Cómo tratar la displasia de cadera en el perro

Perro con un arnés para tratar la displasia de cadera.

También llamada displasia coxofemoral, la displasia de cadera es una enfermedad osteoarticular provocada por una mala congruencia entre la cavidad acetabular y la cabeza del fémur. Esto ocasiona problemas como dolores, cojera e inflamación, dificultando los movimientos de las patas traseras del perro. Se desarrolla durante la etapa adulta y es más frecuente en razas grandes.

Si bien cualquier can puede padecer este trastorno, lo cierto es que existen algunos factores que pueden propiciar su aparición. Un ejemplo es la obesidad, pues el exceso de peso es realmente dañino para las articulaciones del perro. También lo es una alimentación insuficiente, ya que esta debe ser alta en minerales y nutrientes para mantener fuertes los huesos del animal.


El exceso o la falta de ejercicio físico son, asimismo, dos cuestiones muy influyentes en el desarrollo de esta enfermedad. Sin embargo, la predisposición genética es el factor más importante. Aunque aún no se han identificado los genes relacionados con la displasia de cadera, los expertos aseguran que se trata de una enfermedad de carácter poligénico, causada por dos o más genes diferentes.

Si notamos que nuestro perro siente molestia en esta zona, tendremos que acudir al veterinario para que determine si existe realmente displasia. De ser así, será necesario un tratamiento médico que dependerá, a su vez, del estado de la enfermedad. Normalmente incluye la administración de analgésicos, antiinflamatorios y condoprotectores (protegen los cartílagos). Dicho tratamiento no acaba con la displasia de cadera, pero palia sus síntomas y ralentiza su desarrollo.

En algunos casos es necesaria una intervención quirúrgica, que puede realizarse de diferentes maneras: amputación de la cabeza del fémur, triple osteotomía de cadera, escisión del músculo pectineo, etc. La eficiencia de estas formas de cirugía depende de las circunstancias de cada caso.

Además de este tipo de tratamiento, un perro con displasia de cadera necesita algunos cuidados específicos. La fisioterapia y los masajes, por ejemplo, pueden ser de gran ayuda para reducir los dolores de la zona. También es importante que usemos mantas térmicas para proteger la articulación del frío y que ofrezcamos a nuestro perro un sitio mullido y de fácil acceso donde pueda descansar.

Las sesiones de hidroterapia son muy recomendables, por lo que conviene acudir a un profesional para que nos enseñe esta técnica. Además, tendremos que mantenerle en un peso adecuado, pues la obesidad es realmente dañina en estos casos. Por otro lado, se recomienda reducir el tiempo de los paseos aunque aumentemos su número; deben sumar al menos un total de 30 minutos.

Asimismo, existen accesorios especiales para perros que sufran este trastorno, como soportes para cadera o arneses específicos para las patas posteriores. Esta es la mejor forma de ayudar al animal a caminar sin dañarse y estimularlo a moverse. Finalmente, las revisiones veterinarias periódicas son imprescindibles.


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Enfermedades

Raquel Sánchez

Licenciada en Periodismo y aficionada a los blogs, siempre me ha gustado escribir. Desde niña adoro a los animales, y los perros siempre han sido muy especiales para mí. Hoy en día forman una parte muy importante de mi vida.

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