Cómo cuidar a un perro con moquillo: guía completa de síntomas, tratamiento y cuidados en casa

  • El moquillo canino es una enfermedad viral muy contagiosa que afecta a los sistemas respiratorio, digestivo y nervioso de los perros, especialmente a cachorros y animales con defensas bajas.
  • El diagnóstico y tratamiento veterinario temprano con soporte sintomático, antibióticos frente a infecciones secundarias, sueros y vitaminas mejora de forma notable el pronóstico.
  • Los cuidados en casa se centran en hidratación, alimentación blanda y controlada, higiene de secreciones, ambiente tranquilo y visitas regulares al veterinario.
  • La vacunación es la principal medida de prevención para reducir el riesgo de contagio y las complicaciones graves asociadas al moquillo.

Cuidado de perros con moquillo

El moquillo es una de las enfermedades víricas más peligrosas que pueden tener los perros, especialmente cachorros y adultos con las defensas bajas. Sabiendo esto, enseguida que veamos que nuestro amigo está decaído, que no quiere comer ni jugar, tendremos que llevarlo al veterinario lo antes posible para evitar que la enfermedad empeore.

Si a tu peludo se la han diagnosticado, a continuación te diremos cómo cuidar a un perro con moquillo para que se recupere lo antes posible, qué síntomas pueden aparecer, cómo se contagia y qué medidas de prevención son más efectivas.

El moquillo ataca principalmente a las vías respiratorias, pero también a los intestinos y al sistema nervioso, por lo que hay que estar muy pendientes del perro para evitar disgustos. Así pues, si tenemos un can con esta enfermedad tenemos que asegurarnos de que tiene una buena calidad de vida, y de que hacemos todo lo que podemos para que su calidad de vida no empeore.

Qué es el moquillo canino y cómo se transmite

Moquillo canino en perros

El moquillo canino, también conocido como distemper, es una enfermedad causada por un virus de la familia Paramyxoviridae, del género Morbillivirus, similar al que provoca el sarampión en humanos. Es un virus con alta capacidad de contagio que afecta al sistema respiratorio, digestivo, nervioso y también a los ojos y la piel del perro.

La transmisión se produce sobre todo por contacto directo con fluidos corporales de un perro infectado, como saliva, secreciones nasales, orina o heces. El virus se elimina al toser, estornudar o lamer, y también puede permanecer durante horas en el ambiente o en objetos como comederos, bebederos o mantas, facilitando el contagio entre perros.

El periodo de incubación suele ser de entre una y dos semanas, y durante ese tiempo el perro puede no mostrar síntomas evidentes pero seguir siendo contagioso. Por eso es tan importante la vacunación y evitar el contacto de cachorros sin vacuna con perros de origen desconocido.

Esta enfermedad no representa un riesgo para las personas, pero sí puede afectar a otros animales como zorros o hurones, de modo que el control y la prevención son clave para proteger a todos los animales sensibles.

Síntomas del moquillo en perros y fases de la enfermedad

Moquillo en perros

Los síntomas del moquillo canino pueden ser muy variados y dependen del estado inmunitario del perro y de la cepa del virus. En muchos casos, aparecen en fases progresivas que afectan a distintos sistemas del organismo.

En una fase inicial suelen aparecer fiebre alta, apatía, pérdida de apetito y secreciones nasales y oculares acuosas. Posteriormente, la enfermedad puede evolucionar hacia una fase respiratoria con tos, dificultad respiratoria y mocos más espesos, y a una fase gastrointestinal con vómitos, diarrea y deshidratación.

Cuando el virus afecta al sistema nervioso central pueden observarse temblores musculares, tics, convulsiones, incoordinación, debilidad en las patas traseras, cambios de comportamiento o incluso ceguera. En algunos perros también se produce engrosamiento de la piel en la trufa y las almohadillas.

La gravedad es muy variable: algunos animales se recuperan por completo, otros quedan con secuelas neurológicas de por vida y, en los casos más severos, la enfermedad puede ser mortal. Por eso es esencial consultar con el veterinario ante cualquier síntoma sospechoso.

