Los cachorros tienen una mirada que nos ablanda el corazón, ¿verdad? Además, el comportamiento que tienen nos hacen reír y pasar momentos increíbles mientras que, casi sin darnos cuenta, vamos construyendo lo que sin duda será una amistad pura y verdadera con el peludo.
Pero claro, una buena relación debe de empezar con buen pie, así que te voy a decir cómo tratar a un cachorro recién llegado a casa.
El cachorro es probable que quiera salir y jugar por el jardín, pero como es probable que todavía no tenga todas sus vacunas, es muy recomendable mantenerlo en el interior del hogar hasta que cumpla los tres meses, que será cuando por entonces el veterinario le haya suministrado aquellas que necesita para fortalecer su sistema inmune (la del parvovirus, moquillo, hepatitis y adenovirus). La pregunta es: ¿cómo calmar a un can que está deseando jugar con todo y explorar su nuevo hogar durante horas hasta caer rendido en su cama?
Esa es muy buena pregunta. No es nada fácil. Pero hay que decir que es menos complicado de lo que parece. Sí, sí. De hecho, hay que tratar de que se divierta tanto, que al final se note cansado. Y, para eso, por supuesto, tenemos que dedicarle tiempo y jugar con él.

Todos los perros necesitan jugar, pero en los cachorros el juego es aún más importante si cabe. En el mercado encontrarás muchos tipos de juguetes: pelotas, cuerdas, y también juguetes interactivos que estimularán su cerebro. Y hablando de juegos de inteligencia, puedes aprovechar para enseñarle órdenes básicas, como »sienta», »quieto», »tumbado» o »pata» (dar la pata), así como a pasear con correa.
De esta manera, cuando finalmente puedas presumir de cachorro, ya habrás avanzado mucho en su adiestramiento, lo cual es muy interesante, ya que tu perro habrá empezado a aprender cómo debe comportarse y a ser un animal feliz.
Primeros días: calma, rutinas y seguridad

El primer día está lleno de novedades, olores y sonidos. Mantén un ambiente relajado: evita visitas numerosas y deja que explore con libertad supervisada. Prepara una zona tranquila con su cama, agua y algunos juguetes blandos; coloca allí una prenda con tu olor para aportar seguridad emocional.
- Exploración guiada: abre puertas interiores, bloquea salidas peligrosas y permite que olfatee sin prisas.
- Su propio espacio: no lo persigas para acariciarlo; deja que sea él quien se acerque. La autonomía evita el apego excesivo.
- Primera noche: sitúa su cama cerca de la tuya las primeras jornadas para reducir el estrés; habla en voz suave si se inquieta.
Veterinario, higiene y manipulación positiva
Tras unos días de adaptación, programa un chequeo veterinario para pactar vacunas, desparasitación e identificación (microchip y placa con tu teléfono). Evita el baño el primer día; si es imprescindible, que sea breve, con agua templada y refuerzo con premios. Para más detalles sobre cómo mantener una correcta higiene en cachorros, puedes consultar cuidados básicos de los cachorros.
Acostúmbralo al tacto: manipula suavemente orejas, boca y patas, y recompensa cada interacción. Esta habituación reduce el estrés en revisiones y facilita el cuidado rutinario (limpieza ocular con gasa humedecida, revisión externa de oídos y cepillado).
Juego, adiestramiento y gestión de energía

Combina juguetes de arrastre, pelotas blandas y rompecabezas con comida para estimular su mente. Introduce arnés y correa con desensibilización: muéstralos, premia, colócalos brevemente y vuelve a premiar. Enseña desde el inicio “suéltalo”, “déjalo” y la llamada jugando a perseguirte en casa. Evita collares de castigo y correas extensibles; usa arnés cómodo y correa fija.
Entrena la tolerancia a la soledad con ausencias muy cortas y un juguete rellenable; regresa cuando esté tranquilo para no reforzar el ladrido.
Alimentación y entorno de comida

Durante los primeros días ofrece lo mismo que comía antes y cambia de forma progresiva si es necesario. Mantén 3-4 tomas diarias según edad y peso, agua fresca siempre disponible y un espacio tranquilo para comer sin competidores. Para entrenar, usa recompensas de alto valor en trozos pequeños (por ejemplo, pollo cocido) y evita excesos.
Necesidades, paseos y socialización segura

Anticípate a los “accidentes”: llévalo al mismo punto tras dormir, jugar y comer; premia justo al terminar. No acabes el paseo nada más hacerlo para que no lo asocie a “fin del juego”. Si aún no completó el plan vacunal, usa zonas privadas y empapadores; puede salir en brazos o en transportín para socializar estímulos sin contacto con suelos ni perros desconocidos.
- Introduce sonidos urbanos, lluvia, bicicletas, niños y personas con movilidad reducida a distancia y con premios.
- Cuando el veterinario lo indique, participa en clases de cachorros y quedadas controladas con perros equilibrados.
Niños y otras mascotas en casa

Supervisa siempre el trato con niños: manos suaves, sin abrazos invasivos ni persecuciones, y descanso respetado. Con otros perros, preséntalos fuera de casa si es posible; retira recursos (juguetes, comida) para evitar conflictos y permite que gestionen distancias. Con gatos, controla salidas y usa barreras visuales si hace falta.
Si el cachorro es huérfano

Proporciona calor constante con fuentes seguras, estimula eliminación con un paño tibio tras cada toma, controla el aumento de peso diario y usa fórmula específica para cachorros a temperatura corporal con biberón adecuado. Ante dudas de succión o diarreas, consulta de inmediato al veterinario.
Con paciencia, rutinas claras y refuerzo positivo, tu cachorro aprenderá rápido qué se espera de él y desarrollará confianza. Dedicar tiempo de calidad a juego, descanso y buenos hábitos hará que vuestra convivencia sea estable, segura y muy feliz.
