Si hay algo que no queremos todos los que convivimos con perros es que nuestros amigos peludos acaben teniendo pulgas y garrapatas en su cuerpo. Les causan muchas molestias, y además pueden transmitir enfermedades, como la de Lyme, la babesiosis o la ehrlichiosis, que afectan tanto a su salud como, en algunos casos, a la de las personas que viven con ellos.
Afortunadamente, hoy en día disponemos de muchos productos antiparasitarios que los mantendrán alejados y de estrategias muy eficaces para reducir al máximo el riesgo de infestación en casa y en el entorno. Pero, ¿cuáles hay y cómo combinarlos de forma segura? Sigue leyendo para saber cómo prevenir las pulgas y garrapatas en tu perro de manera completa y duradera.

Qué son las pulgas y las garrapatas y por qué son peligrosas
Las pulgas son pequeños insectos sin alas que se alimentan de la sangre del perro. Pican muchas veces al día y pueden provocar picor intenso; si quieres aprender a identificarlas, consulta cómo saber si mi perro tiene pulgas. Pueden provocar dermatitis alérgica, heridas por rascado e incluso anemia en infestaciones severas. Además, pueden transmitir parásitos intestinales como Dipylidium caninum (la llamada tenia del perro).
Las garrapatas son arácnidos que también se alimentan de sangre. Se encuentran sobre todo en zonas con vegetación alta, jardines, parques o campo, donde esperan a que pase un animal para engancharse. Pueden transmitir enfermedades graves como la enfermedad de Lyme, la babesiosis o la ehrlichiosis; para conocer los principales tratamientos frente a las garrapatas consulta información especializada, y sus picaduras causan inflamación local, fiebre y malestar general en muchos perros.
Aunque se suelen asociar a la primavera y al verano, en zonas con inviernos suaves pueden encontrarse prácticamente durante todo el año, por lo que la prevención debe mantenerse de forma continua y no solo en los meses más calurosos.
Antiparasitarios para prevenir pulgas y garrapatas

En las tiendas de animales y en las clínicas veterinarias podemos encontrar 4 tipos de antiparasitarios principales: pipetas, collares, sprays y pastillas. Lo ideal es que el veterinario te ayude a elegir la combinación más adecuada según el estilo de vida de tu perro, su tamaño, edad y el nivel de riesgo en vuestra zona.
Pipetas
Se aplican una vez al mes, en la parte posterior del cuello (en la unión entre la cabeza y la espalda) y en la base de la cola. Si es un perro grande, se echa también una o dos gotas justo en medio de la espalda, para que el producto se distribuya mejor por toda la piel y proteja lo más rápido posible todo su cuerpo.
Muchas pipetas actuales combinan insecticidas y acaricidas, lo que significa que actúan tanto frente a pulgas como frente a garrapatas. Algunas, además, tienen efecto repelente sobre mosquitos y flebótomos, ayudando a reducir el riesgo de enfermedades como la leishmaniosis.
Es especialmente recomendable usar pipetas si nuestro amigo pasa tiempo en el jardín, si viaja con frecuencia a zonas rurales o si nos lo llevamos a dar largos paseos por el campo. Es importante respetar la frecuencia de aplicación indicada por el fabricante y no bañar al perro justo antes o después de aplicarla para no reducir su eficacia.
Collares
Son muy útiles cuando no queremos ponerle pipetas al perro, o como refuerzo adicional en animales que pasan muchas horas al aire libre. Conviene revisar de forma periódica que el collar sigue en buen estado, no está roto y se mantiene bien ajustado, y evitar que el perro lo muerda o juegue con él.
Sprays
Los sprays tienen la ventaja de que se pueden aplicar siempre que sea necesario y son bastante económicos. Para aplicárselo, se ha de proteger la cabeza para evitar que el producto entre en contacto con las orejas, la nariz, la boca y los ojos. Se pulveriza a contrapelo sobre todo el cuerpo, asegurándose de que el producto llega bien a la piel.
Resultan especialmente interesantes en cachorros muy pequeños, en perros recién recogidos de la calle o protectoras con infestaciones intensas, y como apoyo puntual cuando encontramos una garrapata o vemos pulgas adultas. En entornos con mucha presencia de parásitos, se pueden combinar con pipetas o collares siguiendo siempre las orientaciones del veterinario.
Pastillas
Se recurre a ellas cuando el perro tiene una plaga importante de pulgas o cuando se busca una protección interna cómoda y prolongada. Algunas pastillas actúan durante un mes y otras durante varias semanas más, dependiendo del compuesto y la marca.
Para evitar correr riesgos innecesarios, es importante que el veterinario nos recomiende la más adecuada para nuestro amigo, ya que no todos los fármacos son apropiados para todos los perros. Suelen ser muy fáciles de administrar (duras o masticables, muchas con sabor agradable) y son una gran opción para perros que se bañan a menudo o nadan con frecuencia, pues el agua no reduce su eficacia.
Cómo detectar pulgas y garrapatas en tu perro

