A todos nos encantarÃa tener un perro que obedeciera sin rechistar todas nuestras órdenes. Pero la cosa no es tan fácil. Es importante que empecemos a educarle desde que llega a casa (por muy cachorro que sea)
Uno de los métodos que funciona mejor es el de los premios. Si le recompensas cuando se porta bien y cuando obedece, se sentirá motivado a cumplir tus órdenes y ganarás mucho más que si te dedicas a gritarle.
La verdad es que no son demasiado exigentes: pavo, galletas, salchichas... Todo este tipo de cosas que a ti te parecen insignificantes harÃan que tu perrito hiciese de todo.
Asà que utilÃzalas para conseguir que se siente, se tumbe, te dé la pata...

Otra cosa: no caigas en su trampa. Cuando vas hacia la cocina y abres la nevera, ahà está, ¿verdad? Los perros observan y saben muy bien en qué momento y de dónde obtener comida. Entonces te mira con esa carita... ¿quién se resistirÃa?
Pues bien, procura que cuando vayas a darle algo, se lo haya ganado antes (puede valer con que simplemente le hagas sentarse antes de dárselo)
Y sobretodo, no le des ningún premio si hace un momento que le has regañado, porque solo conseguirás confundirle y que no relacione qué ha hecho mal con la bronca.
Sobretodo, ten paciencia, porque los perros aprenden por repetición. Si cada vez que hace algo (echarse, por ejemplo) le das un premio, acabará por relacionar, después de varios intentos (¡imposible asegurar cuántos!) que si obedece la orden (y se echa, en este caso), obtendrá comida.
Cuando haya aprendido y la conducta esté reforzada, puedes ir separando los premios de comida, y cambiándolos por felicitaciones verbales.
Comentarios recientes
hace 1 semana 17 horas
hace 1 semana 17 horas
hace 3 semanas 6 dÃas
hace 3 semanas 6 dÃas
hace 3 semanas 6 dÃas
hace 4 semanas 5 horas
hace 4 semanas 12 horas
hace 5 semanas 4 dÃas
hace 6 semanas 1 dÃa
hace 11 semanas 1 dÃa