Es un poco triste saber que muchos perros no reciben el amor de una familia y el calor de un hogar. La ONG el refugio situado en Madrid, a presentado una pequeña campaña de adopción llamada "Llévame a casa" que consiste en darle hogar a los desafortunados perros y para captar mas la atención van caminando por la calle disfrazados de langostinos.
Son cuatro caninos con una edad no mayor de cinco años, fueron encontrados en diferentes ciudades con un poco de desnutrición y maltrato animal. El objetivo de la campaña es brindarle hogar rápidamente para no tener que sacrificar a los inocentes perros.
Los perros y gatos recogidos en dicha institución son 100% saludables, están vacunados, limpios y a veces mas estables que los que se venden en tiendas.
Además saben bastante del perro, conocen su carácter, su tamaño y dan una información responsable a la persona que quiere adoptar.
El coste de la adopción es de 70%80 en los que se incluyen todas su vacunas, cartilla, microchip, esterilización y con su analítica, informa el centro.
Vía | Cosasdeperros
Cuando pensamos en comprar o adoptar un perro, hay muchas preguntas que debemos hacernos. Y entre ellas, una de las más repetidas: ¿macho o hembra?
En principio, todo tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Por su parte, los machos suelen ser más dominantes e independientes y… orinan para marcar su territorio. Si no está perfectamente educado, esto te puede dar algún problema.

Las hembras tienen el celo cada seis meses más o menos, aunque esto puede depender de la raza (por ejemplo, los caniches lo tienen cada 250 días más o menos), y pueden tener problemas de embarazos no deseados o incluso de embarazos psicológicos.
Otra de las dudas que más nos planteamos a la hora de hacernos con un perro es qué raza elegir. Está claro que cada una tiene sus particularidades, y que deberemos tener muy en cuenta el tiempo de vida que llevamos, el espacio en el que vivimos (y en el que por lo tanto, vivirá el perro…)
Por ejemplo, un pastor alemán no es el perro adecuado para un piso pequeño. Si a pesar de todo quieres un perro grande, deberás asumir la responsabilidad de cubrir sus necesidades, sacarlo a dar largos paseos…
Lo mismo sucede si nos hacemos con un perro cazador, por ejemplo. Desde luego, no es el adecuado si queremos llevar una vida tranquila y relajada, ya que necesitan mucho ejercicio.
Así que está claro que antes de decidirse por el perro que queremos, hay que valorar muy bien cuál es nuestra situación para elegir el más adecuado, lo que nos hará felices a nosotros y a nuestros perros.
Ya hemos hablado en otras ocasiones de la importancia de que nuestro perro esté bien alimentado, teniendo cuidado de que no se convierta en un perro obeso.
Estos son algunos trucos que puedes aplicar para mantenerle “en su peso”:

• No le des “picoteo” cuando tú comes, cenas, desayunas… Muchas veces, solo con suprimir esta costumbre, podemos conseguir que el perro recupere “la línea”. Si lo tienes acostumbrado y no hay forma de que te deje (y no quieres corregir la costumbre), dale bolitas de su pienso en vez de trozos de tu comida.
• Reduce un poco la ración que le das hasta que alcance el peso que quieres conseguir. Lo recomendable sería reducirla más o menos en un 70%, aunque esto depende bastante de las características de tu perro. Pídele consejo a tu veterinario.
• Por supuesto, evita las dietas ricas en grasas.
• No le des complementos alimenticios a no ser que te lo recomiende el veterinario.
• Añade el ejercicio a su vida cotidiana, puede que tu veterinario te aconseje sobre este asunto, pero puedes llevarlo al parque a jugar con otros perros, aumentar la cantidad o la duración de los paseos…
Seguro que tu perro te agradece que lo mantengas en su peso ideal. Y no es que se preocupe por su línea, pero en este caso, se trata de una cuestión de salud…
A todos nos encantaría tener un perro que obedeciera sin rechistar todas nuestras órdenes. Pero la cosa no es tan fácil. Es importante que empecemos a educarle desde que llega a casa (por muy cachorro que sea)
Uno de los métodos que funciona mejor es el de los premios. Si le recompensas cuando se porta bien y cuando obedece, se sentirá motivado a cumplir tus órdenes y ganarás mucho más que si te dedicas a gritarle.
La verdad es que no son demasiado exigentes: pavo, galletas, salchichas... Todo este tipo de cosas que a ti te parecen insignificantes harían que tu perrito hiciese de todo.
Así que utilízalas para conseguir que se siente, se tumbe, te dé la pata...

Otra cosa: no caigas en su trampa. Cuando vas hacia la cocina y abres la nevera, ahí está, ¿verdad? Los perros observan y saben muy bien en qué momento y de dónde obtener comida. Entonces te mira con esa carita... ¿quién se resistiría?
Pues bien, procura que cuando vayas a darle algo, se lo haya ganado antes (puede valer con que simplemente le hagas sentarse antes de dárselo)
Y sobretodo, no le des ningún premio si hace un momento que le has regañado, porque solo conseguirás confundirle y que no relacione qué ha hecho mal con la bronca.
Sobretodo, ten paciencia, porque los perros aprenden por repetición. Si cada vez que hace algo (echarse, por ejemplo) le das un premio, acabará por relacionar, después de varios intentos (¡imposible asegurar cuántos!) que si obedece la orden (y se echa, en este caso), obtendrá comida.
Cuando haya aprendido y la conducta esté reforzada, puedes ir separando los premios de comida, y cambiándolos por felicitaciones verbales.
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