Comportamiento destructivo de los perros

La destructividad del perro es un problema que no debe ser subestimado: se han de analizar las causas y las formas de cómo hacerles frente y es que el comportamiento destructivo de nuestro perro, nunca se tiene que subestimar: además de ser molesto para los dueños, de hecho, puede ser muy peligroso para el cuadrúpedo, pues podría ingerir substancias tóxicas, alimentos venenosos, plantas tóxicas o provocarse heridas.

Además, en un perro adulto, esto puede ser una manifestación de un trastorno del comportamiento, es decir, ser un síntoma de un problema más grave. Para tratar la destructividad es necesario entender las razones por las que el perro se comporta de esta manera.

Causas del comportamiento destructivo

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Las causas por las que nuestro perro pueda desarrollar esta actitud destructiva pueden ser varias, las más comunes son:

Ansiedad por separación

Falta de tiempo para jugar con él

Aburrimiento

El medio ambiente no le estimula

Búsqueda de atención

Problemas de alimentación

Miedos y fobias

Cambios en la rutina

Hiperactividad

Frustración

Y otras pueden ser detonantes para que esta actitud agrave y perjudique a nuestro amigo.

Problemas conducta perros

La mayoría de problemas de conducta de los perros tienen fácil solución, la forma más eficaz de volver a tener a un perro feliz y obediente es saber detectar a tiempo las causas del comportamiento destructivo de nuestro perro, a continuación te explicamos las causas más comunes y como tratarlas.

Juego pobre o falta de actividad

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Si un perro no tiene la oportunidad de jugar lo suficiente, trata de desahogarse con lo que encuentre en su casa: almohadas, zapatos, papel higiénico, muebles, etc.

Cuando un perro se aburre, particularmente los jóvenes, identifica la destrucción como un sustituto a esa falta de actividad. Para él es una forma de compensar sus necesidades. Este comportamiento puede ocurrir tanto en la presencia como en la ausencia de los dueños.

En estos casos es inútil castigar el perro, más bien lo que sería conveniente es proporcionar el ejercicio y la interacción debida, así como enriquecer el entorno con varios juguetes interactivos.

Estos juguetes, diseñados específicamente para entretener al perro, se pueden llenar de alimentos dulces, dependiendo del juguete, tratando de que nuestro perro consiga el alimento que hemos escondido en su interior. De esta manera, conseguiremos que pase muchas horas divirtiéndose y se canse mentalmente, contribuyendo así a que esa actitud se canalice de forma más pacífica y menos destructiva.

Destrucción como medio para llamar la atención

Hay perros tan ansiosos de interacción que pueden llegar a dañar objetos sólo para llamar la atención de los dueños.

Si tenemos, por ejemplo, algo en la mano, nos levantamos y vamos a otra parte con ese objeto en la mano, el perro puede empezar a correr tras nosotros ladrando. Para él esto es un juego y una manera de llamar su atención. Para estos perros, incluso el castigo es una forma de atención. Este tipo de destrucción tiende a ocurrir principalmente en presencia de los propietarios, así que con el fin de no reforzar aún más este comportamiento nocivo, hay que ignorar al perro cuando trate de llamar nuestra atención de esa manera.

Prestar más atención al perro, jugar con él más a menudo y llevar a cabo son todas las actividades que le ayudarán a mejorar. Es útil utilizar de nuevo juegos interactivo para enriquecer el ambiente y que mantengan a nuestro perro ocupado, tanto física como mentalmente.

La edad del cuadrúpedo, la oportunidad de enriquecer el medio ambiente, la cooperación del propietario con un especialista en problemas de conducta y el tiempo que el perro se comporta de esta manera, son factores clave para determinar el tratamiento a seguir.

Miedos y fobias

Muchos perros tienen miedo a las tormentas y los ruidos fuertes, algunos tiemblan y otros comienzan a inquietarse y destruir todo.

El problema es que a veces el miedo del perro se generaliza, es decir, con el tiempo, empieza a tener miedo de otros ruidos asociados con el evento traumático de otro anterior. Por ejemplo, si durante bastante tiempo el perro está encerrado en una habitación, y esta habitación le recuerda a una tormenta (u otro miedo) anterior, es posible que el perro se vuelva muy ansioso y comience a destruir o arañar cosas sin sentido, incluso en ausencia de la tormenta. Esto puede ocurrir tanto en presencia como en ausencia de los propietarios.

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