han sido expuestos a una muchas situaciones diferentes. En este punto es importante que el can viva dentro de casa, formando parte de la familia.

La importancia de las distracciones
:
Si su perro ladra mucho cuando se queda solo, puede ser debido a un problema de aburrimiento o un problema de ansiedad por separación. En ambos casos la terapia más adecuada es llamar su atención para que se distraiga y esto podemos conseguirlo dejándolo con juguetes variados que le tengan entretenido.

6 cosas importantes que todo dueño debe de saber

1. Su mascota necesitara ir al veterinario.
Nuestro perro tarde o temprano necesitara la atención medica de un veterinario, ya que también están expuestos a enfermedades, las mascotas viejas tienen dolores debido a la edad, también puede ocurrir un accidente o llevarlo al veterinario solo para un examen general para saber como se encuentra.

2.Tu eres el dueño, demuestra quien manda.
No permitas que la mascota haga las reglas, debes tener en mente lo que se puede hacer y lo que no quieres que haga. Si le llama la atención cada vez que haga algo malo, lo va a entender porque aunque no tengan memoria a largo plazo ellos son conscientes.

3. A las mascotas les gusta la misma rutina.
Su perro le encanta que duerma en el mismo lugar, lo alimente a la misma hora y temblén juegue con el siempre, ya que les gusta esperar el momento para saltar de felicidad.

Perro Sano

4. Buen alimento y mucho ejercicio es igual a una larga vida.
Todos sabemos que debemos comer alimentos sanos con moderación y hacer mucho ejercicio. Lo mismo es para nuestras mascotas. La vida sana previene enfermedades, y no tendrá que ver a menudo al veterinario.

5. Todo termina en su boca.
Tienes  que estar muy pendiente de lo que su perro pueda obtener, ya que todo lo que le rodea va a querer jugar con el y no sabe de lo que significan las cosas. No debes de enojarte si le sucede algo a tus materiales porque tu eres el único responsable.

6. Un ambiente limpio es ambiente sano.
Un ambiente limpio mantiene a cada uno feliz y sano. Las mascotas se ensucian y por lo tanto necesitan de mucha limpieza. al igual que el ambiente que los rodea.

Vía | Perros

El cansancio del perro durante su vida

Llega un determinado momento en la vida de nuestro perro en el cual nuestra mascota entra en un periodo denominado vejez. No es una etapa ni mejor ni peor en la vida de nuestra mascota, simplemente es un periodo que como todos, requiere unos cuidados específicos y como todos, aporta emociones y vivencias diferentes.

En el perro que ha llegado a su vejez se observan unos cambios significativos: a nivel físico representa una importante pérdida de masa muscular y el tejido muscular que perdura está atrofiado. Sus necesidades de gasto calórico disminuyen y también su capacidad para ejercitarse es menor. En cuanto al carácter, el perro suele volverse algo más gruñón, no se muestra tan abierto y expectante ante su entorno y su actitud puede volverse algo asténica.Perro cansado

Este es un periodo, como todos, para disfrutar al máximo de su perro, pero es importante  considerar que se deben empezar a introducir cambios en su dieta que se correspondan con sus necesidades calóricas y nutritivas. También hay que adaptar a la edad y estado del perro el tipo de ejercicio, para seguir estimulándolo pero con la certeza de que esta estimulación será la idónea y en ningún momento excesiva.

Respecto a los cambios de carácter que está experimentando nuestro perro, siempre que no aparezca ningún trastorno del comportamiento, será fácil crear una nueva comprensión y a habituarse a ellos.

Pero recuerde que la persona más idónea para atender todas sus incertidumbres en este periodo es el veterinario de su mascota, y todos los cambios a introducir en la vejez del perro se deberían consultar anteriormente con él.

Sobre el apetito canino

Aunque un perro represente habitualmente una salud férrea, en alguna ocasión podemos observar síntomas que nos están indicando que el perro padece algún tipo de patología. Para que un propietario pueda estar alerta ante este hecho y actuar en consecuencia, es importante, primero, conocer que síntomas apreciables a simple vista nos están dando a entender que algo falla en la salud de nuestra mascota. Uno de los aspectos esenciales en la salud del perro, y el que se trata a continuación, es el apetito.Perro comiendo

Es importante observar cualquier cambio que se pudiera producir en el apetito del perro. Cuando el apetito disminuye de forma considerable significa que nuestro perro puede tener heridas en la boca, congestión nasal o bien enfermedades infecciosas o metabólicas. En cambio, cuando su apetito aumenta y su peso baja podríamos sospechar de algún parásito intestinal.