Diagnóstico y tratamiento veterinario del moquillo

El diagnóstico del moquillo puede ser complejo porque muchos signos clínicos se parecen a los de otras enfermedades. El veterinario valorará el estado general del perro y podrá apoyarse en diversas pruebas de laboratorio como análisis de sangre, test rápidos (ELISA), PCR o estudio de muestras de secreciones y líquido cefalorraquídeo en casos neurológicos.

No existe un antiviral específico contra el moquillo, de modo que el tratamiento se centra en el manejo de los síntomas y en mantener al perro lo más estable posible. Es frecuente que se utilicen antibióticos de amplio espectro para prevenir o tratar infecciones bacterianas secundarias, sueros para la rehidratación, antiinflamatorios, anticonvulsivantes en caso de ataques y suplementos vitamínicos (como el complejo B) para apoyar el sistema nervioso y muscular.

En cuadros graves o cuando el perro está muy debilitado, el veterinario puede recomendar el ingreso hospitalario para controlar más de cerca la evolución, administrar fluidoterapia intravenosa y ajustar el tratamiento según la respuesta del animal.

Cuidados en casa para un perro con moquillo

Perro en el sofá

Si el veterinario decide que tu perro puede continuar el tratamiento en casa, tu papel será fundamental. Es importante ofrecerle un entorno tranquilo, cálido y limpio, lejos de corrientes de aire y del contacto con otros perros para evitar más contagios.

Una de las cosas que tenemos que hacer es controlar su ingesta de agua. La deshidratación es uno de los peores síntomas que puede tener, por lo que si ves que no quiere beber, tendrás que darle con una jeringa sin aguja, o darle caldo de pollo sin huesos ni sal para que beba. Mantener siempre agua fresca disponible y revisar cuánta bebe cada día ayuda a detectar empeoramientos a tiempo.

Tan importante como controlar la cantidad de agua que bebe es vigilar que coma. Para ayudarlo, es muy recomendable darle pienso húmedo, que es más suave y desprende un aroma más intenso, lo cual le animará a comer. Una dieta blanda basada en alimentos fáciles de digerir, como pollo hervido o pescado blanco, también puede ser de apoyo, siempre siguiendo las indicaciones del veterinario.

Otra opción es darle la Dieta Yum, que no es más que carne apta para consumo humano bien picada. Al igual que ocurre con la comida en lata, le será mucho más fácil de comer y de digerir. Si le han recetado antibióticos, puedes incluso «esconderlos» entre la comida para que los tome con menos resistencia.

Además, es muy útil limpiar con frecuencia las secreciones nasales y oculares con gasas y suero fisiológico para que se sienta más cómodo y respire mejor. Procura que descanse sobre una cama cómoda, que tenga oportunidad de levantarse y moverse un poco si el veterinario lo permite, y que no haga esfuerzos intensos que puedan empeorar los síntomas respiratorios o neurológicos.

Y por último, debes de llevarlo regularmente al veterinario para que lo examine. Aprovecha una de estas visitas para preguntarle sobre las vitaminas del complejo B, que tienen un efecto muy positivo en sus músculos y sistema nervioso, y sobre cualquier fisioterapia o ayuda para la movilidad (arneses, apoyo en las patas traseras) si sufre debilidad o secuelas.

Dale mucho cariño, mantén la medicación y los cuidados tal y como te hayan indicado, y en muchos casos verás cómo mejora de manera progresiva. El afecto, la paciencia y un seguimiento veterinario constante marcan una gran diferencia en las posibilidades de recuperación de un perro con moquillo. Ánimo.

Perro enfermo con moquillo

El moquillo canino es una enfermedad grave, pero con detección temprana, tratamiento veterinario de apoyo y cuidados en casa bien organizados, muchas mascotas pueden salir adelante; la mejor herramienta para evitar el sufrimiento es tener siempre al día la vacunación y acudir al especialista en cuanto aparezcan los primeros signos de alarma.