El refugio del Ravelo, entre la asfixia económica y las promesas del Cabildo de Tenerife

  • El refugio del Ravelo, gestionado por ADEPAC, acoge a más de 300 perros en unas instalaciones muy deterioradas y con graves problemas de financiación.
  • El Cabildo de Tenerife defiende que no retira ayudas, sino que cambia el modelo de subvención nominativa a concurrencia competitiva para todas las protectoras de la isla.
  • ADEPAC y el PSOE acusan a la Corporación insular de incumplir el convenio de 2009, bloquear obras urgentes y poner en riesgo la continuidad del centro.
  • Se plantean medidas extraordinarias como una nueva partida específica de 500.000 euros y la declaración de emergencia de las obras para garantizar el bienestar animal.

Refugio del Ravelo en Tenerife

El refugio del Ravelo, en El Sauzal (Tenerife), se ha convertido en uno de los puntos más delicados del debate sobre bienestar animal en la isla. En este centro, gestionado por la protectora ADEPAC Canarias, viven actualmente más de 300 perros, muchos de ellos ancianos y con patologías crónicas, en unas instalaciones que distintos informes califican como muy deterioradas y con riesgo sanitario.

Mientras la entidad alerta de que el albergue está al borde del cierre por la suspensión de su subvención principal y por la ausencia de inversiones suficientes, el Cabildo de Tenerife sostiene que los animales no quedarán desatendidos y que no existe voluntad de clausurar el centro, sino de adaptar la financiación al marco legal vigente y a criterios de igualdad entre protectoras.

Un refugio sobrecargado y con graves carencias

El refugio del Ravelo es un centro de titularidad pública, propiedad del Cabildo tras la cesión indefinida de los terrenos por parte del Ayuntamiento de El Sauzal. ADEPAC asume desde hace décadas la gestión diaria del albergue, con una filosofía de sacrificio cero y una apuesta clara por la calidad de vida de los animales recogidos.

En la práctica, este planteamiento implica que el centro, como otros refugios saturados, aloja a más de 300 perros, con picos que superan los 330 animales, muchos de ellos de edad avanzada, con cáncer, fracturas u otras enfermedades que exigen tratamientos veterinarios complejos, medicación y dietas especiales. Todo ello dispara los costes de funcionamiento y hace que la subvención pública sea claramente insuficiente, según denuncia la propia protectora.

Informes técnicos recientes describen un deterioro preocupante de las instalaciones: colapso de pozos negros con vertido de aguas fecales, estructuras metálicas oxidada y con riesgo de caída, accesos inseguros, sistemas eléctricos inoperativos, zonas dañadas por el incendio de 2023 y carencia de espacios adecuados para la atención clínica. Estas circunstancias no solo comprometen el bienestar animal, sino también la salubridad pública y la seguridad de trabajadores y voluntariado que marca la diferencia.

Desde la asociación se subraya que, cada vez que hay lluvias intensas, se producen cortes de electricidad que dejan al albergue sin lavadoras, sin calefactores para los perros mayores y con problemas incluso de comunicación telefónica. A esto se añaden carencias básicas como la falta de una oficina adecuada de atención al público, calderas en mal estado o la ausencia de un acceso automatizado al recinto.

Perros en el refugio del Ravelo

ADEPAC: tres décadas de trabajo y un convenio en cuestión

La Asociación para la Defensa y Protección de los Animales en Canarias (ADEPAC), inscrita desde 1996 y en activo desde finales de los años noventa, acumula más de tres décadas de labor continuada. Sus estatutos recogen objetivos como el fomento del buen trato animal, la denuncia de prácticas crueles y la creación de alojamientos dignos para animales abandonados.

Además de encargarse de la recogida y albergue, la entidad desarrolla una amplia actividad sanitaria (vacunación, esterilización, intervenciones quirúrgicas) y de divulgación, incluyendo campañas educativas y acciones para fomentar la adopción responsable, incluyendo campañas educativas y acciones para fomentar la adopción responsable. Esta trayectoria ha convertido al refugio de Ravelo en un referente social en la isla, especialmente por su compromiso con el sacrificio cero.

El origen de la actual relación con el Cabildo se remonta al convenio de 6 de julio de 2009, cuando la Corporación insular aprobó un acuerdo por el que se comprometía a asumir los gastos corrientes del centro de atención animal de la zona norte (alimentación, suministros, personal, etc.). En 2016 se añadió una adenda para cubrir específicamente los costes de personal, consolidando una colaboración estable a largo plazo.

Según ADEPAC, esa colaboración se basaba en que la protectora cedió unas instalaciones valoradas en alrededor de 1,5 millones de euros a cambio de que el Cabildo garantizara la gestión conjunta durante 30 años, financiando el mantenimiento del refugio y una subvención destinada a su funcionamiento. La presidenta de la entidad, Yahaira Tovar, sostiene que la Corporación ha incumplido ese compromiso y que ahora pretende dejar sin efecto el acuerdo sin ofrecer una alternativa que garantice la estabilidad económica del centro.

