La llegada de las verbenas de San Juan y San Pedro supone un auténtico calvario para una gran parte de los animales de compañía en España. Se estima que entre un 25% y un 50% de los perros y gatos sufren niveles severos de estrés, miedo o incluso pánico debido a las detonaciones de petardos y fuegos artificiales. Esta hipersensibilidad auditiva, muy superior a la humana, convierte el estruendo festivo en una amenaza imprevisible que puede derivar en taquicardias, temblores e intentos desesperados de huida.
Para muchos tutores, la preocupación empieza días antes del 23 de junio, ya que los animales poseen una gran capacidad de anticipación y pueden detectar el olor a pólvora o el sonido de los pasacalles. Es fundamental entender que el miedo al ruido no es un mal comportamiento, sino una respuesta fisiológica ante estímulos que suelen causar miedo a los perros, lo que requiere un plan de actuación preventivo para garantizar su seguridad física y emocional durante toda la noche.
Creación de un refugio seguro dentro del hogar
Una de las medidas más eficaces para mitigar el impacto acústico es preparar un lugar de confianza donde la mascota pueda esconderse. Lo ideal es elegir una habitación interior, como un baño o un trastero, donde el ruido llegue lo más amortiguado posible. En este espacio debemos colocar su cama habitual, mantas y sus juguetes favoritos para que lo asocie con la calma. Algunos expertos sugieren incluso permitir que se refugien en la ducha si ellos lo eligen de forma espontánea, siempre que se sientan resguardados allí.

Para enmascarar los estallidos que provienen de la calle, es muy útil encender la televisión o poner la radio a un volumen considerable. También es recomendable bajar las persianas y cerrar bien todas las ventanas para bloquear tanto el sonido como los destellos de luz. Si el perro está muy nervioso, se pueden utilizar juguetes de inteligencia rellenos de comida apetitosa que le obliguen a concentrarse en una tarea física, ayudando a controlar la ansiedad en los perros y desviar su atención de lo que sucede en el exterior de la vivienda.
Prevención de huidas y pautas de paseo seguras
El riesgo de extravío se multiplica exponencialmente durante las noches de pirotecnia intensa. Muchos animales, al entrar en pánico, pueden intentar saltar por ventanas o zafarse del collar en mitad de la calle. Por ello, se aconseja sustituir el collar convencional por un arnés bien ajustado durante los paseos, minimizando así las posibilidades de fuga ante un estallido inesperado. Además, es vital que el microchip esté correctamente registrado en el archivo de identificación correspondiente para facilitar su localización en caso de incidente.

Los horarios de salida deben modificarse de forma drástica durante estos días festivos. Lo más sensato es realizar el paseo largo a plena luz del día, mucho antes de que comience el grueso de la actividad pirotécnica, buscando zonas lo más alejadas posible de los núcleos urbanos o puntos de reunión de las hogueras. Nunca se debe soltar al perro en estas fechas, ya que un petardo lanzado por sorpresa puede provocar una reacción de huida descontrolada que acabe en un accidente grave.
Acompañamiento emocional y soluciones profesionales
Existe la creencia errónea de que ignorar al animal cuando tiene miedo es lo mejor para no reforzar esa conducta, pero los veterinarios modernos aseguran que estar a su lado es fundamental. Podemos acariciar y hablar con tranquilidad a nuestra mascota si busca nuestro contacto, ya que nuestra presencia serena les ayuda a sentirse más protegidos. Lo que nunca debemos hacer es regañarles por temblar, ladrar o esconderse, pues eso solo incrementaría su estado de ansiedad y el estrés acumulado durante la noche.
En casos de fobia extrema donde el animal llega a autolesionarse o entra en un estado de bloqueo absoluto, es imprescindible acudir a un profesional para valorar cómo tratar a un perro con miedo mediante el uso de fármacos. Hoy en día existen geles de administración bual y productos ansiolíticos específicos que ayudan a gestionar estos episodios puntuales de miedo intenso. Es vital evitar el uso de sedantes que atontan al animal pero no eliminan su miedo, ya que esto podría empeorar la experiencia al verse incapaz de moverse mientras sigue percibiendo el ruido que tanto le aterra.
Como cada año, la clave para superar estas fiestas sin sobresaltos radica en la preparación previa y la paciencia de los propietarios. Asegurar el entorno doméstico, evitar riesgos innecesarios en la vía pública y contar con el asesoramiento de un etólogo o veterinario son los pilares para que los peludos de la casa pasen una noche de San Juan mucho más tranquila. Al final del día, garantizar el bienestar de nuestros animales es una responsabilidad compartida que requiere empatía y previsión frente a una tradición que, aunque festiva para unos, resulta traumática para otros.