El nuevo museo para perros en Francia: un espacio pionero y abierto a las mascotas

  • Primer museo en Francia que permite la entrada y participación activa de perros
  • Más de 500 m² de colecciones sobre la historia y cultura canina
  • Instalaciones y actividades educativas para visitantes humanos y caninos
  • Gran impacto internacional y representación de artistas dedicados al perro

museo para perros Francia

Los museos suelen estar pensados para visitantes humanos, pero en Aubervilliers, en la periferia de París, ha abierto sus puertas un espacio singular: un museo donde los perros son tan bienvenidos como las personas. Este museo es el primero de su clase en Francia y ocupa el segundo lugar en tamaño a nivel global, solo por detrás del emblemático Museo del Perro de Nueva York. Este innovador lugar surge como respuesta a una sociedad cada vez más dog friendly, donde los animales de compañía ocupan un papel destacado en la vida familiar y social.

La apertura de este museo supone un antes y un después en cómo se entiende la convivencia con los perros en entornos culturales. Aquí, los visitantes pueden acudir acompañados de sus mascotas y disfrutar juntos de la experiencia. El recinto cuenta incluso con dos áreas verdes a pie de edificio, especialmente diseñadas para que los canes puedan correr y relajarse antes de acceder a las salas.

Un recorrido por la historia y la cultura canina

exposición museo perros

El museo ocupa más de 500 metros cuadrados distribuidos en cinco plantas, llenas de colecciones artísticas y objetos históricos ligados al mundo del perro. La iniciativa parte de la Centrale Canine, una institución que lleva desde 1881 coordinando la comunidad canina francesa. Su objetivo es claro: reivindicar el papel del perro como compañero y figura cultural, mostrando la huella que ha dejado a lo largo de los siglos. Así, el visitante puede encontrar desde esculturas, grabados y tapices hasta objetos mucho más modestos, como botones o cromos antiguos de perros.

Entre los primeros elementos expuestos destaca la ficha de registro del Libro de Orígenes Francés, de 1885, que recoge oficialmente el nombre del primer perro inscrito en Francia, Marco. Justo al lado, un panel reproduce una peculiar colección de cromos caninos de 1912, que venían en los paquetes de tabaco ingleses; en ellas se mostraban imágenes de diferentes razas, con información detallada sobre su carácter y procedencia en el reverso.

El museo no solo apuesta por lo tradicional, también da cabida al arte contemporáneo, como los dibujos a bolígrafo de la artista Julie Salmon, que aportan un aire distinto y moderno. No faltan piezas singulares como estatuillas precolombinas, objetos publicitarios del siglo XX o una curiosa perrera portátil de la época de Napoleón III.

Gran parte de la colección procede de donaciones desinteresadas. El veterinario militar Michel Contart legó su impresionante biblioteca de más de 2.000 libros sobre perros, abarcando desde el siglo XVIII hasta fechas recientes. También la musicóloga Marcelle Benoît sumó numerosos objetos centrados en razas como el chihuahua y el crestado chino, fruto de años de pasión y coleccionismo.

Una experiencia adaptada para todos

museo perro actividades

El proyecto no solo busca celebrar el legado canino sino acercar el museo a la comunidad y sensibilizar especialmente a los más jóvenes. A partir de septiembre, la programación se ampliará con visitas temáticas y talleres escolares, tras el éxito de una jornada de puertas abiertas destinada a niños y familias. En esas actividades, se organizaron lecturas con perros y sesiones de arte, coincidiendo con la voluntad de fomentar la convivencia y eliminar temores entre los más pequeños. Según Dorothée Fabre, directora del museo, “muchos niños llegan con miedo a los perros, pero unas horas después están cepillándolos y paseándolos sin problema”.

El aspecto terapéutico del perro también recibe atención especial. En el museo se reconoce la labor de profesionales que integran a los perros en su trabajo diario, como el caso de una enfermera en Bretaña que acompaña a adolescentes en tratamiento junto a su dálmata, facilitando la comunicación y el bienestar emocional.

La idea de abrir este museo nació hace más de quince años, cuando la institución trabajaba en la puesta en marcha de una mediateca especializada (abierta en 2011). Un cambio en la dirección de la Centrale Canine impulsó la apertura definitiva al público, con el objetivo de transformar la veterana sede en “una verdadera casa del perro”.

Arte, homenaje y proyección internacional

artistas en el museo perros

El museo para perros de Aubervilliers exhibe obras de numerosos creadores, incluyendo artistas españoles reconocidos en el mundo animalista. Resalta la escultura en bronce de un galgo creada por Chiqui Díaz, Premio de Bellas Artes de la Centrale Canine en 2021, así como varias pinturas de Miguel Ángel Moraleda, quien retrata razas asociadas a distintas regiones de Francia.

El impacto del museo se ha hecho notar más allá de las fronteras francesas. Aunque Aubervilliers no es un destino turístico tan conocido como el centro de París, la noticia corrió por redes sociales y ha atraído visitantes de países como Estados Unidos, Italia, Reino Unido y diversos puntos de Asia y Europa. Se espera que, una vez esté plenamente operativo, el museo reciba entre 400 y 500 visitantes mensuales, gracias también a la futura incorporación de audioguías y tienda.

La misión última del museo es clara: transmitir gratitud y reconocimiento hacia el perro, un animal presente en la vida cotidiana, el arte, la literatura y el cine. “Queremos que los visitantes salgan con la sensación de haber aprendido y valorado, aún más, lo que supone compartir la vida con un perro”, resume la responsable del museo.

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