Si separamos al cachorro de su madre antes de tiempo correremos el riesgo de que el pequeño tenga dificultades para aprender, mostrando problemas de socialización y de adaptación al hogar que pueden acompañarle toda la vida. Esto hará que nos lleve más trabajo del normal conseguir que el animal sea sociable mediante cuidados básicos del cachorro y, por lo tanto, que la convivencia sea agradable para todos.
Por este motivo, no hay que tener prisa. Es muy importante que esté con su progenitora todo el tiempo que necesite hasta que ya lleve varios días y/o semanas comiendo pienso para perritos y haya adquirido unas habilidades sociales mínimas. Veamos, pues, cuándo separar al cachorro de su madre y por qué este momento es tan delicado.
¿Cuándo comienza el destete en los perros?

Las mamás caninas dan de comer a sus pequeños desde el primer momento en que nacen hasta aproximadamente las seis semanas de edad. A lo largo de este periodo, la leche materna aporta nutrientes esenciales y, sobre todo, defensas inmunológicas clave para que el cachorro se desarrolle sano y fuerte.
Debes saber que, si se les deja, muchos cachorros pueden seguir mamando de vez en cuando hasta que cumplen los dos meses, aunque ya estén probando comida sólida. Esta lactancia residual también tiene una función emocional: aporta seguridad y refuerza el vínculo con la madre.
De todas maneras, a partir del mes y medio ya se les puede empezar a dar pienso húmedo para cachorros o bien pienso seco remojado con agua templada. Es la fase en la que el cachorro se interesa por los alimentos sólidos porque gasta más energía y comienza a explorar su entorno con más movimiento y juego.
La leche de la madre, especialmente el calostro (la primera leche), contiene inmunoglobulinas que refuerzan el sistema inmunitario frente a infecciones. Por eso, cualquier separación o destete demasiado temprano puede traducirse en mayor riesgo de enfermedades durante la etapa de crecimiento.
¿Cuándo se pueden separar de la madre?

Depende de varios factores, pero como mínimo se recomienda esperar a que el cachorro cumpla ocho semanas de vida. En ese momento lo habitual es que ya esté completamente destetado y haya aprendido a comer pienso. Además, habrá tenido tiempo para desarrollar una base de habilidades sociales con su madre y hermanos.
Sin embargo, muchos etólogos y veterinarios señalan que, sobre todo en razas grandes o cruces de razas grandes, lo ideal es esperar hasta las doce semanas. En este periodo extra, el cachorro afianza de forma muy intensa el control del mordisco, el autocontrol en el juego y la tolerancia a la frustración; aspectos que serán fundamentales para prevenir agresividad, miedos y ansiedad en el futuro.
Un mes más puede no parecer mucho, pero desde el segundo hasta el tercer mes el cachorro aprende límites, refuerza la famosa inhibición de la mordida y, al estar en contacto constante con su madre y hermanos, también aprende a sentirse más tranquilo y seguro frente a estímulos nuevos (personas, ruidos, objetos, otros perros).
Los expertos en comportamiento animal insisten en que el aprendizaje natural que realizan junto a la madre y la camada no se puede sustituir por un humano. Un tutor puede reforzar y continuar la educación, pero nunca replicar la compleja comunicación canina que el cachorro recibe en estas semanas críticas.
Factores fisiológicos y emocionales en el momento de la separación

Existen dos factores que debes tener en cuenta a la hora de separar al cachorro de su madre. El primero es la lactancia, y el segundo es el emocional y social. Lo ideal es que el cachorro sea alimentado por su madre durante sus primeras semanas de vida, y que conviva con ella y con sus hermanos durante el periodo de socialización temprana.
Lactancia
La leche materna es importante para que los cachorros se desarrollen sanos y fuertes. Los nutrientes que posee la leche son esenciales para evitar futuras enfermedades o infecciones durante el crecimiento. El calostro, esa primera leche que deben consumir, aporta proteínas defensivas o inmunoglobulinas, gracias a las cuales su sistema inmunológico se fortalecerá mientras sean amamantados.
La madre debe estar bien cuidada y alimentada para ofrecer una lactancia de calidad. Si la perra está desnutrida, enferma o estresada, la calidad de la leche y la atención hacia los cachorros se verá afectada, incrementando el riesgo de problemas de salud en la camada.
Emocional
Los humanos solemos ignorar el daño que puede causar destetar de forma prematura o la separación temprana de un cachorro y su madre. Durante las primeras semanas de vida, el cachorro aprenderá de su madre y de sus hermanos todo lo básico sobre comunicación canina, jerarquía y manejo del juego.
Estando con su familia canina, crecerá siendo un perro más seguro y equilibrado emocionalmente. Por la inmadurez del cachorro, no se puede separar de su madre a temprana edad, ya que le costará adaptarse y aprender de nosotros las conductas propias de un cachorro. Con su familia perruna, podrá adquirir su conciencia de especie y aprender su estilo de vida.
Con el destete temprano, el cachorro puede presentar ansiedad por separación, hiperactividad, agresividad o conductas como succionar telas u objetos de forma repetitiva, imitando el acto de mamar para aliviar el estrés. Muchos veterinarios y etólogos encuentran este tipo de problemas en perros jóvenes que fueron separados antes de las ocho semanas.
Períodos de crecimiento del cachorro