Además de usar antiparasitarios, es fundamental revisar de forma regular a tu perro para detectar cualquier parásito cuanto antes y evitar que la infestación se extienda al hogar.
Signos de pulgas
- Picor y rascado frecuentes, sobre todo en cuello, base de la cola, axilas y barriga.
- Enrojecimiento de la piel, pequeños granitos, costras o zonas sin pelo.
- Presencia de puntos negros (heces de pulga) en el pelaje o sobre la cama del perro.
- En casos graves, signos de debilidad o anemia en perros pequeños o cachorros.
Un truco útil consiste en humedecer ligeramente el pelaje con un spray de agua y pasar un peine de púas finas: si los puntitos negros se vuelven rojizos al contacto con el agua, es muy probable que se trate de heces de pulga.
Signos de garrapatas
- Garrapatas visibles, del tamaño de una lenteja o más grandes, adheridas firmemente a la piel.
- Rascado insistente o lamidos repetidos en una zona concreta.
- Irritación y bultitos rojos en el lugar de la picadura.
- Enfermedad general: fiebre, apatía, cojera o pérdida de apetito tras paseos por zonas de riesgo.
Es importante revisar con calma el cuello, detrás de las orejas, entre los dedos, axilas, ingles y zonas con menos pelo, ya que son los lugares preferidos de las garrapatas para engancharse.
Otras formas de prevenir pulgas y garrapatas

Además de lo que hemos visto hasta ahora, hay otras cosas que puedes hacer para prevenir estos parásitos, y que marcan la diferencia entre una simple picadura aislada y una infestación completa en casa.
- Lava a tu perro una vez al mes con champú insecticida, siguiendo las indicaciones del producto para no irritar la piel.
- Mantén limpia su cama, lavándola una vez por semana a alta temperatura siempre que el tejido lo permita.
- Cepíllalo a diario para eliminar suciedad, revisar el estado de la piel y detectar parásitos a tiempo.
- Pulveriza el pelaje con spray de citronella o productos repelentes específicos para perros. Evitarás pulgas, garrapatas y mosquitos cuando salgáis al campo o a zonas con vegetación.
- Mantén la casa y el jardín limpios, aspirando alfombras, sofás y zonas donde el perro duerme, y cortando la hierba alta o maleza donde puedan esconderse las garrapatas.
- Evita, en la medida de lo posible, los paseos entre hierbas altas y arbustos; si no hay alternativa, revisa bien a tu perro al volver a casa. Consulta consejos para el verano y paseos en temporada estival.

La combinación de una buena higiene, un entorno limpio y un plan antiparasitario constante adaptado por tu veterinario hará que tu perro esté protegido la mayor parte del tiempo. Una alimentación de calidad que mantenga fuerte su sistema inmunitario, revisiones veterinarias periódicas y la vigilancia diaria de su piel y pelaje completan una estrategia de prevención muy eficaz frente a pulgas y garrapatas. Con estos consejos ya verás como tu perro no tendrá que rascarse más.