Desde el punto de vista jurídico, el actual responsable de Bienestar Animal del Cabildo, Valentín González, sostiene que ese convenio se extinguió por aplicación de la Ley 40/2015, que fija una duración máxima de cuatro años para este tipo de acuerdos y dio un plazo de adaptación de tres años a todos los ya firmados. Según el consejero, al no haberse adaptado en su momento, el compromiso de financiar durante tres décadas habría quedado sin efecto.

Subvención nominativa, cambio de modelo y conflicto político

El núcleo del conflicto se sitúa en la subvención nominativa de 250.000 euros que ADEPAC venía recibiendo desde el mandato 2019-2023. Esa ayuda figuraba de forma específica en el presupuesto insular, lo que provocó alegaciones de otras protectoras de la isla, que consideraban injusto que una sola entidad tuviera un trato diferenciado frente al sistema de concurrencia competitiva.

El Cabildo defiende que, ante estas quejas, se optó por reordenar el modelo de financiación. Hasta ese momento, el presupuesto general contemplaba unos 400.000 euros para ayudas competitivas destinadas al conjunto de asociaciones de protección animal de Tenerife. La Corporación decidió elevar esa cuantía hasta los 700.000 euros, de forma que ADEPAC y el resto de entidades pudieran optar en igualdad de condiciones a estas líneas de apoyo para su funcionamiento ordinario.

González insiste en que “no se retira ninguna subvención”, sino que se cambia el procedimiento de acceso a la financiación para introducir mayor transparencia, equidad y seguridad jurídica. Según su versión, esta decisión fue explicada en el Consejo Insular de Bienestar Animal, en el que participa ADEPAC, sin que se registraran objeciones en aquel momento.

Sin embargo, desde la protectora la lectura es muy distinta. Su presidenta denuncia que no se les comunicó de forma clara y a tiempo cuándo se convocarían las nuevas ayudas ni en qué condiciones, lo que ha dejado al refugio en una situación de “desamparo absoluto” al no disponer de la partida que venían recibiendo ni de un calendario definido para el nuevo sistema. A su juicio, la falta de esa ayuda equivale, en la práctica, al cierre del centro, porque los gastos fijos no se detienen.

En este escenario, el Grupo Socialista del Cabildo ha tomado posición a favor de la protectora y ha registrado una moción plenaria para garantizar la continuidad del refugio. Entre otras medidas, propone destinar 500.000 euros adicionales a ADEPAC y desbloquear las obras pendientes, al considerar que se trata de un servicio público esencial cuya supervivencia no puede quedar comprometida por disputas administrativas o retrasos políticos.

Obras bloqueadas y declaración de emergencia

Otro de los puntos sensibles es la reforma integral del refugio, largamente anunciada pero aún sin ejecutar. El 17 de febrero de 2022 se adjudicó a la consultora OHS Ingeniería SL el proyecto de ejecución de las obras de adecuación de las instalaciones de ADEPAC, con el objetivo de ponerlas al día en materia higiénico-sanitaria y de seguridad, y de incorporar un espacio clínico que equiparara el centro a otros refugios públicos como Tierra Blanca.

Tras varias entregas del proyecto y sucesivos requerimientos de subsanación, en mayo de 2023 se solicitó una última modificación técnica. Desde entonces, y según denuncia la oposición, el proceso no ha avanzado al ritmo esperado y, cuatro años después del inicio del expediente, las obras siguen sin arrancar, pese al deterioro progresivo de las instalaciones.

Informes recientes alertan de que la situación es de “extrema gravedad” y recomiendan activar el régimen de emergencia previsto en la Ley 9/2017 de Contratos del Sector Público, a la vista del fracaso de los procedimientos ordinarios y de urgencia. Se advierte de que el colapso del pozo con vertidos fecales, las deficiencias en estructuras y accesos, los sistemas eléctricos inoperativos y los daños causados por el incendio de 2023 generan un riesgo inaceptable para animales y personas.

En este contexto, la moción impulsada por el PSOE plantea declarar la emergencia de las obras de adecuación y reforma del refugio del Ravelo, con prioridad en la renovación de estructuras y sistemas eléctricos, y en la creación del espacio de atención sanitaria. El objetivo es agilizar al máximo los plazos y evitar que la situación derive en daños irreparables en una instalación que es propiedad del propio Cabildo.

Desde ADEPAC se subraya que una infraestructura clínica adecuada permitiría reducir significativamente los costes veterinarios a medio plazo, ya que muchas de las intervenciones podrían realizarse dentro del propio centro, en lugar de externalizarlas. Esa mejora, añaden, habría evitado en parte la actual “sangría económica” que padece la entidad.

