La Adoptatón 2025 se ha consolidado como una de las jornadas de adopción de animales rescatados más destacadas de Lima, reuniendo en un solo día a decenas de perros y gatos que buscaban una segunda oportunidad de vida. En pleno centro histórico, frente a la Plaza de Armas, familias de todos los distritos se acercaron para conocer a sus futuros compañeros peludos y recibir asesoramiento sobre tenencia responsable.
Impulsada por el Gobierno peruano, la fundación Rayito y la Municipalidad Metropolitana de Lima, la iniciativa se enmarca en una política más amplia de protección animal que pretende enfrentar el abandono, mejorar el bienestar de las mascotas y visibilizar la dimensión social de esta problemática, que afecta a millones de animales en todo el país.
Una jornada de adopción en pleno corazón de Lima
La actividad se desarrolló en el pasaje Santa Rosa, a pocos metros de la Plaza de Armas de Lima, entre las 10:00 y las 18:00 horas, en un espacio acondicionado para que las familias pudieran recorrer tranquilamente los módulos de adopción y los stands informativos. La ubicación, en una zona tan transitada y simbólica, buscó llamar la atención tanto de residentes como de visitantes.
Durante la Adoptatón 2025, decenas de mascotas rescatadas fueron las verdaderas protagonistas: perros y gatos que habían sido recogidos de la calle o de situaciones de riesgo y que, tras un proceso de atención veterinaria, estaban listos para integrarse en un nuevo hogar. La idea central era que cada animal encontrara una familia dispuesta a hacerse cargo de sus cuidados a largo plazo. Un ejemplo inspirador fue el caso de casos de recuperación y nueva vida tras la adopción que demuestran el impacto de estas jornadas.
En esta edición se presentaron 32 perros, entre cachorros y adultos, y 25 gatos, todos ellos desparasitados y con medicación al día. En el caso de los ejemplares adultos, ya habían sido esterilizados, una medida clave para controlar la reproducción descontrolada y evitar que más animales terminen en situación de abandono.
Las personas interesadas en adoptar podían conocer la historia de cada animal, sus características de comportamiento y las recomendaciones de cuidado. Los voluntarios y profesionales de la fundación Rayito se encargaban de explicar qué tipo de familia encajaba mejor con cada perro o gato, con el objetivo de reducir las posibilidades de devoluciones o abandonos posteriores. Muchos de los asistentes eran interesados en adoptar y valoraban conocer los detalles legales y de seguimiento que acompañan a una adopción responsable.
El ambiente fue familiar y participativo, con espacio para que niños y adultos interactuasen con las mascotas de manera supervisada. Esta interacción previa permitía valorar si había una buena conexión entre el animal y su posible nueva familia, algo que los organizadores consideraban esencial antes de concretar la adopción.
Participación del Gobierno y refuerzo de la protección animal
La jornada contó con la presencia activa del presidente de la República, José Jerí, quien acudió al pasaje Santa Rosa para respaldar públicamente la iniciativa y subrayar la importancia de las políticas de protección animal. Su participación no se limitó a una aparición simbólica, sino que incluyó mensajes directos sobre la necesidad de un cambio de enfoque en la gestión del bienestar animal en el país.
Durante su intervención, Jerí recordó que en Perú se calcula la existencia de alrededor de seis millones de animales abandonados, una cifra que pone de manifiesto la magnitud del problema. El mandatario admitió que las políticas públicas actuales no resultan suficientes para afrontar esta realidad y llamó a revisar tanto los recursos como la voluntad política para que las normas se apliquen de forma efectiva.
El presidente también se refirió a los casos de maltrato animal que circulan con frecuencia en redes sociales, señalando que no se puede tolerar ningún tipo de violencia contra las mascotas. Mencionó como ejemplo el intento de asfixia de un perro en el distrito de Independencia, calificándolo como un “evidente caso de maltrato animal” que, a su juicio, debe recibir una sanción ejemplar y un seguimiento adecuado por parte de las autoridades competentes. Casos de rescates y denuncia de abusos han sido recogidos en medios, como el rescate de varios perros en operaciones por presunto maltrato.
Jerí insistió en que la lucha contra el maltrato no depende solo de endurecer las leyes, sino también de una labor sostenida de concienciación ciudadana. En este sentido, consideró legítimas las manifestaciones públicas y movilizaciones en defensa de los animales, al entenderlas como una forma de presión social para que el tema no quede relegado a un segundo plano en la agenda política.
La organización de la Adoptatón 2025 fue producto de una coordinación estrecha entre el Poder Ejecutivo, la fundación Rayito y la Municipalidad Metropolitana de Lima. Estas entidades ya venían colaborando en otras acciones orientadas a la promoción de la adopción responsable, la esterilización y la atención de casos de maltrato, por lo que la jornada se planteó como un paso más dentro de un trabajo que pretende ser de carácter permanente.
Servicios veterinarios gratuitos y feria para mascotas
Uno de los mayores atractivos de la Adoptatón 2025 fueron los servicios veterinarios gratuitos dirigidos tanto a los animales en adopción como a las mascotas que acudieron con sus familias. A lo largo del día se realizaron campañas de desparasitación interna y externa, aplicación de productos antipulgas y consultas veterinarias básicas para resolver dudas sobre salud y cuidados.
Estos servicios tenían un doble objetivo: por un lado, garantizar el buen estado sanitario de los animales que se ofrecían en adopción; por otro, dar apoyo a las familias que quizás no pueden costear con facilidad ciertas atenciones veterinarias, pero que se esfuerzan por mantener en condiciones óptimas a sus mascotas. De este modo, la jornada funcionó también como una pequeña red de apoyo para los tutores responsables.
