Consejos expertos para pasear al perro en verano sin riesgos

  • Elige horas frescas (mañana y tarde) y paseos cortos.
  • Hidrata con agua fresca y realiza pausas a la sombra.
  • Evita asfalto caliente; protege almohadillas con bálsamos.
  • Vigila señales de sobrecalentamiento y actúa rápido.

Consejos para pasear al perro en verano

La llegada del verano no sólo implica vacaciones, planes y diversión, sino también algunos cuidados específicos para que las altas temperaturas no perjudiquen nuestra salud. Lo mismo ocurre con nuestras mascotas, que necesitan determinadas atenciones para luchar contra los efectos nocivos del sol, especialmente a la hora de pasear. A continuación explicamos algunas de ellas.

Mejores horas y duración para pasear con calor

Perro paseando en horas frescas del verano

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Lo más conveniente es pasear a primera hora de la mañana y al final de la tarde. Evita las horas centrales, cuando el sol incide con mayor fuerza y el pavimento acumula más calor. Por la noche también es viable si usas arnés o correa con elementos visibles o luminosos y escoges zonas seguras.

En días calurosos es preferible reducir la intensidad y dividir el paseo en varias salidas breves. Para la mayoría de perros, entre 15 y 30 minutos por salida en horas frescas suele ser suficiente, observando siempre sus señales.

Planifica pausas a la sombra para que regule su temperatura y evita los juegos muy intensos que puedan sobrecalentarlo.

Recomendaciones básicas que no deben faltar

Accesorios y agua para pasear al perro en verano

1. Llevar siempre agua fresca. Realizar abundante actividad física al aire libre durante los días de calor conlleva para el perro peligros como el golpe de calor o la deshidratación. Para evitarlos es esencial que pueda beber agua fresca cada vez que sea necesario; debemos ofrecérselo cada poco tiempo, especialmente si jadea o se muestra cansado. Lleva botella y cuenco plegable; puedes ofrecer pequeños tragos cada 15-20 minutos.

2. Disminuir el tiempo del paseo. Es preferible que dividamos el tiempo del paseo en varias sesiones en lugar de dar un paseo demasiado largo bajo el sol. Así evitaremos la fatiga y los golpes de calor. Además, ajusta el ritmo (caminatas suaves) y prioriza recorridos sombreados.

3. Evitar las horas de más calor. Lo más conveniente es pasear a primera hora de la mañana y final de la tarde, ya que el sol intenso puede quemar la piel del animal. Además, es importante que nos mantengamos cerca de zonas sombreadas para resguardarnos. Si debes salir en otro momento, mantén las salidas cortas y muy controladas.

4. No cortar demasiado su pelo. Si bien es cierto que mucho pelaje ocasiona calor al perro, la ausencia del mismo expone su piel a quemaduras y otros daños. Por esta razón no debemos cortar su pelo en exceso, sino sólo lo suficiente para liberarle de algunas capas. Un cepillado frecuente ayuda a retirar subpelo y favorece la ventilación.

5. Aplicar protector solar. No siempre es necesario, pero para algunas razas es imprescindible. Éstas son las albinas o las que no tienen pelo, como el Crestado Chino o el Perro Pila Argentino. En todo caso, lo mejor es que consultemos al veterinario si debemos aplicar este protector a nuestro perro, y utilizar siempre uno especial para canes. Úsalo en orejas, trufa y zonas con poco pelo.

6. Proteger contra los parásitos. En verano aumenta la presencia de insectos como garrapatas y pulgas, por lo que es fundamental mantener las vacunas de nuestra mascota al día, así como su calendario de desparasitación. Añade protección frente a mosquitos y flebótomos en áreas de riesgo.

Asfalto caliente, patas y piel: cómo protegerlos

Perro en verano con precauciones de calor

El asfalto puede quemar las almohadillas. Antes de salir, aplica la regla de los 5-7 segundos: apoya el dorso de tu mano en el pavimento; si no lo aguantas, tampoco tu perro. Prioriza césped o tierra y busca itinerarios con sombra.

Para reforzar las patas, considera ceras o bálsamos hidratantes específicos y, si no hay alternativa al asfalto, botines protectores. Revisa a menudo que no haya grietas o enrojecimiento.

Para refrescar sin riesgos, puedes humedecer zonas clave (cabeza sin oídos, cuello, pecho, axilas, ingles y almohadillas) con agua fresca, nunca helada. Los cubitos de hielo en el bebedero o snacks fríos caseros pueden ayudar si se toleran bien. Tras el paseo, un lugar fresco y ventilado con ventilador o aire acondicionado (sin cambios bruscos) acelera la recuperación.

Usa arnés en lugar de collar para facilitar la respiración, lleva siempre la correa y, si paseas de noche, añade luces o elementos reflectantes para mejorar la visibilidad.

Señales de que hace demasiado calor y actuación rápida

Reconoce los signos de alerta: jadeo intenso incluso en reposo, lengua muy roja o azulada, babeo abundante, debilidad o negativa a caminar, respiración rápida, vómitos/diarrea o búsqueda continua de sombra. Ante cualquier señal, detén la actividad, ofrécele pequeños sorbos de agua, colócalo en un lugar fresco y humedece las zonas clave. Si no mejora o empeora, acude al veterinario de inmediato.

Preguntas frecuentes de verano

¿Cuánto debe durar el paseo? En horas frescas, salidas de 15-30 minutos suelen ser adecuadas; en calor, más cortas y frecuentes, siempre según su tolerancia.

¿Puedo mojarlo antes de salir? Sí, una humectación ligera en zonas clave ayuda; evita mojarlo con agua muy fría de golpe.

¿Y si es braquicéfalo, cachorro o mayor? Son más sensibles: paseos muy suaves, en horas frescas y vigilancia estrecha de su respiración y cansancio.

¿Es seguro pasear por la noche? Sí, suele ser más fresco y tranquilo; usa luz/reflectantes y evita zonas poco iluminadas.

Planificando horarios, hidratación, superficies más frescas y un equipo adecuado, el paseo veraniego sigue siendo un momento seguro y agradable para ambos, incluso en los días más calurosos.