Si estás pensando en sumar un nuevo miembro a la familia y te llaman la atención los cachorros de chihuahua, te encuentras ante una de las razas más carismáticas y curiosas del mundo perruno. Son diminutos, pero van sobrados de personalidad, energía y amor incondicional, así que conviene conocerlos bien antes de dar el paso.
A lo largo de este artículo vas a encontrar una guía muy completa sobre los cachorros chihuahua y la raza en general: su origen, carácter, cuidados de cachorro, alimentación, salud, peculiaridades físicas, reproducción y también qué debes tener en cuenta si quieres comprar uno a un criador responsable o en un centro especializado.
Origen e historia del chihuahua
El chihuahua debe su nombre al estado mexicano de Chihuahua, situado junto a Texas y Nuevo México, aunque su historia se remonta a muchos siglos antes de que se reconociera como raza moderna. No es un perro que haya surgido de la nada, sino el resultado de cruces y selección a lo largo de la época precolombina y posterior.
La teoría más aceptada sostiene que el chihuahua desciende del techichi, un perro de compañía de la civilización tolteca. Este techichi era más grande, de huesos robustos, pelaje a menudo largo y, según las crónicas, prácticamente mudo. Se han encontrado restos y representaciones de perros muy similares en yacimientos de Centroamérica vinculados a toltecas y mayas.
Tras la conquista tolteca por parte de los aztecas, estos pequeños perros pasaron a ser símbolos sagrados asociados a las clases altas. Vasijas, juguetes y figuras con forma de perro pequeño, algunos con cabeza de ciervo y otros con cabeza más redondeada tipo “manzana”, se han hallado en zonas como Tres Zapotes (Veracruz), Cholula, Chichén Itzá y otros enclaves mesoamericanos, lo que avala su antigüedad.
Investigaciones arqueológicas han encontrado figuras y efigies de perros parecidos al chihuahua datadas entre los años 100 y 1300, e incluso en regiones hoy pertenecientes a Estados Unidos (Georgia y Tennessee). En la zona de Casas Grandes (Chihuahua) se localizaron restos y una olla con “cabeza de venado” datadas entre los años 1100 y 1300, que refuerzan la idea de que en esa región se consolidó buena parte de la raza.
Con el tiempo, el antiguo techichi se fue reduciendo de tamaño, probablemente por el cruce con perros de tipo crestado chino y otras razas miniatura que habrían llegado de Asia por el estrecho de Bering o más tarde desde Europa. Los estudios genéticos modernos han demostrado que el chihuahua actual es una mezcla de perros precolombinos y razas europeas, y que presenta un haplotipo mitocondrial propio que ya estaba presente en perros anteriores a la conquista.
En el siglo XIX, hacia la década de 1850, viajeros y comerciantes comenzaron a encontrar pequeños perros en el estado de Chihuahua que llamaron la atención por su tamaño y aspecto. Desde allí se difundieron a Estados Unidos, donde el American Kennel Club (AKC) los registró por primera vez en 1904, iniciando su andadura como raza reconocida a nivel internacional.
Aspecto físico y tipos de chihuahua
El chihuahua es famoso por su tamaño extremadamente pequeño, sus ojos grandes y sus orejas erguidas. Aunque su cuerpo es diminuto, suele ser compacto y bien proporcionado, con un pecho correcto y una musculatura sorprendente para su talla.
Los estándares de las principales organizaciones suelen fijarse más en el peso que en la altura. La FCI recomienda un peso adulto de entre 1,5 y 3 kg, mientras que el AKC marca un máximo de 2,7 kg para perros de exposición. Sin embargo, muchos chihuahuas de compañía pueden superar estas cifras y rondar los 4-4,5 kg sin dejar de ser de pura raza, simplemente no se ajustan a los criterios de ring de belleza.
En cuanto a la altura, la variación es grande: la mayoría se mueve entre 15 y 25 cm a la cruz, aunque algunos individuos pueden alcanzar los 30-38 cm. Esto se debe a que el estándar no exige una altura concreta, solo proporciones armoniosas, lo que deja un margen amplio en la cría.
El AKC reconoce dos variedades de pelaje: chihuahua de pelo corto y chihuahua de pelo largo. Dentro de cada variedad puede haber manto muy fino o bastante denso, siendo necesario un cuidado algo más intenso en los ejemplares de pelo largo, especialmente en época de muda.
En cuanto a colores, el chihuahua es un auténtico festival: se aceptan tonos sólidos como negro, blanco, chocolate, azul (gris), cervatillo o crema, además de combinaciones tricolores, moteados, atigrados y casi cualquier patrón que puedas imaginar. Un mismo “café” puede ir desde un crema casi blanco hasta un rojizo muy intenso, por lo que el abanico cromático es enorme.
