Son muchos los que han vuelto de vacaciones, pero lo cierto es que también son muchos los que aún tienen que disfrutarlas. Hoy en día muchas familias deciden llevarse al perro con ellos, y por eso hay que tener en cuenta algunos consejos para viajar con el perro y preparar bien cada detalle antes de salir.
Viajar con el perro a veces no es sencillo. Si vamos a utilizar transportes que no sean nuestro coche debemos mirar primero las condiciones, y si vamos a buscar alojamiento estamos en el mismo problema, ya que muchos hoteles admiten mascotas pero solo hasta cierto peso o con normas específicas. Sea como sea, la planificación anticipada será la clave a la hora de no llevarnos sorpresas durante el viaje.
Documentación y requisitos sanitarios antes de viajar

Antes de organizar rutas o reservar alojamientos, es fundamental comprobar que el perro cumple todos los requisitos legales y sanitarios para viajar. Esto evita contratiempos y protege su salud.
Si vamos a hacer un viaje en coche, aunque sea a otra comunidad, debemos asegurarnos de que nuestro perro tiene la cartilla veterinaria y las vacunas al día. Asimismo, siempre debe estar identificado con el microchip, por si llega a perderse. Dentro de muchos países se exige además un pasaporte para animales de compañía cuando se cruza frontera, donde constan datos del tutor, del animal y de sus vacunas obligatorias (como la antirrábica) y desparasitaciones.
Si se viaja fuera del país de residencia, conviene consultar las exigencias específicas del destino (vacunas adicionales, certificados veterinarios, pruebas serológicas, desparasitaciones concretas o periodos de cuarentena). Esta información suele estar disponible en las páginas oficiales de cada país o se puede confirmar con la embajada o consulado. También es importante revisar qué requisitos se piden para regresar al país de origen con el animal.
Además del control legal, es muy recomendable realizar un chequeo veterinario previo, especialmente si el perro es muy mayor, tiene problemas articulares, alergias, patologías crónicas (como diabetes) o toma medicación de manera continuada. El profesional podrá aconsejar sobre prevención de mareos, ansiedad en el transporte, cambios de clima y posibles enfermedades endémicas de la zona que vayamos a visitar.
Qué meter en la maleta del perro

Para que el viaje sea cómodo y seguro conviene preparar una maleta específica para el perro con todo lo que pueda necesitar en el trayecto y en el destino. Una lista básica, que puedes adaptar a tu caso, incluiría:
Documentación:
- Pasaporte para animales de compañía (si procede).
- Cartilla de vacunas actualizada con la vacunación antirrábica y otras recomendadas.
- Certificado veterinario de salud, cuando el país o el medio de transporte lo exijan.
- Datos del microchip y teléfono de contacto del tutor.
Para el paseo del perro:
- Arnés cómodo y seguro, adaptado a su tamaño.
- Collar con chapa identificativa donde aparezca nombre y teléfono (mejor con prefijo internacional).
- Correa resistente (y, si se desea, una correa extensible para zonas seguras).
- Bolsa o dispensador de bolsas para excrementos.
Para la salud del perro:
- Botiquín canino con gasas estériles, esparadrapo, tijeras, pinzas, desinfectante adecuado (clorhexidina o solución de yodo) y medicación habitual.
- Productos para desparasitación externa (collar, pipetas o comprimidos) frente a pulgas, garrapatas y mosquitos.
- Abrigo o chubasquero según la climatología prevista.
Para el transporte:
- Transportín homologado de tamaño adecuado (especialmente necesario en avión, tren o autobús).
- Bozal, útil si el perro lo necesita o si alguna normativa local lo exige.
- Sistema de retención en el coche (arnés con anclaje, cinturón de seguridad especial, rejilla o jaula).
Alimentación:
- Comida habitual del perro en cantidad suficiente para todos los días del viaje, especialmente si sigue una dieta específica.
- Garrafa de agua para el trayecto y excursiones.
- Cuenco plegable para el viaje y cuenco fijo para el alojamiento.
Higiene y cuidados:
- Toalla para secarle después de lluvia, playa o río.
- Toallitas húmedas aptas para perros para limpiezas puntuales.
- Cepillo, sobre todo si tiene el pelaje largo o abundante.
- Su champú habitual y productos que use de forma regular.
Juego y enriquecimiento:
- Juegos de olfato (como alfombra olfativa).
- Juguetes interactivos tipo Kong u otros dispensadores de premios.
- Juguetes para jugar contigo (mordedores, pelotas, premios comestibles).
Viajar en coche con el perro: seguridad y bienestar

