A lo largo del día puede haber situaciones en las que necesitemos que el perro nos preste atención. Ya sea porque estamos en el parque y lo llamamos para regresar a casa, o porque está haciendo algo que no debería, es importante conseguir que el peludo sepa que nos estamos comunicando con él y que esperamos que reaccione de una manera positiva.
Para ello, te voy a explicar cómo conseguir la atención de tu perro.
Antes de empezar, déjame decirte que es probable que tengas que repetir muchas veces estos pasos, ya que los perros a veces, por un motivo o por otro, no les apetece acercarse a nosotros. De hecho, hay que partir de la base de que si hay algo mejor que hacer, nos ignorará. Así pues, el objetivo será lograr que nosotros seamos mucho más interesantes que cualquier otra cosa que pueda distraerle. ¿Cómo hacer tal cosa? Con la ayuda de premios, por supuesto, pero no cualquiera, sino con su favorito.
Para descubrir cuál es, en casa, cada vez que haga algo bien, le daremos una golosina para perros una vez, un juguete en la próxima ocasión, o una caricia (y palabras dulces y alegres) la siguiente. Así, en función de cómo haya reaccionado en cada momento, podremos saber cuál le ha gustado más. Será ese el que usaremos como »cebo».

Ya que hay muchos estímulos en el exterior, lo más aconsejable es siempre empezar a practicar desde la seguridad del hogar. Dicho esto, llama a tu perro unas cuantas veces a lo largo del día y, cada vez que lo hagas, enséñale el premio. Si se acerca, dáselo. En el caso de que le gusten más las caricias, un truco para hacer que venga es moviendo las caderas. Él lo interpretará como una invitación a jugar, por lo que seguramente vaya hacia ti.
Repítelo durante varios días, y cuando veas que lo ha aprendido, entonces podrás practicar durante los paseos. Y, más adelante, en los parques.
Ánimo, que más pronto de lo que piensas lograrás que tu can te preste atención
¿Por qué tu perro no te hace caso?
Identificar la causa acelera el progreso. Entre los motivos más habituales están:
- Falta de adiestramiento o pautas incoherentes.
- Edad y madurez: cachorros y adolescentes tienen menos autocontrol.
- Órdenes poco claras o lenguaje corporal contradictorio.
- Vínculo débil o poca confianza en el guía.
- Castigos que generan miedo y bloquean el aprendizaje.
- Normas excesivas o expectativas irreales.
- Premios poco valiosos para el perro.
- Entornos con muchas distracciones sin una progresión adecuada.

Señales básicas para captar su atención: nombre, «mírame» y «toca»
Empieza creando una asociación positiva con su nombre: dilo alegremente, espera que te mire y refuerza con premio. Así aprende que “escuchar su nombre” significa atenderte.
Entrena una señal de enfoque como “mírame”. Acerca una golosina a su nariz y llévala a la altura de tus ojos. En cuanto haga contacto visual, recompensa. Repite hasta que responda sin ver comida.
Añade el ejercicio “toca” (target de nariz a tu mano). Presenta la palma, marca el contacto y premia. Este recurso redirige su atención con suavidad incluso con distracciones.
Refuerza al principio cada acierto y, con el tiempo, alterna comida, juego y elogios para mantener la motivación sin depender siempre de chuches.

Comunicación y vínculo: coherencia que sí entiende
Cuida el tono de voz y acompaña cada orden con gestos claros. Evita usar su nombre para reñir o cerrar actividades, porque lo cargará de connotaciones negativas.
Apoya el aprendizaje en refuerzo positivo y define pocas normas, muy claras, que toda la familia cumpla con consistencia.
Llamada fiable: pautas esenciales
- Escoge una palabra de llamada y no la cambies.
- Asóciala siempre con cosas buenas (premios, juego, caricias).
- Refuerza cada llegada al principio para solidificar el hábito.
- Empieza en casa, progresa a la calle tranquila y luego al parque.
- No llames para regañar ni para terminar siempre lo divertido.
21 claves prácticas para una llamada que no falla
- Elige momentos fáciles al inicio para garantizar el éxito.
- Premia todas las llegadas en las primeras fases.
- Mantén la diversión: conviértelo en un juego.
- Jamás regañes por venir, aunque traiga algo indebido.
- Practica en zonas seguras antes de soltarlo.
- Aprovecha rutinas diarias (comida, paseo) para reforzar.
- Si puedes, usa un perro modelo que ya responda bien.
- Juega al escondite primero en casa, luego fuera.
- Incluye juegos de tira y afloja como premio si le encantan.
- Llama y aléjate corriendo para activar su persecución.
- Evita la sobrerrepetición que desgasta la señal.
- Varía los premios (comida, juguete, social) para sorpresa.
- Empieza muy pronto con cachorros de forma amable.
- Usa siempre la misma palabra de llamada.
- No entres en el “corre que te pillo” si te esquiva.
- Primero domina en casa sin distracciones.
- No entrenes justo tras comer por seguridad y motivación.
- Refuerza la atención espontánea cuando te mire.
- Contacto y caricia al llegar antes del premio material.
- Apoya con una correa larga en exteriores al inicio.
- Entrena a diario 5 minutos: constancia vence al talento.
Gestiona sus recursos para ganar atención en la calle
- Comida bajo control: reparte su ración en el paseo como refuerzo.
- Caricias a propósito: evita darlas gratis; úsalas para premiar calma.
- Juguetes como premio: activa juegos de caza y trae cuando responda.
- Obediencia básica frecuente: sienta, quieto, junto, ven.
- Refuerzos constantes por buenas elecciones en contexto real.
- Paciencia y constancia: los cambios requieren tiempo.
Conductas de búsqueda de atención y cómo gestionarlas
Algunos perros buscan atención con ladridos cortos, traer objetos, mordisquitos suaves, perseguir la cola, rascar o dar la pata, carreras “zoomies”, lamidos, miradas fijas o gemidos. Refuerza la calma, redirige al juego estructurado o entrenamiento, aumenta ejercicio físico y mental y descarta causas médicas si algo se vuelve compulsivo.

Si empiezas con un cachorro: bases esenciales
Enseña primero “sienta” guiando con comida hacia arriba y atrás, nombra y refuerza. Trabaja correa sin tensión dentro de casa, permite que marque el rumbo al inicio y premia ir a tu lado. Para el aseo, usa rutinas, salidas frecuentes, celebra éxitos fuera y evita castigos; limpia bien si hay accidentes.
Órdenes imprescindibles que ayudan a la atención
- Sienta
- Quieto
- Échate
- Ven aquí
- Junto
- Trae
- Suelta
- Busca
- Ve/adelante
- Salta
Lograr que tu perro te preste atención es cuestión de progresión, recompensas valiosas y una comunicación clara. Con práctica breve y diaria, entornos cada vez más desafiantes y una relación basada en confianza, su respuesta será cada vez más rápida y fiable.