Popularmente se habla de chihuahua “cabeza de manzana” y “cabeza de ciervo”. El primero presenta cráneo más redondeado y stop marcado, muy valorado en exposición, mientras que el segundo muestra una cabeza algo más alargada y fina. Ambos pueden ser chihuahuas de raza pura, simplemente responden a fenotipos distintos dentro de la misma raza.
Carácter y comportamiento del chihuahua
Si algo define al chihuahua es que, aunque cabe en un bolso, tiene carácter de perro grande empaquetado en formato mini. Suelen ser valientes, seguros de sí mismos y, en muchos casos, bastante teatrales cuando algo no les gusta, como el curioso caso de Max.
Hay chihuahuas más tímidos o inseguros, pero en general son perros extrovertidos, curiosos y muy leales a sus personas de referencia. Tienden a crear un vínculo muy fuerte con una persona en concreto, a la que pueden seguir por toda la casa y “proteger” ante extraños o incluso frente a otros miembros de la familia.
Su reducido tamaño hace que sean fáciles de transportar y puedan acompañarte casi a cualquier parte. Muchos viajan cómodamente en bolsos para perros, caben en transportines para trayectos cortos en coche o incluso en cabina de avión si la aerolínea lo permite. Les suele gustar ir contigo a todas partes, siempre que se acostumbren desde pequeños.
En casa son auténticos exploradores. Un chihuahua sin normas claras puede convertirse en el “dueño” del sofá o de la cama, organizar él solo una fiesta con el rollo de papel higiénico o reducir tu correo a confeti. A pesar de su tamaño, si no se les educa con firmeza y cariño pueden desarrollar el famoso “complejo de Napoleón”.
Con otros perros muestran una marcada tendencia a preferir la compañía de chihuahuas o razas de tamaño similar. Aun así, suelen ser bastante osados con perros grandes, sin ser conscientes de lo pequeños que son, lo que puede derivar en sustos si no se gestiona bien la socialización.
Respecto a los extraños, algunos chihuahuas pueden resultar algo antipáticos o desconfiados al principio, pero en muchos casos esto se debe más a una sobreprotección por parte del dueño y a falta de socialización adecuada que a un rasgo inevitable de la raza. Con un buen trabajo desde cachorro pueden ser educados y equilibrados.
Etapa de cachorro del chihuahua
La fase de cachorro en esta raza requiere bastantes cuidados porque los chihuahuas son extremadamente pequeños y frágiles durante sus primeros meses. Cualquier golpe tonto o una caída desde el sofá puede hacerles daño, así que el entorno debe estar bien adaptado.
Es esencial mantener a los cachorros en un ambiente cálido y libre de corrientes, ya que son muy sensibles al frío. Las mantitas, camas bien acolchadas y, si hace falta, una fuente moderada de calor (como una manta térmica específica para animales) ayudan a mantener su temperatura estable.
La socialización temprana es clave: conviene presentarles diversamente a personas, ruidos, otros perros equilibrados y diferentes situaciones del día a día. Un cachorro chihuahua bien socializado tendrá menos miedos, será más estable y reaccionará mejor ante visitas, viajes o cambios de rutina.
El entrenamiento debe empezar desde el primer momento con refuerzo positivo: premios, caricias y juegos. Son perros muy listos y pueden aprender normas básicas, trucos sencillos y rutinas de higiene siempre que seamos constantes. Lo que no funciona con ellos es el castigo duro, ya que solo genera miedo e inseguridad.
Es frecuente que los criadores responsables críen a los cachorros dentro del hogar, en un entorno familiar, rodeados de mimos, juegos y contacto humano, lo que ayuda a que se acostumbren desde el principio a la vida en familia. Esto marca una gran diferencia en su equilibrio emocional futuro.
Alimentación del chihuahua: de cachorro a adulto
La alimentación de un chihuahua influye directamente en su salud, crecimiento y energía diaria. Al ser una raza toy, sus necesidades nutricionales no son las mismas que las de un perro mediano o grande, y conviene elegir un pienso específico para razas pequeñas o muy pequeñas.
En la etapa de cachorro, muchos veterinarios recomiendan piensos formulados para razas toy, con croquetas diminutas y un perfil nutricional adaptado, con suficiente aporte de proteínas de calidad, grasas saludables, calcio y otros minerales esenciales para un buen desarrollo óseo y muscular.
La calidad de la comida marca la diferencia: con un alimento de alta gama se consigue mejor nutrición y se necesita menos cantidad diaria. Esto es importante en perros tan pequeños, que no pueden ingerir grandes volúmenes de comida en una sola toma.
