Embarazo psicológico en perras

El embarazo psicológico en perras es algo que sufren las perras que no han sido esterilizadas, ya que es algo que sucede tras el celo. Es un problema para ellas, así que es otro de los motivos por los que es una buena idea esterilizarlas, ya que también les estamos ahorrando infecciones de útero, embarazos no deseados y otros problemas.

Pero si hablamos del embarazo psicológico es algo que puede producirse como un legado de supervivencia en las perras. Si otra perra muere, estas estarían en condiciones de amamantar a sus crías, por lo que tendrían leche igualmente, y de ahí que tras el celo se pueda producir esto que llaman embarazo psicológico.

Algunos de los síntomas físicos que podemos ver en ellas son los de hinchazón abdominal y distensión. También las mamas se hinchan y aparece leche en muchas ocasiones, y pueden tener flujo vaginal mucoide. Si notamos algunos de estos cambios, debemos llevarla al veterinario. Este es un desajuste hormonal que también le va a afectar de forma psicológica, por lo que veremos a la perra más apática, e incluso más agresiva o molesta.

En algunas ocasiones, estas perras también crean un nido en el que consideran que van a estar cómodas durante el embarazo. Si están fuera puede que excaven mucho, y dentro de casa puede que reúnan cosas en un lugar para estar allí tumbadas. Estos son muchos cambios como para no tenerlos en cuenta si se producen en nuestra perra.

En cualquier caso, ante un cambio así, debemos llevarla al veterinario para que estime lo que debemos hacer. Y si deseamos evitar que esto pase, lo mejor siempre es la prevención. Por eso se recomienda la esterilización en perras, que les da una calidad de vida mucho mayor y les evita mucha de estas enfermedades y cambios.

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Un comentario

  1.   shiba87 dijo

    Las perras no sufren de embarazo psicológico, eso es imposible.
    Tras el celo, lo que aocntece es la pseudogestación, que es un proceso natural, que no tendría que ser en absoluto problemático para la perra (para nosotros, posiblemente) y que no se vería afectado en manera alguna por la esterilización, ya que se trata de un proceso de origen hormonal. Lo único que podría evitar la gestación sería la castración, es decir, extirpar útero y ovarios, provocando un desajuste hormonal en sentido opuesto y con numerosos efectos secundarios que sí son un problema para la perra.

    No obstante, sí que es cierto que muchas veces se utiliza incorrectamente el término “esterilizar” de manera intencionada, para no tener que decir lo que verdaderamente se pretende, que es castrar, procedimiento que no mejorará la calidad de vida de la perra excepto en el caso que verdaderamente exista una razón veterinaria para someterla a una operación mayor como lo es la ovariohisterectomía. En ese caso, evidentemente, la salud va primero y no hay nada que discutir, pero la castración sistemática “preventiva” es someter la pobre perra a una operación quirúrgica totalmente innecesaria, con todos los daños colaterales que implicará, sólo para ahorrarnos molestias nosotros y nada más.

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