Braquicefalia: qué es, síntomas y tratamiento

La braquicefalia provoca graves dificultades respiratorias.

La forma del cráneo de los perros puede afectar a su salud, haciendo que sean propensos a sufrir determinados trastornos. En el caso de la braquicefalia o síndrome braquicelálico, está relacionada sobre todo con la forma del hocico de los canes chatos. Por ello, provoca una serie de problemas respiratorios que pueden afectar gravemente a su salud.

Qué es la braquicefalia

Este término hace referencia a las razas caninas que tienen el cráneo y el hocico más anchos y cortos que otras. Esta peculiar morfología hace que el aire tenga menos espacio para acceder a los pulmones. Además, su tráquea es más estrecha, lo que ocasiona graves dificultades respiratorias en el perro y lo hace más vulnerable ante los golpes de calor.

Los huesos de estos perros son estrechos, no así el resto de sus órganos. Como ejemplo podemos nombrar el paladar blando, que separa la parte posterior de la cavidad nasal y la boca. Este desequilibrio dificulta la entrada del aire, lo que puede bloquear las vías respiratorias.

Si éste es el caso de nuestro perro, lo notaremos en síntomas como los ronquidos, la fatiga o el exceso de salivación.

Problemas asociados a la braquicefalia

El síndrome braquicefálico provoca graves síntomas como los siguientes:

  1. Dificultades respiratorias.
  2. Obstrucción de la garganta.
  3. Conjuntivitis y lagrimeo excesivo.
  4. Laringitis y faringitis (con una fuerte inflamación)
  5. Regulación de la temperatura deficiente.
  6. Fuertes ronquidos.
  7. Alteraciones gastrointestinales.
  8. Fatiga general.

Estos problemas pueden dar lugar a enfermedades de extrema gravedad si no se tratan a tiempo. Por ello, ante la más mínima señal, debemos acudir al veterinario.

Las razas de hocico chato como el bóxer o el pug son propensas a sufrir braquicefalia.

Razas propensas a sufrir este síndrome

No todos los perros con el cráneo pequeño y el hocico chato tienen por qué sufrir esta patología, pero como decíamos al principio, tienen muchas más probabilidades que las otras razas. Las más susceptibles de padecer este síndrome, debido a su morfología, son:

  1. Bulldog inglés.
  2. Bulldog francés.
  3. Pug o carlino.
  4. Bóxer.
  5. Pequinés.
  6. Lhasa apso.
  7. Boston terrier.
  8. Shih Tzu.
  9. Shar pei.
  10. King Charles Spaniel.
  11. Mastín inglés.

Tratamiento veterinario

Obviamente, no podemos dejar que nuestro perro sufra todas estas molestias. Ante estos síntomas debemos acudir al veterinario, quien examinará al animal y determinará cuál es el tratamiento más adecuado para él. El tratamiento dependerá de muchos factores, como la edad, el estado de la enfermedad y el estado general de la salud del can (alergias, otras enfermedades, cirugías previas, etc.).

Existen diferentes opciones, aunque las tres más comunes son las que presentamos a continuación:

  1. Medicación. Mediante fármacos broncodilatarores y antiinflamatorios se logran paliar los síntomas.
  2. Máquinas de oxígeno. Cada vez son más los veterinarios que aconsejan el uso de estas máquinas, que ayudan al perro a respirar durante horas.
  3. Cirugía. Es el tratamiento más frecuente. Dependiendo del caso, puede llevarse a cabo una rinoplastia para ampliar los orificios nasales, una palatoplastia para acortar el paladar blando, una polipectomía para extirpar pólipos si los hay (generalmente mediante endoscopia) o bien una extirpación de los sáculos laríngeos (es decir, del tejido blando sobrante).

El tratamiento más común para la braquicefalia es la cirugía.

¿Se puede prevenir?

Al estar directamente relacionada con la anatomía del animal, la braquicefalia no se puede prevenir. Hay que tener en cuenta que ha sido la mano del ser humano la que ha creado o modificado estas razas a su gusto, sin pensar en las consecuencias que esto podría tener. Este síndrome es una de ellas. Si queremos un perro de raza chata como mascota, debemos tener presente este problema.

Cuidados desde casa

Además del tratamiento que nos aconseje el veterinario, podemos llevar a cabo algunas tácticas desde nuestra propia casa para reducir los síntomas y mejorar la calidad de vida del perro.

  1. Evitar el calor. La capacidad pulmonar de estos perros es reducida, por lo que les resulta difícil regular su temperatura corporal. Por ello, ante las altas temperaturas sufren graves dificultades para respirar y son muy susceptibles a los golpes de calor. Es mejor, por tanto, que alejemos a estas razas de las zonas cálidas. Durante los meses de calor, debemos crear un ambiente lo suficientemente fresco en casa (sin poner el aire acondicionado demasiado fuerte) y asegurarnos de que el animal tenga siempre agua disponible. Por supuesto, jamás hemos de dejar al can encerrado en el coche, ni siquiera unos minutos.
  2. Ejercicio moderado. Cuando un perro con braquicefalia fuerza su respiración, sus vías respiratorias pueden colapsarse. Por ello es importante que evitemos el ejercicio excesivo. Lo ideal son paseos lentos durante las horas de menos calor, llevando siempre agua fresca a mano.
  3. Prevenir la obesidad. El sobrepeso es perjudicial para cualquier perro, pero para las razas con hocico chato es aún peor. Para ello tendremos que ofrecerle al animal paseos diarios y una dieta baja en grasas.
  4. Arnés en lugar de collar. Al tener problemas para respirar, es recomendable que estos perros no usen collar. El arnés es una mejor opción, ya que no ejerce presión sobre su tráquea.
  5. Mantener limpios sus orificios nasales. Limpiar frecuentemente los orificios nasales, los ojos, los pliegues del hocico y la trufa ayudará al animal a respirar mejor.
  6. Revisiones veterinarias frecuentes. Ante cualquiera de los síntomas clásicos de este síndrome, debemos acudir al veterinario inmediatamente. Aunque también es esencial que cumplamos con el calendario de vacunación y con las revisiones necesarias.

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