Es preferible repartir su ración diaria en varias comidas pequeñas a lo largo del día, especialmente cuando son cachorros, para reducir el riesgo de bajadas de glucosa y problemas digestivos. El agua fresca debe estar siempre disponible y conviene evitar los cambios bruscos de dieta.
De adultos, el chihuahua tiende con facilidad al sobrepeso si se le dan demasiados premios o sobras de comida humana. Un exceso de peso puede provocar problemas de ligamentos, colapso traqueal, bronquitis crónica y reducir su esperanza de vida. Controlar su figura no es cuestión estética: es salud pura y dura.
Salud, longevidad y problemas frecuentes en la raza
Una de las grandes ventajas del chihuahua es que, bien cuidado, suele ser un perro muy longevo, con una esperanza de vida de entre 12 y 18 años, y no es raro encontrar ejemplares que llegan a los 20. Eso sí, esta buena longevidad no significa que estén libres de problemas de salud propios de la raza.
Entre las particularidades más conocidas se encuentra la fontanela o “mollera”, una pequeña zona blanda en el cráneo donde los huesos no han terminado de cerrarse. El chihuahua es la única raza canina que puede presentar esta característica de forma normal y aceptada por el estándar. Requiere cuidado durante los primeros meses para evitar golpes, pero no es una enfermedad por sí misma.
Es importante distinguir esta fontanela normal de la hidrocefalia, una anomalía grave en la que se acumula líquido en el cerebro, provocando síntomas neurológicos como letargo, retraso en el crecimiento y un pronóstico muy reservado. Algunos veterinarios que no conocen bien la raza pueden confundir ambas cosas, por lo que es fundamental acudir a profesionales con experiencia en razas miniatura.
Los chihuahuas también necesitan una atención específica en salud dental, ojos y articulaciones. Son propensos a acumulación de sarro, problemas de encías, infecciones oculares (por sus ojos grandes y expuestos) y luxaciones, especialmente de rótula o codo, que pueden causar dolor y cojera.
Las coloraciones moteadas (merle) se asocian en algunos casos a mayor riesgo de sordera, problemas oculares, hemofilia, esterilidad y otras complicaciones, sobre todo cuando se cruzan dos ejemplares con este patrón. Por eso muchos criadores responsables evitan o limitan estos cruces y advierten a los futuros propietarios de los riesgos.
Estudios de comportamiento han mostrado que algunos chihuahuas puntúan por encima de la media en agresividad dirigida a personas y otros perros, especialmente cuando hay mala socialización, educación deficiente o sobreprotección. Un buen adiestramiento y un manejo respetuoso y coherente reducen muchísimo estos problemas.
Por otra parte, se han observado ciertas diferencias entre sexos: los machos pueden tener mayor probabilidad de soplos cardiacos, otitis externa, conjuntivitis e infecciones respiratorias altas, por lo que conviene revisar periódicamente oídos, ojos y respiración, y seguir los controles veterinarios recomendados.
Reproducción y ciclo sexual de la hembra chihuahua
El ciclo reproductivo de la chihuahua, como el de otras perras, se divide en cuatro fases bien diferenciadas: proestro, estro, diestro y anestro. El intervalo entre celos suele ser relativamente largo (unos 5-7 meses), algo a tener en cuenta si se plantea la cría responsable.
En el proestro, que dura entre 3 y 15 días, se aprecia aumento del volumen de la vulva, sangrado vulvar y mucha atracción para los machos, pero la hembra todavía no acepta la monta. Después llega el estro (3 a 10 días), conocido como el “celo” propiamente dicho, donde la vulva sigue hinchada pero las pérdidas disminuyen y es cuando se produce la ovulación y la hembra permite la monta.
El diestro abarca aproximadamente entre 110 y 140 días e incluye la gestación, parto y lactancia, si ha habido fecundación, o la vuelta progresiva a la normalidad del aparato reproductor si no se ha quedado preñada. Tras esta etapa se entra en el anestro (150-250 días), un periodo de reposo sin signos externos, considerado el momento idóneo para intervenciones como la esterilización.
El parto se divide en tres fases: la primera corresponde a la dilatación del cuello del útero, en la que la hembra jadea, tiembla, puede vomitar y se muestra inquieta; la segunda es la expulsión de los cachorros, con contracciones intensas cada pocos minutos; y la tercera, la expulsión de las placentas. En primerizas el proceso puede alargarse hasta 36 horas, pero siempre debe estar supervisado por un veterinario, especialmente en razas tan pequeñas.
