Síntomas de epilepsia en perros y cómo actuar: guía completa

  • Identifica las fases de la crisis (pródromo/aura, ictus, posictal) y cronometra su duración.
  • Garantiza la seguridad: retira objetos, no metas nada en la boca y consulta al veterinario si dura >5 minutos o se repite.
  • El diagnóstico es por descarte: análisis, imagen (RM/TC), LCR y, en casos seleccionados, EEG.
  • Tratamiento a largo plazo con antiepilépticos y controles periódicos; nunca suspendas la medicación sin supervisión.

Epilepsia en perros

La epilepsia es una enfermedad que normalmente es hereditaria que puede impedir que el animal tenga una calidad de vida normal. No se trata de una minusvalía, pero sí que es verdad que hay que tenerlo bien controlado para poder actuar lo más rápido que se pueda en caso de que sufra un ataque epiléptico. Además, se considera epilepsia cuando hay dos o más crisis no provocadas separadas por más de 24 horas; si la convulsión es aislada, podría deberse a otra causa.

En este artículo te explicamos cómo saber si mi perro tiene epilepsia, y qué hacer si tiene un ataque, incluyendo síntomas clave, pruebas diagnósticas, tratamiento y cuidados diarios.

¿Qué causa la epilepsia en perros?

La epilepsia, como decíamos, se considera hereditaria, es decir, que pasa de padres a hijos. Además, hay varias razas que tienen una mayor incidencia, como el Pastor Alemán, el San Bernardo, el Beagle, el Setter Irlandés y el Poodle Francés, pero hay que tener claro que cualquier perro de cualquier raza puede tener este problema. También se observa predisposición en Labrador, Golden Retriever, Border Collie, Cocker Spaniel, Schnauzer miniatura y Husky.

Desde el punto de vista médico, se distinguen causas intracraneales (tumores, malformaciones, infecciones del sistema nervioso, secuelas de traumatismos, enfermedades vasculares) y extracerebrales (trastornos metabólicos, intoxicaciones, alteraciones electrolíticas o por fármacos). Cuando no se identifica una causa estructural, se habla de epilepsia idiopática, un diagnóstico común en perros jóvenes y de mediana edad.

Si el perro ha ingerido sustancias tóxicas, o si tiene un desbalance metabólico o electrolítico, puede tener convulsiones, pero no se considera epilepsia si el cerebro es normal y la causa es transitoria.

Síntomas de epilepsia en perros

Ataques epilépticos en perros

Cuando un can tiene un ataque de epilepsia lo que le va a ocurrir es lo siguiente, habitualmente en cuatro fases:

  1. Va a entrar en una fase que se llama aura, durante la cual se va a sentir muy intranquilo.
  2. Después, va a entrar en la fase llamada ictus, durante la cual va a sufrir las convulsiones. Perderá la consciencia y agitará las extremidades a medida que se contraen los músculos.
  3. Luego, entrará en la fase post-ictus, en la que despertará pero se sentirá desorientado durante unos minutos.
  4. Finalmente, volverá a su rutina normal hasta que le vuelva a ocurrir.

Muchos perros presentan una fase prodrómica previa (inquietud, apego, ansiedad). Durante el ictus pueden observarse convulsiones generalizadas (rigidez, pedaleo, salivación, micción/defecación involuntarias) o convulsiones focales (temblores de una extremidad, contracciones faciales, movimientos de masticación, alucinaciones conductuales).

Signos frecuentes asociados: desmayos o caídas, calambres, salivación excesiva, movimientos compulsivos, rigidez en las extremidades, micción/defecación involuntarias y, en algunos casos, ceguera temporal tras la crisis.

Situaciones de urgencia: status epilepticus (una convulsión que supera los 5 minutos o varias seguidas sin recuperar la consciencia) y convulsiones en racimo (múltiples episodios en 24 horas). Requieren atención veterinaria inmediata.

¿Cómo actuar?

Si tu amigo tiene ataques epilépticos, es muy importante que lo tumbes sobre una superficie cómoda (como por ejemplo, un colchón), en una zona donde no pueda hacerse daño. En ningún caso debes intentar sacarle la lengua, ni sujetarle la cabeza, ya que podría ser muy peligroso para él.

Añade estas medidas de seguridad: retira objetos peligrosos, apaga luces intensas, reduce ruidos, cronometra la duración de la crisis y, si supera 5 minutos o se repite, trata la situación como emergencia. Si tu veterinario te lo ha indicado, administra benzodiacepinas de rescate (p. ej., diazepam rectal) siguiendo su protocolo.

Documenta el episodio con un vídeo y anota posibles desencadenantes (estrés, luces, falta de sueño). Estos datos ayudan mucho al diagnóstico y ajuste del tratamiento.

Cuando haya finalizado el ataque, hay que dejar que se recupere en un lugar tranquilo. Y, por supuesto, es conveniente acudir al veterinario para que le ponga el tratamiento más adecuado.

Cómo saber si mi perro tiene epilepsia (diagnóstico)

El diagnóstico se basa en una anamnesis detallada y un examen neurológico. Se solicitan análisis de sangre y orina, perfil bioquímico y electrolitos para descartar causas metabólicas. Cuando procede, se realizan resonancia magnética o TC, análisis del líquido cefalorraquídeo y, en algunos casos, EEG. La epilepsia idiopática suele diagnosticarse por descarte.

Tratamientos disponibles y cuidados en casa

Aunque no existe una cura definitiva, los fármacos antiepilépticos ayudan a reducir la frecuencia e intensidad de las crisis. Los más usados incluyen fenobarbital, bromuro potásico, levetiracetam, zonisamida e imepitoína. En emergencias, el diazepam puede indicarse como medicación de rescate.

Es fundamental el control veterinario periódico con analíticas para ajustar dosis y vigilar efectos secundarios (letargo, aumento de sed/apetito, alteraciones hepáticas en tratamientos prolongados). Nunca suspendas la medicación sin indicación profesional.

Cuidados diarios que ayudan: mantener rutinas estables, minimizar el estrés, ofrecer un entorno seguro (evitar escaleras y superficies resbaladizas), dieta equilibrada sin cambios bruscos, y llevar un diario de crisis con fechas, duración y características.

Pronóstico y calidad de vida

Con tratamiento y seguimiento, muchos perros llevan una vida plena. La respuesta terapéutica, la frecuencia de las crisis y la causa subyacente condicionan el pronóstico. En perros mayores pueden aparecer causas secundarias (p. ej., tumores o problemas metabólicos) que requieren un estudio minucioso.

Otras causas de convulsiones en perros

No todo temblor o colapso es epilepsia. Otras causas incluyen hipoglucemia, desequilibrios electrolíticos, enfermedad hepática/renal, intoxicaciones (rodenticidas, xilitol, chocolate), infecciones (meningoencefalitis, moquillo), traumatismos, accidentes vasculares y hidrocefalia. Identificarlas permite tratamientos específicos y, a veces, reversibles.

La epilepsia en perros es un problema que debe ser atendido por un profesional. No lo dejes pasar. Con información, prevención de riesgos en casa y el plan terapéutico adecuado, tu perro puede disfrutar de una buena calidad de vida y tú tendrás herramientas claras para actuar con seguridad ante una crisis.