Cuando tenemos a un perro en la familia una de las cosas que tenemos que hacer es revisarlo de tanto en cuando para detectar cualquier problema que le pueda estar afectando. Además de una revisión veterinaria anual, en casa es muy recomendable que a diario, aprovechando esos momentos en los que el can está disfrutando de una sesión de mimos, miremos cada parte de su cuerpo en busca de algo que no debería de estar, ya sea un bulto, una herida, … en fin, cualquier cosa que nos haga sospechar que la salud del peludo comienza a debilitarse.
Para ayudarte, te voy a explicar cómo saber si mi perro está enfermo, así sabrás cuándo es el momento de llevarlo al veterinario.
Síntomas principales de enfermedades de los perros
Si detectas cualquiera de estos síntomas, no dudes en llevarlo al especialista para que lo examine:
- Pérdida de apetito: los perros suelen ser muy glotones, por lo que si pasan dos o tres días y no quiere comer, o no se termina el plato, podrás sospechar de que le ocurre algo.
- Vómitos y/o diarrea: si uno de estos síntomas, o los dos, no desaparecen en 24h, es probable que tenga alguna enfermedad parasitaria, como el parvovirus.
- Apatía: los perros deben de estar activos, mostrarse juguetones y despiertos. Cuando no es así, es porque indudablemente están enfermos, pudiendo incluso tener depresión.
- Orina con sangre: si tu peludo orina con sangre, acude lo antes posible al veterinario, pues puede tener una infección.
- Exceso en la ingesta de agua: cuando los perros beben repentinamente más agua de lo normal en los días que no hacen mucho ejercicio o no hace mucha calor, es posible que tenga una enfermedad como la diabetes.
En general, cualquier cambio repentino en su comportamiento y/o en su cuerpo nos debe hacer sospechar. Por eso, no dudes en observar cada día a tu perro.

Otras señales que requieren atención
Trufa seca o caliente junto a decaimiento, tos o falta de apetito puede sugerir fiebre o infección respiratoria, como la bronquitis; la trufa sana suele estar húmeda y sin grietas.
Tos aguda y crónica: con mocos densos y estornudos suele ser catarro; si la tos persiste podría indicar colapso traqueal en razas pequeñas o cardiopatías.
Polidipsia y poliuria (bebe y orina en exceso) con pérdida de peso pese a más apetito sugieren diabetes; micciones muy frecuentes y escasas apuntan a cistitis.
Estado anímico alterado: apatía o, por el contrario, hiperactividad y desvelo nocturno pueden relacionarse con ansiedad, dolor crónico o deterioro cognitivo.
Respiración anómala (muy rápida o lenta) fuera de su rango en reposo habitual, aproximadamente 15 a 30 respiraciones por minuto, requiere valoración.
Masa o bulto nuevo en piel o debajo de ella siempre debe revisarse; algunos tumores son frecuentes, como los mamarios en hembras no esterilizadas.
Oídos con sacudidas, secreciones o mal olor suelen indicar otitis; evita introducir bastoncillos.
Hipersalivación fuera de razas muy babeadoras puede deberse a heridas, quemaduras o infecciones orales; el mal aliento también alerta.

Dolor: cómo se manifiesta
Cambios de comportamiento como aislamiento, quejidos o irritabilidad; movilidad con rigidez, cojera o dificultad para levantarse; posturas extrañas para evitar el dolor; sueño alterado y rechazo al contacto en zonas doloridas. Temblores, lamidos o rascado persistente de una zona concreta son pistas frecuentes.
Pruebas veterinarias recomendadas
Para detectar de manera temprana problemas ocultos, el veterinario puede solicitar química sanguínea y electrolitos, recuento sanguíneo completo, análisis de orina, test de parásitos (gusano del corazón, garrapatas), perfil tiroideo y ECG si sospecha alteraciones cardiacas. Estas pruebas ayudan a confirmar diagnósticos y a decidir el tratamiento más eficaz.
Qué hacer en casa y cuándo ir de urgencia
Ante vómitos o diarrea leves en un perro animado, puede ayudarte una dieta blanda y temporal como la sopa casera para perros: pollo cocido con arroz sin condimentos, caldo de huesos desgrasado para hidratar y calabaza cocida por su fibra. Si los síntomas persisten, hay sangre, fiebre o decaimiento, acude al veterinario.
No automediques: fármacos humanos como ibuprofeno, paracetamol o aspirina son tóxicos para perros. Si hay dificultad respiratoria, convulsiones, hemorragias, imposibilidad para orinar o levantarse, dolor intenso o deshidratación, es una urgencia.

Prevención y hábitos saludables
Planifica revisiones periódicas, vacunación y desparasitación según su estilo de vida. Mantén dieta equilibrada, agua fresca, ejercicio adaptable a su edad, higiene del entorno y evita el calor extremo, evita alimentos en mal estado o carne cruda. Observar a diario su actividad, sueño, apetito, micción y defecación permite detectar a tiempo cualquier cambio relevante.
Vivir atento a las señales de tu compañero y buscar ayuda profesional ante la mínima sospecha es la mejor manera de proteger su salud y garantizarle bienestar y una vida más larga y feliz.