Compra responsable de cachorros chihuahua
Si has decidido que un chihuahua es el perro ideal para ti, el siguiente paso es localizar un criador serio o un centro canino responsable. Debes huir de anuncios confusos, ventas improvisadas o lugares donde no te enseñan a los padres ni las instalaciones.
Un buen criador no tiene problema en que visites su casa o centro, veas dónde viven los cachorros y cómo se relacionan con las personas. Te mostrará a los progenitores siempre que sea posible, te explicará cómo cría, qué líneas de sangre utiliza (rusa, tailandesa u otras) y te hablará sin rodeos de salud, carácter y posibles problemas de la raza.
En centros especializados de razas populares -como chihuahua, labrador, golden, bulldog francés e inglés, pastor alemán, caniche, border collie, shih tzu, bichón maltés, yorkshire, cocker, beagle, husky y muchas más- es habitual que los cachorros se entreguen con vacunas y desparasitaciones al día, microchip, pasaporte oficial, revisión veterinaria completa y garantías víricas, genéticas y congénitas por escrito.
Algunos criadores familiares de chihuahua de línea rusa o tailandesa trabajan en cría en hogar, no en macrocriaderos, integrando a los perros en la vida diaria, acostumbrándolos al contacto humano desde el primer día y seleccionando cuidadosamente los padres por salud, carácter y morfología. Es habitual que presenten camadas con fotos reales tomadas por ellos mismos, sin retoques engañosos.
En cuanto al precio, hay chihuahuas que se anuncian “desde unos 990 €” o cifras similares, pero el coste final suele depender del sexo, color, edad, tamaño, morfología y, en definitiva, del tipo de cachorro que busques (más de “modelito de fotos” o más de “vivir ladrando desde la mochila”). Además, el importe que veas inicialmente puede corresponder al concepto de reserva, no al total.
Un criador honesto te ofrecerá asesoramiento sobre cuidados, alimentación, higiene y adiestramiento, aceptará distintas formas de pago (generalmente sin financiación tipo “coche de segunda mano”) y estará disponible para resolver dudas una vez el cachorro esté en tu casa. Desconfía de quien solo entregue al perro y desaparezca.
En todos los casos, revisa que el cachorro se entregue como mínimo con cartilla sanitaria, vacunas correspondientes a su edad, desparasitación, revisión veterinaria y microchip registrado. Algunos ofrecen también pedigree nacional opcional, garantía vírica y congénita y certificaciones de que los padres han sido testados y están libres de ciertas enfermedades hereditarias.
Cuidados diarios y convivencia con un chihuahua
Vivir con un chihuahua implica adaptarte a sus necesidades específicas, que no son tantas en espacio, pero sí importantes en tiempo, cuidado y atención emocional. No necesitan un jardín enorme, pero sí compañía, juego y límites claros.
En el día a día, es fundamental protegerlo del frío y de los cambios bruscos de temperatura. Los paseos deben ajustarse a su tamaño y resistencia, evitando sobreesfuerzos, especialmente en cachorros y perros mayores. Aun así, no son muñecos: necesitan caminar, olfatear, explorar y relacionarse con otros perros equilibrados.
En casa conviene supervisar el entorno: sofás altos, escaleras sin barreras, huecos por donde pueda quedar atrapado, etc. Un chihuahua adulto aprende a calcular mejor las alturas, pero de cachorro hay que evitar saltos y caídas innecesarias. Proveerle de camas cómodas y zonas seguras es básico.
La higiene no es complicada: requieren cepillados regulares, especialmente si son de pelo largo, limpieza cuidadosa de ojos y orejas, y una rutina dental desde jóvenes (cepillado, snacks dentales y revisiones veterinarias). Un mantenimiento constante ayuda a prevenir problemas más serios.
A nivel mental, necesitan estimulación. Aunque sean pequeños, disfrutan aprendiendo trucos, juegos de olfato, juguetes interactivos y sesiones cortas de adiestramiento. Un chihuahua aburrido puede convertirse en un perrillo ladrador que reclama atención todo el día, así que mejor ofrecerle actividades adecuadas para canalizar su energía.
Si en casa hay niños, es indispensable enseñarles a tratarlo con delicadeza y respeto. Su tamaño lo hace vulnerable a tirones, caídas accidentales o juegos bruscos. Idealmente, los niños algo más mayores y responsables se entienden mejor con un chihuahua, siempre bajo supervisión adulta.
Cuando se combina una cría responsable, una buena socialización, educación con refuerzo positivo y cuidados veterinarios adecuados, el chihuahua se convierte en un compañero fiel, divertido, longevo y lleno de carácter, capaz de llenar la casa de vida con su diminuto cuerpo y su enorme personalidad.