Además de la parte asistencial, el evento incluyó una feria para mascotas con distintos stands de productos y accesorios. Allí se ofrecían collares, correas, arneses, camas, juguetes, piensos y otros alimentos, así como artículos de higiene y bienestar animal. Algunas empresas colaboradoras y organizaciones entregaron obsequios y muestras a los asistentes, lo que contribuyó a dinamizar el recorrido por la feria. Actividades similares se han visto en eventos como ferias y festivales de adopción que combinan adopciones y oferta comercial.
Paralelamente se desarrollaron charlas informativas sobre la política estatal de protección animal, dirigidas a explicar qué se está haciendo desde el Gobierno para proteger tanto a los animales domésticos como a la fauna silvestre. En estas sesiones se habló de la importancia de la esterilización, la identificación de mascotas, la denuncia del maltrato y la necesidad de integrar la educación sobre respeto a los animales en programas escolares y comunitarios.
Las dinámicas y activaciones organizadas durante la jornada, como pequeños talleres para niños, demostraciones de manejo responsable y espacios de consulta con especialistas, tenían como finalidad reforzar la idea de que tener un animal de compañía implica obligaciones. Así, más allá de la adopción puntual, se buscaba sembrar una cultura de respeto y cuidado que perdure en el tiempo.
Requisitos y recomendaciones para adoptar en la Adoptatón
Para formalizar la adopción en la Adoptatón 2025 se establecieron requisitos relativamente sencillos, pero pensados para asegurar que la decisión fuera meditada y compartida por todos los miembros del hogar. Uno de los puntos centrales era que la familia estuviera completamente de acuerdo con incorporar a un nuevo animal, evitando adopciones impulsivas que pudieran terminar en devoluciones.
Entre los documentos solicitados se requería la presentación del DNI de la persona a nombre de quien quedaría la adopción y un recibo de luz u otro servicio similar, con el fin de acreditar el domicilio. Estos datos permitían, en caso de ser necesario, realizar un seguimiento posterior por parte de la organización o resolver dudas relacionadas con el proceso de adaptación del animal.
Los organizadores insistieron durante todo el día en que adoptar supone un compromiso a largo plazo, que va mucho más allá del entusiasmo inicial de llevar una mascota a casa. Se recordó que un perro o un gato dependen por completo de la familia que los acoge para alimentarse, recibir atención veterinaria, socializar, hacer ejercicio y contar con un entorno seguro y estable.
Los especialistas subrayaron la importancia de involucrar a todos los integrantes del hogar en la decisión de adopción, así como de evaluar con realismo el tiempo disponible para paseos, juegos y cuidados diarios. También recalcaron que la paciencia es clave durante el primer año, periodo en el que el animal debe adaptarse a un entorno nuevo, aprender rutinas básicas y superar posibles miedos derivados de experiencias anteriores.
Un aspecto al que se dio especial visibilidad fue la situación de los animales de pelaje negro, que suelen ser menos adoptados debido a prejuicios y supersticiones sin fundamento. Los profesionales recordaron que el color del manto no determina en absoluto el carácter ni la capacidad de convertirse en un compañero fiel, y animaron a las familias a considerar seriamente a estos perros y gatos, así como a los ejemplares adultos que llevan más tiempo esperando una oportunidad. Iniciativas públicas y desfiles como el desfile de perros en busca de acogida buscan combatir esos estigmas.
Normas de participación y bienestar durante el evento
El acceso a la Adoptatón 2025 fue libre y abierto al público, y se permitió la entrada de mascotas siempre que se cumplieran unas normas básicas orientadas a proteger la seguridad y el bienestar de todos los animales presentes. La organización puso especial cuidado en que el entorno se mantuviera controlado para evitar tensiones o incidentes innecesarios.
Se estableció como requisito que los perros acudieran con collar, arnés o correa, de modo que sus tutores pudieran mantenerlos bajo control en todo momento, especialmente en las zonas más concurridas. En el caso de los gatos, se indicó que debían permanecer en transportín o canastilla durante toda su permanencia en el recinto, tanto para prevenir escapes como para reducir el estrés que puede provocarles un entorno con mucho ruido y movimiento.
Las mascotas en celo o que se encontraran sueltas no fueron admitidas en el espacio del evento, con el fin de evitar conflictos entre animales, montas no deseadas o situaciones de incomodidad para el resto de asistentes. Esta medida, aunque pueda parecer estricta, fue explicada como una forma de proteger a los propios animales y mantener la jornada en un clima tranquilo.
Otro punto que se remarcó con insistencia fue la obligación de que cada tutor llevara una bolsita para recoger las heces de su mascota. La intención era mantener las áreas de tránsito y las zonas comunes limpias y seguras, teniendo en cuenta que muchas personas, incluidos niños y personas mayores, transitaron por el pasaje Santa Rosa a lo largo del día.
La responsabilidad de supervisar a las mascotas en todo momento recayó en cada acompañante humano. La organización recordó que, sin esta colaboración, resulta imposible garantizar un ambiente de respeto y convivencia. Esta corresponsabilidad entre autoridades, entidades organizadoras y ciudadanía se señaló como una pieza esencial para que iniciativas de este tipo puedan repetirse con éxito en el futuro.
Con todo lo vivido en la Adoptatón 2025, la jornada dejó claro que la combinación de políticas públicas activas, trabajo de organizaciones especializadas y compromiso ciudadano puede traducirse en cambios reales para miles de animales en situación de abandono. Más allá de las adopciones concretadas ese día en el pasaje Santa Rosa, el mensaje que quedó flotando fue que ofrecer un hogar responsable no es un gesto aislado, sino una forma de entender la convivencia con los animales como parte de una sociedad más empática y respetuosa.