Si no está acostumbrado al coche, los días antes debemos darle pequeños paseos en vehículo para que vaya adaptándose, antes de hacer un viaje más largo. Son muchos los perros que se marean y vomitan en el coche, por lo que también debemos hacernos con unos plásticos especiales para poner en esa zona si el perro no va en transportín y consultar con el veterinario sobre posibles medicamentos contra el mareo si es necesario.
Existen varios sistemas de sujeción para animales disponibles para incorporar al vehículo: arneses de uno o dos anclajes, transportines en el suelo o maletero y rejillas rígidas divisorias. La elección de uno u otro depende del tamaño del perro y del diseño del coche. En general, la mejor forma de llevar mascotas pequeñas es en su transportín en el suelo del vehículo, detrás de los asientos delanteros. Si la mascota es grande, lo más seguro es colocar el transportín en el maletero en posición transversal a la dirección de la marcha, combinado con una rejilla divisoria.
Sea cual sea el sistema elegido, es esencial que el perro no viaje suelto ni en brazos de los pasajeros, y que no pueda acceder al conductor. Además, nunca se debe dejar al animal solo dentro del vehículo con altas temperaturas, ya que el interior del coche puede alcanzar cifras muy peligrosas en pocos minutos.
Durante el viaje, hay que parar de vez en cuando. El perro debe pasear un poco, hacer sus necesidades y beber. Es la misma dinámica que debemos seguir nosotros para no cansarnos o deshidratarnos. Dependiendo de lo largo que sea el trayecto debemos planificar varias paradas en áreas de descanso autorizadas. Durante el viaje es mejor que beban pequeñas cantidades de agua cada vez y evitar que coman mucho justo antes de arrancar para reducir el riesgo de vómitos.
Aunque tu perro disfrute de pasar más tiempo contigo y conocer nuevos lugares, no hay que olvidar que salir de su entorno habitual, pasar horas de trayecto y convivir con estímulos nuevos puede ser muy intenso para él. Por eso es importante garantizar su comodidad durante el viaje: un espacio donde pueda tumbarse y estirarse, una temperatura adecuada sin excesos de calor o frío y la posibilidad de descansar en silencio cuando lo necesite.
Elegir destino y alojamiento realmente pet friendly
Antes de decidir si te llevas al perro, conviene preguntarse si para él va a ser una buena experiencia. Hay que tener en cuenta las horas de viaje, el tipo de destino, la climatología y la personalidad del animal. Algunos perros disfrutan enormemente de la naturaleza y las excursiones, mientras que otros pueden pasarlo mal con grandes aglomeraciones, calor extremo o demasiados cambios de rutina.
Los destinos más adecuados son aquellos que no supongan estímulos negativos intensos ni condiciones que puedan afectar a su salud. Por ejemplo, visitar una ciudad con altas temperaturas puede poner en riesgo su bienestar por la exposición prolongada al sol y al asfalto caliente, aunque se intente compensar con agua abundante y protecciones como botas. En cambio, los viajes a la montaña suelen ser ideales, siempre que se tomen precauciones según el terreno, la fauna local y el clima.
También es importante comprobar si el destino y el alojamiento son realmente pet friendly. Muchos hoteles, casas rurales y apartamentos admiten mascotas, pero a veces solo hasta cierto peso, con suplementos o restricciones sobre dejarlos solos en la habitación. Además, hay países y regiones que limitan el acceso de perros a playas, parques naturales y otros espacios públicos, por lo que conviene revisar la normativa local antes de reservar.
En el alojamiento, el perro necesitará un lugar para comer y beber, otro espacio tranquilo donde descansar y dormir, y zonas exteriores para pasear y gastar energía. La posibilidad de socializar con otros perros, cuando el animal es sociable, también puede mejorar mucho su experiencia vacacional.
Con todo este cuidado previo, la experiencia de viajar con el perro puede convertirse en una parte muy especial de la convivencia: fortalece el vínculo, permite compartir momentos nuevos y ayuda a conocer mejor sus necesidades en contextos diferentes, siempre que se respeten sus tiempos, su salud y su seguridad en cada etapa del viaje.