Neonatal (de 0 a 2 semanas)
No pueden ver ni oír, solo pueden comer (lactar, porque no tienen dientes) y sentir con sus patitas. Su capacidad del olfato los guía hacia su madre para alimentarse. Necesitan la estimulación de la madre para poder hacer sus necesidades, ya que la perra lame la zona perineal para activar la micción y la defecación.
Influenciados por ella, desarrollarán habilidades simples de orientación y búsqueda de calor. Separarlos en este momento supone un altísimo riesgo para su supervivencia física y un impacto directo en su desarrollo cerebral temprano.
De transición (de 2 a 4 semanas)
Comienzan a oír y abrir los ojos. Su gusto y olfato se vuelven más agudos y ya dan sus primeros e inestables pasos. Entre la tercera y cuarta semana les salen los dientes caninos, lo que permite que empiecen a explorar objetos con la boca.
Sus colitas se mueven, juegan entre ellos y con gemidos y ladridos se comienzan a comunicar. Poco a poco van aprendiendo a hacer sus necesidades sin la estimulación constante de la madre y se inicia el juego social básico.
Socialización (de 4 a 12 semanas)
En esta etapa establece vínculos e interactúa con otros perros y se muestra receptivo con las personas. Entre la cuarta y la sexta semana los dientes completos aparecen y el juego con los hermanos se intensifica. Aquí los cachorros aprenden el lenguaje corporal y las señales de calma caninas.
En la quinta semana disfrutan con más seguridad de lo que les rodea, juegan y corren. Los cachorros se comienzan a interesar por los alimentos sólidos, debido a que queman más calorías por la energía propia de la edad. En la séptima semana puedes comenzar a enseñar a tu cachorro lo básico, como dónde hacer sus necesidades, siempre mediante adiestramiento en positivo.
Para la octava semana el destete es un hecho: la madre ya casi no los alimenta, habiendo pasado por un período de rechazo progresivo hacia los cachorros. Entre la semana ocho y la diez tu mascota pasa por una etapa de mayor sensibilidad al miedo, por lo que conviene ayudarlo con una orientación positiva y evitando experiencias traumáticas.
Alrededor de las nueve semanas la madre regaña a los cachorros cuando no la obedecen, bien sea con un gruñido o mordiéndoles suavemente en el cuello. Los cachorros se encuentran en un período de desarrollo afectivo y de habilidades sociales muy intenso, observan todo a su alrededor y aprenden qué comportamientos son aceptables.
De 3 a 6 meses
Es un período donde el cachorro comprende más y es influenciable por otros perros. La dentición definitiva y la masticación aparecen con fuerza en esta etapa, incluyendo la masticación destructiva si no se le proporcionan juguetes adecuados y límites claros.
Los cachorros pasan por otra etapa de miedo, por lo que conviene seguir socializando de forma gradual y positiva, sin forzar situaciones que les superen.
De 6 a 18 meses
Tu mascota se puede comportar de manera más desafiante, porque sabe que forma parte de una manada y prueba sus límites. En esta fase, la educación de tu perro debe ser constante y positiva, reforzando lo que hace bien y redirigiendo lo que no es adecuado.
Durante este período aparece el comportamiento sexual y el perro se vuelve más territorial, especialmente en los machos. Dependiendo de la raza de tu perro, alcanzará la edad adulta en momentos diferentes: razas pequeñas alrededor del primer año, razas medianas algo más tarde y razas grandes habitualmente después.
¿Qué ocurre si se separa antes de tiempo?

