La salud de nuestras mascotas no es algo con lo que se deba jugar, y menos cuando se trata de procedimientos que requieren conocimientos técnicos avanzados. En los últimos tiempos, se ha detectado un aumento de personas que, sin tener la formación necesaria, se lanzan a ofrecer servicios que deberÃan estar supervisados por facultativos, poniendo en serio peligro el bienestar de los animales. El caso más reciente ha saltado en Málaga, donde la justicia ha tenido que intervenir de nuevo para poner freno a una situación de intrusismo que ya empieza a ser preocupante en el sector de la estética canina.
Todo empezó cuando se detectó que una responsable de una peluquerÃa de perros realizaba intervenciones que iban mucho más allá de un simple corte de pelo o un baño. Esta persona publicitaba a través de sus canales digitales y redes sociales un servicio de higiene dental mediante ultrasonidos, algo que a simple vista puede parecer inofensivo, pero que en realidad esconde una complejidad técnica que solo un profesional de la salud animal puede gestionar con garantÃas para evitar sufrimientos innecesarios a los peludos de la casa.
El riesgo de las limpiezas dentales sin supervisión veterinaria

La investigación, que contó con la colaboración estrecha de los agentes del SEPRONA, reveló que la acusada llevaba a cabo estos trabajos en su propio domicilio, el cual utilizaba como centro de operaciones para su negocio de peluquerÃa. El problema principal reside en que estos tratamientos dentales se hacÃan prescindiendo de cualquier tipo de anestesia o sedación, lo que no solo genera un estrés brutal en el perro, sino que puede provocar lesiones fÃsicas si el animal se mueve bruscamente durante el uso de la maquinaria de ultrasonidos.
Durante el proceso judicial, varios expertos en odontologÃa y cirugÃa maxilofacial veterinaria dejaron muy claro que este tipo de limpiezas no son un simple servicio de estética, sino un acto clÃnico en toda regla. Por lo tanto, cualquier persona que no esté debidamente colegiada y con el tÃtulo de Veterinaria en la mano está cometiendo una infracción legal. Es fundamental entender que un profesional no solo limpia el sarro, sino que evalúa la salud bucal completa, algo que un peluquero, por muy buena voluntad que tenga, no está capacitado para hacer.
La implicación de los agentes de la Guardia Civil especializados en la protección de la naturaleza ha sido determinante para que el caso llegara a buen puerto. Gracias a la cooperación institucional entre el Colegio de Veterinarios y las autoridades, se han podido aportar pruebas sólidas que demuestran que estas actividades se realizaban de forma continuada, al menos desde principios del año 2022, engañando a propietarios que buscaban lo mejor para sus mascotas sin saber que las ponÃan en riesgo.
Consecuencias legales para el intrusismo en el sector animal

Al final, a la responsable de estas prácticas no le ha quedado otra que admitir los hechos ante la contundencia de las pruebas presentadas. La sentencia firme establece una condena de seis meses de multa diaria, lo que supone un castigo económico y un antecedente penal por un delito de intrusismo profesional. Este fallo judicial no es un caso aislado, ya que representa la segunda victoria legal del colectivo veterinario en Málaga en un periodo inferior a doce meses, marcando una tendencia clara de tolerancia cero ante este tipo de negligencias.
Desde las instituciones colegiales se hace hincapié en que estas actuaciones no buscan perseguir a las peluquerÃas caninas, que realizan una labor fantástica en su ámbito, sino proteger la legalidad y la salud pública. No hay que olvidar que una mala praxis en la boca de un animal puede derivar en infecciones graves que afecten a su salud general. Por eso, se anima a los propietarios a desconfiar de ofertas demasiado baratas o de servicios clÃnicos que se ofrezcan fuera de centros veterinarios autorizados, ya que lo barato puede salir muy caro.
Este escenario pone de manifiesto la importancia de denunciar cualquier sospecha de irregularidad para mantener los estándares de calidad en la atención a nuestros compañeros de cuatro patas. La coordinación entre los peritos veterinarios y las fuerzas de seguridad seguirá siendo el pilar fundamental para erradicar estas prácticas que, lejos de ser un beneficio estético, suponen una amenaza directa para el bienestar animal y el respeto a una profesión tan necesaria como es la veterinaria en nuestra sociedad actual.
