Cuando hablamos de desparasitar al perro nos referimos a combatir o evitar el desarrollo de los parásitos intestinales en el perro que pueden pasar a las personas. Desparasitar a nuestras mascotas de manera regular se vuelve fundamental, sobre todo cuando las tenemos en casa con nosotros. Un hábito que va a influir en la salud de nuestro perro y en la nuestra también.
Estos parásitos intestinales pueden desarrollarse rápidamente, creando auténticos problemas en la zona intestinal llevando a tener vómitos y diarreas. Para los perros enfermos, mayores o cachorros puede suponer un peligro para su vida, por lo que hay que tenerlo siempre en cuenta para cuidar a nuestra mascota.
La desparasitación debe hacerse cuando son pequeños y antes de vacunarlos para que el organismo se encuentre en perfecto estado para la vacunación. A partir de ahí debemos ir renovando estas desparasitaciones internas, que son diferentes de las externas. Es decir, evitar las pulgas y otros parásitos externos se hace por otros medios, como las pipetas o los collares, pero para el interior debemos utilizar pastillas específicas.
Normalmente, recomiendan que el perro se desparasite más o menos cada seis meses. El proceso es tan sencillo como darle una pastilla que se compra en el veterinario y que le hace eliminar los posibles parásitos intestinales. Estos pueden estar ahí aunque no los apreciemos en las heces, por lo que no hay que esperar a que esto suceda, porque ya es síntoma de que el problema está avanzado. Actualmente, muchos veterinarios aconsejan hacerlo cada 3 meses e incluso mensualmente en perros con alto riesgo de exposición.
Estos parásitos se contagian al entrar en contacto con las heces de otros perros infectados. Y por todos es sabido que los perros huelen e incluso pueden llegar a comer las heces de estos perros. Por lo que siempre es muy necesario desparasitarlos cada medio año y si tenemos niños en casa mejor cada tres meses.
¿Por qué es importante desparasitar?

La infestación por parásitos puede causar anemia, pérdida de peso, diarrea, vómitos, retraso en el crecimiento y lesiones en órganos. Además, muchos parásitos son zoonóticos, lo que supone un riesgo para las personas, especialmente niños, embarazadas o personas inmunocomprometidas. Una pauta regular reduce el riesgo y protege la salud pública.
Parásitos que afectan a los perros

Parásitos internos
- Nematodos (gusanos redondos): Toxocara canis, Ancylostoma caninum.
- Cestodos (tenias): Dipylidium caninum, Taenia spp.
- Protozoos: Giardia spp., Coccidia.
Parásitos externos
- Pulgas: también pueden transmitir Dipylidium caninum.
- Garrapatas: vectores de ehrlichiosis y enfermedad de Lyme.
- Ácaros: Sarcoptes scabiei, Demodex canis.
- Mosquitos y flebotomos: transmiten dirofilariosis y leishmaniosis.
Frecuencia y calendario orientativo

Cachorros
- Desde las 2 semanas y luego cada 2 semanas hasta las 12 semanas.
- De 12 semanas a 6 meses: mensual. Siempre antes de vacunar.
Perros adultos
- Desparasitación interna: cada 3 meses de forma general; mensual si hay alta exposición (campo, parques concurridos, convivencia con niños).
- Desparasitación externa: según producto (collar, pipeta o comprimido) con duración de 1 a 3 meses; seguir indicaciones del fabricante.
Hembras gestantes y lactantes
Planificar con el veterinario una pauta segura antes del parto y durante la lactancia para proteger a la madre y a los cachorros.
Perros mayores
El sistema inmune puede debilitarse; conviene revisiones más frecuentes y ajustar la pauta.
Factores de riesgo que modifican la pauta
- Entorno: rural/natural vs. urbano.
- Estacionalidad: en climas cálidos, intensificar en primavera-verano.
- Hábitos: baño en ríos/mar, convivencia con otros animales, acceso a carroña/heces.
Cómo desparasitar de forma segura
Desparasitación interna
Se realiza con pastillas, jarabes o inyectables que eliminan gusanos presentes (no previenen reinfestaciones). Principios activos habituales: pirantel, febantel, prazicuantel, fenbendazol. La pastilla suele hacer efecto en horas, por lo que el perro puede expulsar parásitos el mismo día.
Desparasitación externa
- Collares: protección sostenida frente a pulgas, garrapatas y, en algunos casos, flebotomos.
- Pipetas: se absorben por la piel y actúan como repelente y adulticida; evitar baños con jabón las primeras 48 h.
- Comprimidos frente a pulgas y garrapatas: muy efectivos incluso con baños frecuentes.
- Sprays y champús: útiles en infestaciones puntuales, con poca persistencia preventiva.
Existen opciones combinadas que cubren internos y externos; la elección depende del perfil de riesgo y del criterio veterinario.
Consejos y errores frecuentes
- Ajustar por peso y especie; usar formatos y dosis adecuados.
- Control ambiental: lavar camas y mantas a >60ºC, aspirar sofás/alfombras y tratar el entorno si hay pulgas.
- No espaciar más allá de la duración del producto; programar recordatorios.
- Remedios naturales: pueden quedarse cortos en épocas de alta presión parasitaria.
Señales, diagnóstico y cuándo acudir al veterinario
Indicadores internos: gusanos visibles en heces, diarrea, vómitos, barriga hinchada (cachorros), pérdida de peso y letargia.
Indicadores externos: rascado intenso, alopecia, irritación cutánea, costras o anemia en infestaciones severas.
Pruebas útiles: examen coprológico periódico, análisis de sangre (enfermedades transmitidas por vectores) y revisión física completa.
Cómo quitar una garrapata con seguridad
Usa pinzas de punta fina, sujétala lo más cerca de la piel y tira hacia arriba con presión constante, sin girar ni aplastar el abdomen del parásito. Desinfecta la zona y consulta al veterinario si la cabeza queda incrustada o si aparecen síntomas posteriores.
Mantener una pauta de desparasitación interna y externa adaptada a la edad, el entorno y el estilo de vida de tu perro reduce riesgos, evita enfermedades zoonóticas y mejora su bienestar. Planifica con tu veterinario el mejor protocolo, combina productos cuando sea necesario y no olvides vigilar el entorno para romper el ciclo de reinfestación.