Un debate enmarcado en la nueva normativa de bienestar animal

La polémica del Ravelo se produce, además, en un contexto de cambio normativo a nivel estatal. La Ley 7/2023, de protección de los derechos y el bienestar de los animales, establece que los centros públicos de protección animal son responsables directos del bienestar de los animales que albergan, con independencia de que su gestión se haya concertado con entidades privadas.

La norma es clara al señalar que la falta de medios económicos de la entidad gestora no exime a la Administración titular de garantizar la alimentación, los cuidados y la atención veterinaria. En el caso del refugio del Ravelo, al tratarse de un centro de titularidad insular, distintas voces jurídicas y políticas sostienen que el Cabildo , aunque recurra a protectoras para la gestión cotidiana.

Por su parte, el Cabildo defiende que su compromiso con el bienestar animal se refleja en la creación, por primera vez, de una partida de un millón de euros específica para este ámbito, que incluiría tanto las nuevas líneas de subvenciones para protectoras como programas adicionales. Entre ellos, se citan el programa de identificación ZOOCAN para municipios menores de 20.000 habitantes, un programa de esterilización de colonias felinas en colaboración con el Colegio de Veterinarios de Santa Cruz de Tenerife, financiado con 275.000 euros, y campañas contra el abandono.

Las organizaciones animalistas, sin embargo, replican que estas cifras globales no resuelven la situación concreta del Ravelo, donde la ausencia de una partida específica para 2026 y el déficit acumulado de 2025 amenazan con un colapso del servicio. A su juicio, el marco legal obliga a la Administración insular a adoptar medidas excepcionales para garantizar el funcionamiento del centro, más allá del reparto ordinario de subvenciones.

En el plano económico, ADEPAC detalla que el año anterior gastó cerca de 600.000 euros en mantener el albergue, frente a los 250.000 que aporta el Cabildo. El resto procede de donaciones y aportaciones privadas, que, aunque constantes, no bastan para cubrir unos gastos crecientes, especialmente por la alta edad y complejidad clínica de muchos de los perros acogidos.

Manifestaciones, propuestas y reconocimiento a la labor de ADEPAC

La tensión institucional ha tenido también reflejo en la calle. Ante la incertidumbre sobre el futuro del refugio y la falta de una solución inmediata, ADEPAC ha convocado protestas frente a la sede del Cabildo para denunciar el posible cierre de las instalaciones tras la suspensión de la subvención nominativa. La entidad pide a la ciudadanía que se movilice para exigir que se respete el convenio firmado y se ejecuten las obras prometidas.

En paralelo, el Partido Animalista PACMA ha respaldado públicamente a la protectora, criticando la gestión de la Corporación insular y cuestionando que se descarte a ADEPAC mientras se destina financiación a otros centros gestionados por empresas públicas o privadas. Se menciona, por ejemplo, el caso del Centro de Protección Animal Tierra Blanca, que, según se denuncia, cuenta con una dotación económica superior aunque no asume determinados casos complejos que sí acoge el Ravelo.

La trayectoria de la asociación, que incluye actuaciones como la acogida de perros utilizados en peleas en una finca de Güímar, la atención a animales evacuados de Tierra Blanca durante inundaciones o la organización de campañas solidarias de recogida de pienso y material en emergencias como los incendios de 2023, ha llevado a que algunas fuerzas políticas planteen un reconocimiento institucional expreso.

En este sentido, la moción socialista propone incoar el procedimiento para otorgar a ADEPAC la Medalla de Oro de la Isla de Tenerife, en aplicación del reglamento de distinciones honoríficas del Cabildo. El argumento es que la entidad ha mantenido un compromiso inquebrantable con la defensa y protección animal desde finales de los noventa, además de desempeñar un papel clave en la concienciación social y el impulso de la adopción en la isla.

Mientras se suceden los cruces de declaraciones, la vicepresidencia del Cabildo, a través de Lope Afonso, insiste en que la Corporación “no permitirá que cese la actividad de ningún albergue” y que se pondrán todos los medios a su alcance para garantizar la atención eficaz y eficiente de los animales. Según ha explicado, el cambio de subvención nominativa a concurrencia competitiva busca ajustar el sistema a la legalidad y a las reivindicaciones del conjunto de protectoras, y se prevé aprobar en breve una convocatoria específica para 2026 dentro del Plan Anual de Subvenciones.

Entre las cifras, los procedimientos administrativos y las discrepancias políticas, el refugio del Ravelo sigue afrontando el día a día con más de 300 perros que necesitan cuidados constantes, en un entorno con infraestructuras muy dañadas y con una economía al límite. El desenlace de este debate, que combina cuestiones legales, presupuestarias y éticas, marcará no solo el futuro de ADEPAC y de este centro concreto, sino también el modelo de protección animal que se consolide en Tenerife en los próximos años.

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