Si no se espera a que tenga al menos ocho semanas de vida, el cachorro puede volverse muy inseguro y/o miedoso, lo que puede llevarle a comportarse de manera inadecuada. Separarlo de forma prematura se asocia con:
- Problemas de socialización con otros perros y personas.
- Dificultad para controlar la mordida durante el juego.
- Hiperactividad y ausencia de límites en el juego.
- Ansiedad por separación y conductas de apego excesivo.
- Conductas destructivas en casa y ladridos excesivos.
Investigaciones recientes han mostrado que una proporción importante de cachorros es adquirida antes de la edad mínima recomendada y que muchos de estos perros desarrollan problemas de comportamiento que, a la larga, pueden ser causa de abandono. La separación temprana limita el desarrollo del cerebro, reduce su capacidad para adaptarse a nuevos estímulos y dificulta que el perro desarrolle buenas habilidades sociales de adulto.
Así pues, hay que tener paciencia y dejarlo con su madre unas semanas más. Es por su propio bien y, también, para que después la convivencia contigo sea feliz y equilibrada para ambos.
Recomendaciones prácticas para tutores y criadores

- Alimenta bien a la madre de los cachorros, de su alimentación depende en gran medida el estado de salud de las crías.
- Evita en lo posible separarlos de su madre antes de tiempo; respeta el periodo mínimo de ocho semanas y, si es viable, alarga hasta las doce.
- Trata que tu cachorro siga manteniendo contacto con otros perros si fue separado antes de tiempo, para favorecer un mejor desarrollo emocional y social.
- Supervisa constantemente el comportamiento de la madre hacia los perritos, ya que puede llegar a rechazar al más débil o a todos si está estresada o enferma.
- La estimulación al hablarle a los cachorros y manipularlos con suavidad hará que se desarrollen emocionalmente más rápidos y seguros.
- Los juegos y el contacto con la naturaleza y las personas son esenciales para crear confianza y agilidad en los perros siempre que el calendario de vacunación lo permita.
- El cachorro debe madurar junto a su familia canina y humana; dale tiempo para crecer a su lado y no aceleres etapas.
¿Cuándo separar a un cachorro de su madre?

La edad mínima que recomiendan la mayoría de expertos para separar a los cachorros de su madre se sitúa en torno a las ocho semanas. Muchos profesionales aconsejan, además, que cuando sea posible se mantenga la convivencia hasta los tres meses de vida, porque en ese periodo se consolidan muchas de las habilidades de socialización más importantes.
Cuando el cachorro es huérfano o ha sido destetado de recién nacido, lo recomendable es suministrarle una fórmula láctea específica con biberón, indicada por un veterinario, y darle toda la atención posible, calor humano y amor, para que crezca fuerte y sano. Aun así, hay que tener presente que no es lo mismo que lo amamante su madre a ser alimentado con un biberón, por lo que estos cachorros serán más delicados y más propensos a enfermedades y a inseguridades.
No será tarea fácil educar a un cachorro separado demasiado pronto: los miedos e inseguridades por la falta de la madre pueden manifestarse en cualquier momento. En estos casos, es muy recomendable contar con la ayuda de un veterinario o de un etólogo clínico que oriente sobre socialización y manejo del comportamiento.
¿Cómo se puede separar un cachorro de su madre?
La separación debe hacerse de forma gradual y respetuosa, tomando todas las precauciones necesarias en cuanto a la salud del cachorro y su bienestar físico y emocional. Lo ideal es que, antes de llevártelo a casa, puedas verlo junto a su madre y hermanos, y que el cambio se produzca cuando el cachorro ya esté destetado y socializado mínimamente.
Si se tiene que separar antes de tiempo por una causa de fuerza mayor, trata que sea de manera delicada, ofreciendo al cachorro un entorno tranquilo, una zona de descanso segura y objetos que le aporten consuelo (como mantas con olor de la madre). La naturaleza es sabia, cada cachorro crece a su ritmo y necesita su propio tiempo para adaptarse. Cuídalo y edúcalo con paciencia, sabiendo que su equilibrio emocional dependerá en gran parte de cómo gestiones esta etapa.
Los cachorritos son muy tiernos, pequeñas bolitas de pelo que tienen todo un mundo por descubrir y, a veces, eso puede resultar muy abrumador. Muchas de las consultas médicas de las familias que tienen cachorritos suelen estar relacionadas con problemas de conducta derivados de la separación de la madre antes de los cuarenta y cinco días, lo cual genera gran preocupación entre los veterinarios y especialistas en conducta.
Disfrutar de un perro adulto sano, equilibrado y seguro pasa por respetar sus tiempos durante la infancia, especialmente el delicado momento de la separación de su madre; dar al cachorro esas semanas extra con su familia canina es una de las mejores inversiones que puedes hacer para garantizar una convivencia armoniosa durante el resto de su vida.