La rabia continúa siendo una zoonosis muy grave y, pese a ser totalmente prevenible con vacunación de las mascotas, sigue presente en numerosos países. Cada 28 de septiembre se celebra el Día Mundial de la Rabia para recordar la importancia de la inmunización de los animales y la respuesta rápida ante exposiciones.
Esta fecha, vinculada a la memoria de Louis Pasteur, quiere reforzar la colaboración entre salud humana y animal y promover medidas que eviten contagios por mordeduras, arañazos o contacto con fluidos de animales infectados. El objetivo internacional es claro: cero muertes humanas para 2030.
Qué significa el Día Mundial de la Rabia y por qué importa

Bajo lemas recientes que instan a superar barreras para eliminar la enfermedad, la conmemoración pone el foco en la protección de perros y gatos como primera línea de defensa. La mayoría de contagios en humanos se produce tras la mordedura de un perro infectado y, una vez aparecen los síntomas, la enfermedad presenta una mortalidad prácticamente del 100%.
La Organización Mundial de la Salud y socios como la FAO, la OMSA (antigua OIE) y la Alianza Mundial para el Control de la Rabia recomiendan campañas de vacunación masivas en animales y la profilaxis tras exposición para cortar la cadena de transmisión. En el mundo, se estiman más de 59.000 muertes anuales, con especial impacto en la infancia.
Concienciar, vacunar y vigilar van de la mano. Mantener a las mascotas al día de sus pautas inmunizadoras y conocer los signos clínicos (fiebre, dolor en la herida, alteraciones neurológicas) resulta esencial para reducir el riesgo y garantizar una respuesta sanitaria rápida y eficaz.
La educación también es clave: comunidades, profesionales y propietarios deben reconocer las situaciones de riesgo, evitar la manipulación directa de murciélagos y acudir cuanto antes a un centro de salud ante cualquier mordedura sospechosa.
Situación en España: vigilancia, casos importados y puntos críticos

En España, el sistema de control funciona y los episodios en humanos han sido excepcionales e importados. No obstante, la proximidad a zonas endémicas y los flujos de animales desde el norte de África obligan a no bajar la guardia, especialmente en los enclaves fronterizos.
Ceuta y Melilla han notificado este año varios positivos en animales procedentes de Marruecos, con cinco casos confirmados en lo que va de ejercicio, mientras que Melilla registró un gato positivo en agosto de 2024. Además, en junio se produjo el fallecimiento de un hombre en Valencia tras la mordedura sufrida en Etiopía, un caso importado que evidencia la vulnerabilidad ante la enfermedad.
El colectivo veterinario ha advertido también del papel de las colonias felinas y de la posible entrada de gatos sin control sanitario desde terceros países, señalando la necesidad de integrar la vacunación antirrábica en las actuaciones de captura, esterilización y retorno (CER).
La presencia esporádica de murciélagos infectados en Cataluña recuerda que existen reservorios silvestres y que la vigilancia epidemiológica debe mantenerse activa. En este contexto, los colegios veterinarios piden reforzar protocolos y mantener la prevención fronteriza.
La Organización Colegial Veterinaria (OCV) ha reiterado la urgencia de una normativa homogeneizada de vacunación para perros, gatos y hurones en todas las comunidades autónomas, evitando excepciones que generen brechas de protección territorial.
Vacunación, normativa y recomendaciones prácticas

La herramienta más eficaz y coste-efectiva para frenar la rabia es la vacunación sistemática de mascotas. Expertos y organismos internacionales recomiendan alcanzar coberturas superiores al 70% para generar un escudo de protección colectiva.
En España, la obligatoriedad de la vacuna no es uniforme. En algunas autonomías la exigencia es amplia, mientras que en otras la —como ocurre en Cataluña— la obligatoriedad es limitada, situación que los veterinarios consideran un riesgo evitable.
La cobertura de vacunación en Castilla-La Mancha ilustra el reto: en perros, ronda el 27-31% según provincias (aprox. 26,96% en Albacete; 30,72% en Ciudad Real; 26,67% en Cuenca; 27,46% en Guadalajara; 27,97% en Toledo), lejos del umbral recomendado. Los colegios profesionales defienden una estrategia nacional coherente que armonice criterios.
Junto a las administraciones, el sector de clínicas y tiendas de cuidado animal difunde mensajes de prevención y calendario vacunal al día, alertando contra la falsa sensación de seguridad. Iniciativas de sensibilización apuntan a mantener la atención ante mordeduras o contactos de riesgo y acudir de inmediato al veterinario.
En el ámbito internacional, la cooperación público-privada refuerza el abastecimiento de vacunas antirrábicas para campañas masivas, con acuerdos tecnológicos de largo recorrido y plantas capaces de suministrar decenas de millones de dosis, una pieza clave para sostener el objetivo global de 2030.
Qué hacer tras una posible exposición: se recomienda lavar la herida inmediatamente con agua abundante y jabón, acudir sin demora a un centro sanitario para valorar profilaxis y, si es posible, observar al animal agresor durante 10 días bajo supervisión profesional.
Para contribuir en el día a día: mantener la pauta de vacunación anual o según ficha técnica desde los 3 meses de edad, evitar el contacto directo con murciélagos y apoyar las campañas locales de inmunización y educación sanitaria en tu municipio o barrio.
De norte a sur, la coordinación interterritorial, la vigilancia de fronteras y la alta cobertura vacunal son los pilares que blindan la salud pública. Con información rigurosa, responsabilidad de los propietarios y medidas homogéneas, es viable mantener a raya una enfermedad antigua que hoy podemos prevenir.