La decisión de incorporar un perro a la familia suele vivirse con mucha ilusión: imaginamos los paseos, la educación del cachorro, sus primeros juegos y la compañía que nos brindará durante años. Sin embargo, esa misma emoción puede hacer que bajemos la guardia y caigamos en estafas en ventas de perros por Internet que, además de hacernos perder dinero, alimentan redes de maltrato y tráfico ilegal de animales.
Durante los últimos años las autoridades han alertado sobre las diferentes estafas que han invadido Internet. Muchas de ellas están enfocadas a la venta falsa de mascotas, siendo ésta una denuncia muy común entre los usuarios de la red. A continuación se explica en qué consisten estas prácticas, cuáles son sus trucos más habituales y cómo evitarlas para proteger tanto tu bolsillo como el bienestar de los animales.
Cómo funcionan las estafas de venta de perros por Internet

Es habitual encontrar anuncios de ventas de animales en Internet que abarcan desde las especies más exóticas hasta las más domésticas, como el perro. Estos anuncios aparecen en plataformas de compraventa, redes sociales, aplicaciones de segunda mano e incluso en foros. Muchas de estas publicidades pueden ser obra de mafias internacionales o grupos organizados cuya única intención es robar el dinero de aquellos interesados en adquirir un animal que, la mayoría de las veces, ni siquiera existe.
Su seña principal es la demanda de dinero por adelantado. Primero se solicita una cantidad por la reserva o compra del cachorro y, una vez que la víctima ha pagado, comienzan a aparecer nuevos conceptos: transporte, vacunas, jaula, impuestos, seguros o supuestos gastos veterinarios de última hora. En ocasiones, incluso simulan la participación de un falso transportista o intermediario para hacer el proceso más creíble.
Dichos anuncios suelen incluir la foto de la mascota y una descripción sobre su carácter, así como una breve historia sobre su origen. En ocasiones se trata de una simple “venta” de algún cachorro de raza a precio muy inferior al del mercado, mientras que otras veces consiste en una falsa adopción o en supuestos “perros gratis” que solo requieren cubrir unos gastos mínimos. En este último caso, se nos suele pedir que cubramos los gastos de envío, las vacunas básicas, el microchip, etc. Además, es probable que nos pidan dinero para otros “gastos imprevistos” que surjan durante el proceso y que se van encadenando hasta que la víctima sospecha o se queda sin fondos.
En muchas tramas se emplean aplicaciones de pago móvil y transferencias bancarias que dificultan el rastreo del dinero. También se utilizan métodos como Halcash, ingresos en cajeros para retirar en efectivo, servicios tipo Western Union o plataformas sin apenas protección al comprador, lo que ayuda a que los estafadores desaparezcan sin dejar rastro y sigan repitiendo el mismo esquema con nuevas víctimas.
Señales claras de que un anuncio de cachorros puede ser una estafa

Es fácil caer en las redes de estas estafas si no prestamos la atención adecuada. Existen algunos detalles en estos anuncios que desvelan la trampa que se esconde tras ellos y que conviene conocer para poder detectarlos a tiempo.
Por ejemplo, frecuentemente están escritos con una redacción pobre, haciendo uso de traductores de idiomas automáticos; a menudo muchos de estos anuncios proceden de países de Europa del Este o de otras zonas y se nota el uso de traducciones literales. Los textos suelen estar llenos de errores gramaticales, frases incoherentes y expresiones que no encajan con el castellano habitual, algo muy poco propio de un criador serio y profesional.
Otro indicio muy habitual es que el anunciante no habla bien español o evita mantener una conversación fluida por teléfono. A menudo insiste en comunicarse únicamente por WhatsApp o mensajería escrita, no atiende llamadas o pone excusas para no hablar de voz, porque así es más fácil ocultar su verdadera identidad y controlar mejor el engaño.
Tampoco es buena señal que el supuesto vendedor diga que regala urgentemente a los perros por motivos dramáticos (mudanza repentina, fallecimiento de un familiar, ruina económica, etc.) pero pida dinero para enviarlos a su “adoptante”. Las adopciones responsables tienen un coste asociado, pero este solo puede ser reclamado de forma transparente por ONGs, protectoras o asociaciones legales, nunca por particulares anónimos que se niegan a que vayas a recoger al animal en persona.
El precio también puede delatar el fraude. Si el coste del cachorro es mucho más bajo de lo normal para una determinada raza, o si se anuncia como “perro de raza casi regalado”, es muy probable que estemos ante una estafa o, en el mejor de los casos, ante una cría irresponsable que ignora la salud, las vacunas y el bienestar de los animales.