Esto es solo una pequeña orientación de lo que puede representar un apetito que no es el normal. En realidad, una pérdida de apetito es uno de los primeros síntomas en muchísimas, innombrables, enfermedades.  Aunque, por ejemplo, si el perro por algún motivo ha de ser hospitalizado, este es motivo más que suficiente para que se altere su patrón normal de alimentación, ya que en esa hospitalización, se habrán producido cambios en el entorno y en la dieta.

En algunos casos, según cual sea el origen de la falta de apetito, se puede promover el hambre en el perro con algunos productos que hacen más apetitoso el pienso, o si esto no es posible, existe la opción de introducir en la dieta del perro un pienso con mayor concentrado en vitaminas y proteínas. Aunque siempre es recomendable que nos dejemos asesorar por los expertos en nutrición animal y los veterinarios.

La palabra clave es, ¡Déjalo!

Es importante que tu perro obedezca una serie de órdenes básicas. Y una de las más interesantes es “déjalo”. La razón es que puede ayudarte a mantener a tu perro fuera de peligro, para que vea qué puede y no puede morder y para evitar que muerda cosas perjudiciales para él.

Cuando le decimos “déjalo”, él debe entender que tiene que soltar eso que tiene en la boca, y no cogerlo más. O que ni se le ocurra llevarse a la boca eso que está mirando.
“Eso que está mirando” puede ser una piedra, veneno, trozos de cristal…
¿Verdad que empiezas a entender la importancia de que obedezca esta orden?

Perro con hueso

Esta orden básica se puede enseñar a perros de cualquier edad. Colócale la correa (usa una que mida por lo menos un metro y medio) y déjalo atado a un poste. No uses collar de castigo, sino uno normal o un arnés.

Colócate en el límite de la correa y llama a tu perro. Corta un trozo de salchicha, jamón de york… lo que más le guste y colócalo justo delante de él, pero in que llegue a alcanzarlo.
Ya te imaginas, ¿verdad? Se pondrá como loco para intentar cogerlo (de ahí que mejor uses un arnés)

Llegará un momento en que desistirá. Cuando lo haga, espera un poco y felicítale. Dale un premio (¡¡el del suelo no!!)
Vuelve a repetir con otros premios, pero sin decir nada. Se trata de que se dé cuenta de que no puede obtenerlo y que si desiste, tendrá un premio.

Después, cuando deje de intentarlo, empieza a decir “déjalo”, y prémiale de inmediato. Sigue repitiendo este ejercicio.

Aprenderá que no debe coger cosas del suelo, porque el premio que recibe al no hacerlo es mejor.

El perro que no pierde el tren

¿Dejarías a tu macota que cogiera el autobús para volver a casa? ¿O le dejarías que se fuera al parque a jugar con sus amigos y que después volviera él solo tan campante?

Eso es porque no conoces a Archie…
Se trata de un precioso labrador negro que coge el tren. Y lo que es más importante, sabe dónde tiene que bajarse.

La historia tuvo lugar en Escocia. Allí, Archie perdió a su dueño en una estación ferroviaria de Escocia. Pero lejos de quedarse allí perdido con riesgo de terminar en la perrera, supo muy bien cómo salir airoso de la situación.

Y es que no solo Archie supo coger el tren que debía coger. Es que además, se bajó en la estación correcta.

Perro no pierde el tren

Archie perdió a su dueño, Mike Taitt, lo perdió en la estación de Inverurie, al este de Escocia. Esperaba que alguien lo devolviera, fijándose en los datos de su medalla (una razón más por la que debemos poner una chapa a nuestros perros, aunque lleven en chip).

Pero no hizo falta. Su orgulloso dueño asegura que se trata de un perro muy listo. Declaró: “Como no logró encontrarme, simplemente tomó el tren correcto para volver a casa. Ya antes había tomado ese tren. Estoy seguro de que sabía que era el correcto, pero quién sabe…”

No es difícil imaginar las caras de sorpresa de quienes vieran las cámaras de vigilancia de la estación, que filmaron al perro esperando a su dueño y, después, observando la llegada del tren Aberdeen-Inverness.

Lo cierto es que el perro fue listo: se evitó una buena caminata, cogiendo el tren de las 20h38 hora local. 12 minutos después, bajaba en Insch, donde empleado ferroviario Derek Hope no podía creer lo que veía.

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