El Parlamento uruguayo ha retomado el debate sobre la tenencia de perros considerados potencialmente peligrosos, impulsado por un reciente ataque en PaysandĆŗ donde un pitbull mató a otro can. La discusión se centra en tres proyectos de ley que buscan endurecer los controles, aunque la mayorĆa de los legisladores descarta la prohibición total de estas razas.
La Comisión de Tenencia Responsable y Bienestar Animal estudia iniciativas que van desde la creación de un registro obligatorio hasta la exigencia de una licencia especial. Mientras tanto, un proyecto que propone prohibir la crĆa y comercialización de 15 razas ha generado resistencias, y los diputados apuestan por unificar las propuestas de regulación.
Los proyectos en discusión
Dos de las iniciativas buscan modificar la Ley 18.471 sin alterar su esencia. Una, presentada por los colorados Felipe Schipani y Elianne Castro, plantea un registro obligatorio de tenedores a cargo del Instituto Nacional de Bienestar Animal (INBA), con multas de 50 unidades reajustables (mÔs de 95.000 pesos) para quienes incumplan. La otra, del frenteamplista Javier Umpiérrez, exige una licencia previa que requiere certificado de aptitud psicológica y un seguro de responsabilidad civil por daños a terceros.
La tercera propuesta, de la diputada colorada Nibia Reisch, es la mĆ”s drĆ”stica: prohibir la crĆa, reproducción, comercialización, transferencia, adopción e importación de perros potencialmente peligrosos. Sin embargo, en la comisión se ha manifestado un rechazo mayoritario a esta opción. El diputado Walter Verri propuso unificar los dos primeros textos, al considerar que comparten objetivos y pueden complementar la normativa vigente.
El ataque que reabrió el debate
En Paysandú, un pitbull suelto atacó a un perro que estaba dentro de una vivienda, tras una reja. La dueña del animal fallecido relató que su mascota solo asomó el hocico y fue mordida con tal violencia que sufrió lesiones mortales. El propietario del pitbull se retiró sin dar explicaciones, y un niño de 12 años presenció la escena, quedando en estado de shock.
La abogada Verónica Ortiz explicó que el caso no constituye un delito penal de maltrato animal, ya que el agresor fue otro perro, pero la familia puede iniciar una demanda civil por daƱos y perjuicios. AdemĆ”s, la FiscalĆa podrĆa investigar un posible delito de daƱos por la destrucción de propiedad privada. Este suceso ha vuelto a poner el foco en la necesidad de regular la tenencia responsable de razas fuertes.
La postura de los expertos
El director del INBA, Ćlvaro Buscarons, seƱaló que existe una necesidad real de regular por razones de seguridad y salud pĆŗblica, teniendo en cuenta caracterĆsticas fĆsicas como la fuerza mandibular o el peso. No obstante, matizó que el comportamiento del animal depende en gran medida de la socialización y la responsabilidad del dueƱo. Ā«Un animal no es malo por su raza, pero su potencial de daƱo aumenta si no hay controlĀ», afirmó.
Buscarons también se mostró en contra de la prohibición general, argumentando que la legislación debe centrarse en la tenencia irresponsable y en medidas como la identificación, el bozal y la correa, que ya exige la ley actual. La clave, según él, estÔ en combinar la prevención con la educación de los propietarios.
Hacia una regulación mÔs estricta
Las nuevas propuestas buscan aƱadir herramientas de trazabilidad y control. El registro obligatorio permitirĆa identificar a los tenedores y aplicar sanciones, mientras que la licencia exigirĆa acreditar aptitud psicológica y contar con un seguro. AdemĆ”s, se plantea la obligatoriedad del uso de microchips para perros peligrosos y cursos de tenencia responsable.
El diputado Walter Verri criticó la parĆ”lisis del INBA y reclamó avances concretos. Por su parte, el Frente Amplio se mostró abierto a unificar los textos, aunque pidió tiempo para analizar los detalles. La comisión aĆŗn no ha cerrado un texto comĆŗn, pero la tendencia polĆtica es clara: regular mĆ”s, no prohibir.
El desafĆo final serĆ” construir una norma que reduzca los riesgos reales, mejore la fiscalización y evite estigmatizar a determinadas razas. Mientras tanto, el caso de PaysandĆŗ recuerda que la tenencia irresponsable puede tener consecuencias trĆ”gicas, y que la sociedad uruguaya sigue esperando respuestas concretas para convivir con estos animales de forma segura.