Cómo usar las fotos y los datos de contacto para desenmascarar fraudes
También es importante que rastreemos la imagen incluida en el anuncio, comprobando si ha sido utilizada en otras páginas. Podemos hacerlo clicando sobre la fotografía con el botón derecho del ratón y seleccionando la opción de “copiar URL de la imagen”. Después pegamos la información en un sistema de búsqueda de imágenes (por ejemplo Google Imágenes o TinEye) y averiguamos si ha sido usada anteriormente; de ser así, lo más probable es que se trate de una estafa o, como mínimo, de alguien que miente sobre el origen real del cachorro.
En muchos anuncios fraudulentos se repiten siempre las mismas fotografías de camadas de labradores, bichón maltés, perros de agua u otras razas muy demandadas. Si al buscar esa foto ves que aparece en varias webs, foros o anuncios de distintas ciudades y supuestos dueños, lo más prudente es desconfiar y descartar la operación.
Nos ayudará, asimismo, investigar en la medida de lo posible sobre los datos de contacto del “vendedor”, como su correo electrónico, su número de teléfono o cualquier nombre que facilite. Lo mejor es que le pidamos información detallada sobre sí mismo (nombre completo, ciudad en la que vive, dirección física, centro de cría si dice ser criador, etc.). Si no recibimos respuesta o se niega a proporcionárnosla, probablemente no podamos confiar en él.
También conviene comprobar si existe alguna página web profesional asociada al criador, si aparece en el registro oficial de núcleos zoológicos de su comunidad, o si otros usuarios han dejado opiniones sobre sus servicios. Cuando solo hay un correo anónimo, un número de teléfono desechable o un perfil recién creado en una red social, el riesgo de estafa aumenta de forma considerable.
Otro detalle de alerta es que el anunciante se niegue a proporcionar un número de teléfono válido y solo permita el contacto por mensajes. De esta forma, le resultará muy fácil desaparecer en cuanto reciba el dinero, crear una nueva cuenta y seguir engañando a otros compradores con el mismo método.
Pagos, documentos y visita al cachorro: claves para comprar con seguridad
Es fundamental que no enviemos dinero antes de asegurarnos de que la oferta es legal. No debemos usar un servicio de transferencia opaca, tarjetas prepago o ingresos en cajeros como forma de pago principal, pues estos métodos presentan un riesgo importante. Una vez realizada la transferencia, no podremos recuperar el dinero y el banco o la plataforma tendrán muy pocas opciones de revertirla si se confirma que era un engaño.
Un criador responsable no tendrá inconveniente en aceptar métodos de pago con mayor protección al comprador, como el pago con tarjeta a través de TPV seguro o plataformas que permitan reclamar en caso de fraude. Si el supuesto vendedor insiste en que solo acepta envíos de dinero difíciles de rastrear, estamos ante una señal de alarma clara.
Otro aspecto clave es la posibilidad de conocer al cachorro en persona antes de cerrar la compra o la adopción. Lo recomendable es visitar las instalaciones donde vive el animal, comprobar el estado de la madre, el entorno de cría, la higiene de las instalaciones y el trato que reciben los perros. Cuando el anunciante pospone una y otra vez la visita, o pone excusas para evitar que veas al cachorro, cabe sospechar que no existe o que las condiciones en las que se encuentra son inaceptables.
Además, todo cachorro debe contar con vacunas correspondientes a su edad, microchip registrado y cartilla sanitaria emitida por un veterinario colegiado. Parte del precio que se paga al criador serio se destina precisamente a estos gastos, que garantizan que el animal ha estado cuidado y en buenas condiciones de salud. Si te ofrecen cachorros demasiado jóvenes, sin destetar, sin vacunas ni documentación, lo más prudente es rechazar la operación por el bien del perro y tu propia tranquilidad.
Cuando haya dudas sobre la legalidad de la oferta o sospechas de que se trata de una estafa, lo más adecuado es dejar de enviar dinero y denunciar ante las autoridades. Poner los hechos en conocimiento de la policía o la Guardia Civil ayuda a abrir investigaciones, identificar a los responsables y evitar que sigan engañando a más personas.
Protegerte frente a las estafas en la venta de perros por Internet implica informarte bien, desconfiar de los “chollos” y priorizar siempre a criadores responsables, protectoras y adopciones serias; de esa manera reduces al mínimo el riesgo de fraude y contribuyes a que menos animales sean utilizados como simple excusa para delinquir.