Cada vez hay más perros que sufren de insuficiencia cardíaca y otras cardiopatías, una enfermedad que es más común en canes de gran tamaño, en perros de edad avanzada y en aquellos que tienen sobrepeso. Si el corazón de tu peludo no funciona como debería, en Mundo Perros te vamos a dar una serie de consejos muy completos que te serán muy útiles para que tu amigo pueda llevar una vida lo más normal y larga posible, siempre bajo supervisión veterinaria.
Descubre cómo cuidar a un perro con problemas de corazón, qué cuidados necesita en su día a día, qué alimentación es más adecuada, cómo debe ser el ejercicio y qué señales de alarma debes vigilar en casa.
Señales de que tu perro puede tener problemas de corazón

Antes de hablar de cuidados, es fundamental aprender a reconocer las señales de alerta que pueden indicar una enfermedad cardiaca. Detectarlas pronto permite iniciar el tratamiento antes y mejorar mucho la calidad de vida del perro.
- Fatiga e intolerancia al ejercicio: el perro se cansa con paseos cortos, se queda atrás o se sienta con frecuencia.
- Tos persistente, a menudo más intensa por la noche o al incorporarse tras dormir.
- Respiración rápida o dificultosa (disnea o taquipnea), incluso en reposo.
- Jadeos intensos tras esfuerzos muy ligeros o sin calor ambiental que los justifique.
- Desmayos o colapsos breves, debidos a una mala oxigenación del cerebro.
- Hinchazón abdominal por acumulación de líquido (ascitis) o abdomen más voluminoso sin ganar grasa.
- Pérdida de peso y masa muscular (caquexia cardiaca) a pesar de comer igual o casi igual.
- Mucosas pálidas o azuladas (cianosis), sobre todo en lengua y encías.
Un perro sano no suele superar las 30 respiraciones por minuto en reposo. Si tu peludo respira más deprisa que eso estando tranquilo, o presenta alguno de los signos anteriores, es recomendable acudir al veterinario cuanto antes para una revisión completa.
Sácalo a hacer ejercicio… pero con moderación

Que un perro tenga problemas del corazón no significa que no tenga que hacer nada de ejercicio, sino que simplemente tiene que hacerlo con moderación, evitando que se canse en exceso. El sedentarismo favorece la obesidad y la pérdida de masa muscular, dos factores que empeoran mucho cualquier cardiopatía.
Lo más recomendable es realizar paseos frecuentes y tranquilos, evitando los tirones bruscos, las carreras y los juegos demasiado intensos. En cuanto veamos que empieza a jadear de forma exagerada, se queda parado o se tumba, tenemos que regresar a casa para que pueda recuperarse y ofrecerle un lugar fresco y tranquilo.
Un buen punto de partida es optar por varios paseos cortos repartidos a lo largo del día, en lugar de uno o dos muy largos. Podemos seguir jugando con él, con una cuerda-mordedor por ejemplo, pero siempre observando su nivel de fatiga y deteniendo la actividad ante cualquier signo de cansancio.
Además, los perros con cardiopatías son especialmente sensibles al calor, por lo que conviene pasear en las horas más frescas del día y evitar el ejercicio intenso en ambientes calurosos y húmedos.
Dale una alimentación adecuada

Para proteger su corazón, es importante que se le dé un tipo de alimentación que sea baja en sal (sodio) y que tenga un extra de taurina y carnitina, que son nutrientes de origen animal muy relacionados con la salud cardiaca. Muchos piensos de alta gama disponen de fórmulas específicas para perros cardiópatas que también incluyen ácidos grasos omega 3, antioxidantes y vitaminas del grupo B.
En algunos casos, y siempre bajo supervisión veterinaria, también se puede valorar una dieta casera formulada por un profesional de la nutrición animal. Esta opción puede ayudar cuando el perro muestra muy poco interés por el pienso, pero exige un gran compromiso por parte del cuidador para respetar ingredientes, cantidades y suplementos indicados por el veterinario.
La dieta de un can con problemas de corazón debe ser siempre personalizada, porque cada caso es distinto. Un perro con cardiopatía que, además, tiene sobrepeso precisa una dieta baja en calorías para reducir la carga de trabajo del corazón. En cambio, si el perro sufre una pérdida de peso crónica y atrofia muscular, necesitará un alimento con mayor densidad calórica y proteínas de alta calidad.
No es suficiente con elegir bien el tipo de alimento, sino que además tenemos que darle la cantidad de comida que le corresponde según su edad, su peso y su estado de salud para evitar que coja algunos kilos de más. En el caso de que tu can tenga sobrepeso, es conveniente que el veterinario te diga qué cantidad de comida debe comer para que vuelva a estar en su peso ideal y evitar así que su corazón le falle antes de tiempo.
Suplementos y nutrientes clave para el corazón

