Cada vez vemos más innovaciones sorprendentes alrededor del mundo canino, y es que hay tanta gente amante de los perros que las empresas se esfuerzan por ofrecer algo más interesante y nuevo que todo lo que ya hemos visto. Si ya hace tiempo oímos hablar de un collar que traducía los ladridos del perro, cosa que nos pareció increíble, ahora resulta que han creado un collar que traduce lo que siente el perro.
Si eres de esos dueños de perro primerizos y todavía no entiendes muy bien lo que tu mascota intenta transmitirte en cada momento, puede que este sea el regalo perfecto para el perro. Ha sido creado por científicos japoneses, con el nombre de Inupathy, y sí, ya está a la venta.
Este es un collar de 169 dólares, que no hace ningún milagro, en contra de lo que se pueda pensar, sino que todo lo que hace tiene base científica y confirma que los perros tienen emociones. El collar mide las pulsaciones y la temperatura del perro, y con esos datos, extrapola la emoción que se corresponde con el estado físico que está pasando. Ahora ya no parece tan complicado ¿no?
Pero las sorpresas con este collar no terminan aquí, y es que además, cuenta con una App que envía los datos al Smartphone, y nos avisa de si hay algo que no va bien. Una buena idea si no estamos con él y se pone nervioso por algo, por ejemplo.
Por otro lado, este collar cambia de color con las emociones, para que nosotros sepamos de manera intuitiva qué emoción vive nuestra mascota. Según su creador es una manera de facilitarnos la vida a todos. Si está roja es que está enfadado, y azul está relajado, con el blanco se encuentra concentrado, y si está contento es un arcoíris. ¿Qué te parece esta novedad para tu perro?
Cómo funcionan los collares que ‘traducen’ emociones

La mayoría de estos dispositivos combinan sensores biométricos y de movimiento (como ritmo cardíaco, temperatura, acelerómetros o giroscopios) con algoritmos de aprendizaje automático. Algunos también analizan los ladridos y vocalizaciones para encontrar patrones asociados a estados como felicidad, calma, ansiedad o enfado. Los datos se envían a una aplicación móvil que ofrece avisos y gráficos fáciles de entender.
Es importante matizar que, aunque resulten muy útiles para monitorizar salud, estrés y actividad, no son traductores literales de la mente del perro. La IA infiere probabilidades a partir de señales físicas y de comportamiento; por eso son herramientas de apoyo y no sustituyen la observación, educación en positivo ni el vínculo con el guía.
Modelos destacados: Inupathy, Petpuls y Shazam Band

- Inupathy: el collar presentado en este artículo mide pulsaciones y temperatura para estimar el estado emocional. Incluye App con avisos y un sistema de luces LED que cambia de color: rojo (enfado), azul (relajación), blanco (concentración) y arcoíris (alegría). Su enfoque es científico y su precio se sitúa en torno a los 169 dólares.
- Petpuls (Corea): detecta emociones a través de los ladridos (feliz, relajado, ansioso, triste o enfadado) comparando la voz del perro con una base de datos de más de 10.000 muestras de 50 razas. Envía notificaciones al móvil, monitoriza actividad y descanso, ofrece correa de silicona ecológica e integra app para iOS y Android. La empresa cita una precisión cercana al 90% (avalada por pruebas universitarias) y un precio aproximado de 99 dólares (también anunciado en torno a 90 euros y dos tallas).
- Shazam Band (Personifi AI): incorpora giroscopio de seis ejes, GPS, sensor de temperatura, micrófono y altavoz. El motor de IA analiza señales para generar respuestas en tiempo real e incluso reproducir frases del tipo «me siento triste ahora» o «me encanta acurrucarme». Permite elegir 27 personalidades con alrededor de 8.000 líneas de diálogo en varios idiomas (incluido español), añade alertas por SMS, rastreo de ubicación y opciones para personalizar la educación. Su precio se sitúa entre 495 y 595 dólares según versión, con planes de suscripción opcionales para funciones avanzadas.
Beneficios, límites y consideraciones de bienestar
Estos gadgets ayudan a comprender mejor señales que a veces pasamos por alto y pueden avisar de cambios de salud o estrés. Sin embargo, muchos especialistas recuerdan que los perros no son humanos y que la tecnología no puede traducir literalmente lo que piensan o sienten. La clave está en usar estos collares como apoyo a la educación canina basada en refuerzo positivo y a la mejora del vínculo.
Conviene diferenciar estas propuestas de otras que aplican castigos o descargas. Por ejemplo, sistemas tipo ‘correa virtual’ como Heel Roam 350 funcionan de manera similar a los collares de descarga: si el perro supera una distancia marcada, recibe un estímulo aversivo. Este enfoque puede generar miedo, estrés y asociar dolor a estímulos del entorno, además de estar prohibido por normativas de bienestar animal en diversas regiones. Si buscas pasear sin correa de forma segura, apuesta por entrenar la llamada, el autocontrol y por reforzar un vínculo de confianza.
Funciones extra y alternativas tecnológicas útiles
Además de ‘traducir’ emociones, muchos collares incorporan seguimiento de actividad, calorías, calidad del sueño, historial de estrés, GPS y avisos de seguridad. Si no necesitas tanto, valora cámaras para el hogar, rastreadores o comedores automáticos que facilitan el cuidado diario sin invadir la comunicación natural del perro.
La innovación puede acercarnos a lo que nuestro perro intenta decir, pero el verdadero salto ocurre cuando combinamos tecnología responsable con paciencia, aprendizaje y convivencia. Así, herramientas como Inupathy, Petpuls o Shazam Band se vuelven aliados para entender mejor a nuestros compañeros de cuatro patas, sin olvidar que la mejor ‘traducción’ sigue siendo observar, educar en positivo y escuchar su lenguaje canino.
