
En las últimas semanas, varios municipios españoles han sido escenario de casos de maltrato animal que han movilizado a las fuerzas de seguridad y a la ciudadanía. Desde rescates masivos de animales abandonados hasta agresiones con armas de aire comprimido, la respuesta institucional no se ha hecho esperar. Además, se ha publicado una guía pionera para que los agentes actúen con criterios unificados.
La situación refleja una realidad preocupante: cerca de 300.000 animales son abandonados o se pierden cada año en España, según datos de la Cátedra Animales y Sociedad. La cría ilegal y el tráfico de especies también están en aumento, lo que exige una actuación coordinada y formación especializada.
Rescates masivos y abandonos
Uno de los casos más llamativos tuvo lugar en Cabra (Córdoba), donde cinco agentes de la Policía Local rescataron a 368 animales que vivían en condiciones de grave abandono e insalubridad. Entre ellos había roedores, palomos, tórtolas, conejos, tortugas, un canario y hasta un ave híbrida. El Pleno del Ayuntamiento ha aprobado una moción para solicitar a la Junta de Andalucía la concesión de la Orden al Mérito de la Policía Local para estos agentes.
En Granadilla (Tenerife), la Guardia Civil detuvo a un vecino tras hallar en su finca 49 perros en condiciones de abandono. Los animales presentaban signos de desnutrición y falta de cuidados veterinarios. Ambos rescates demuestran la magnitud del problema y la necesidad de recursos para atender a los animales incautados.
Agresiones a animales

En O Porriño (Pontevedra), una gata joven fue atacada con un arma de aire comprimido. El perdigón se alojó en su ojo, causando daños irreversibles que obligaron a vaciar la cavidad ocular. El Concello ha condenado enérgicamente el acto y la Policía Local ha abierto diligencias para identificar al autor. La gata, de carácter dócil, está siendo cuidada por una voluntaria y se busca una familia adoptiva.
En el Port de Sagunt (Valencia), unas cuidadoras de colonias felinas denunciaron que una gata recién parida no podía acceder a sus crías porque alguien había tapado las ventanas de una vivienda abandonada con ladrillos, cartones y escombros. La Policía Nacional intervino y, tras un acuerdo con el propietario, se espera poder inspeccionar el inmueble y rescatar a los gatitos.
Respuesta institucional y nueva guía
Ante la diversidad de situaciones, se ha publicado la primera Guía para la actuación de los Servicios Policiales en Protección Animal. Elaborada en el marco de un convenio entre la Dirección General de Derechos de los Animales y la Unión Nacional de Jefes y Directivos de Policía Local (Unijepol), cuenta con la supervisión técnica de la Cátedra Animales y Sociedad de la Universidad Rey Juan Carlos. Entre sus autores figura David Dorado, oficial de la Policía Local de Alcorcón.
La guía recoge legislación europea, estatal, autonómica y municipal, pero su objetivo va más allá: orientar al agente sobre cómo intervenir, qué indicios conservar y cómo encauzar cada caso por la vía administrativa o penal. Según sus impulsores, la falta de formación especializada provoca que muchas conductas delictivas se tramiten como simples infracciones o queden archivadas.
La Cátedra Animales y Sociedad recuerda que el maltrato animal no es un fenómeno aislado y puede estar relacionado con otras formas de violencia, como la violencia de género. Por eso, la guía también propone una colaboración regulada con protectoras y entidades académicas, que actualmente asumen gran parte de las tareas de rescate y acogida.
Desde el Concello de O Porriño y otras administraciones se hace un llamamiento a la colaboración vecinal. Cualquier información sobre los responsables de estos actos puede comunicarse de forma confidencial a la policía. Además, se recuerda la importancia de adoptar animales rescatados y de no medicarlos sin supervisión veterinaria, como ocurrió en el caso de un perro en Gran Canaria que falleció tras recibir ibuprofeno.
La nueva guía supone un avance hacia la seguridad jurídica y la dignificación del trato a los animales, pero su efectividad dependerá de que las administraciones proporcionen los medios y la formación necesarios. Mientras tanto, los casos de maltrato siguen apareciendo, y la sociedad exige respuestas contundentes.