Además del pienso adecuado, en muchos perros con insuficiencia cardiaca el veterinario puede recomendar suplementos específicos para apoyar la función del corazón y frenar el avance de la enfermedad.
- Taurina: aminoácido muy abundante en el músculo cardiaco. Una deficiencia puede favorecer algunas cardiomiopatías, especialmente en perros alimentados con dietas pobres en proteína animal.
- L-carnitina: molécula necesaria para que el corazón utilice correctamente las grasas como fuente de energía. Su déficit puede causar disfunción del miocardio y empeorar la contractilidad del corazón.
- Ácidos grasos omega 3 (aceite de pescado): poseen un fuerte efecto antiinflamatorio y ayudan a estabilizar las membranas de las células cardiacas, reduciendo la aparición de arritmias y mejorando el estado general.
- Antioxidantes como la vitamina C, vitamina E o la coenzima Q10: contribuyen a reducir el estrés oxidativo que daña el tejido cardiaco en las cardiopatías crónicas.
Estos suplementos deben administrarse siempre bajo indicación veterinaria, ajustando dosis y duración en función del tipo de enfermedad, el peso del perro y los medicamentos que esté tomando.
Dale su medicación y controla las revisiones
Si sospechas que tu perro tiene problemas cardíacos, es decir, si ha empezado a tener síntomas como tos, fatiga o pérdida de interés por el ejercicio, deberás llevarlo al veterinario para que lo examinen. Una vez allí, el profesional realizará una exploración completa y, si lo considera necesario, pruebas como radiografías de tórax, ecocardiografía, electrocardiograma o análisis de sangre para confirmar el diagnóstico.
Una vez identificada la cardiopatía, el veterinario te dará unos medicamentos específicos (por ejemplo, vasodilatadores, diuréticos, fármacos inotrópicos positivos o protectores de las válvulas). En ocasiones se usan inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (ECA), como el benazepril, según el tipo de lesión y la respuesta del perro.
Es importante que sepas que estos medicamentos no suelen curar por completo el problema cardíaco, pero sí que sirven para que el perro pueda hacer una vida estable y con buena calidad, retrasando la progresión de la enfermedad y reduciendo el riesgo de episodios graves como el edema pulmonar.
Las revisiones periódicas son esenciales, sobre todo al inicio del tratamiento o cuando se ajustan las dosis. En estas visitas el veterinario valorará la respiración, el peso, el estado de hidratación, la auscultación cardiaca y pulmonar, y decidirá si es necesario modificar la medicación o la dieta.

Otros cuidados diarios para un perro con problemas de corazón
Además del ejercicio moderado, la alimentación adecuada y la medicación, hay otros aspectos del día a día que pueden marcar una gran diferencia en la evolución de un perro cardiópata.
- Control del peso: evitar tanto el sobrepeso como la pérdida extrema de masa muscular, ajustando comida y actividad.
- Ambiente tranquilo: reducir el estrés, los sustos y las situaciones muy emocionantes que disparen la frecuencia cardiaca.
- Evitar el humo del tabaco: el humo irrita las vías respiratorias y sobrecarga aún más al sistema cardiopulmonar.
- Desparasitación adecuada, especialmente si vives o viajas a zonas con parásitos del corazón, siguiendo siempre las pautas de tu veterinario.
- Vigilancia en casa: observar cambios en la respiración, tos, apatía o desmayos, y consultar rápido si aparece algún síntoma nuevo o se agravan los ya conocidos.
Y, por último pero no por ello menos importante, dale mucho cariño y compañía. Los perros con problemas de corazón pueden llevar una vida muy feliz si se sienten seguros, acompañados y cuidados. Tu presencia, tu paciencia y tu capacidad para adaptar la rutina a sus necesidades son una parte fundamental del tratamiento.
Con una detección temprana, la medicación adecuada, una buena alimentación, ejercicio controlado y una gran dosis de afecto, muchos perros con problemas de corazón logran disfrutar de años de bienestar compartidos con su familia.