Cómo evitar que el perro ladre a los vecinos

Los ladridos son uno de los motivos más frecuentes de disputa entre vecinos. Y es que cuando sienten su territorio amenazado, los perros suelen emitir una serie de ladridos rápidos y graves para advertir de su presencia a los posibles intrusos. Si bien se trata de un comportamiento completamente normal en estos animales y por lo general no dura más que unos pocos minutos, el nivel de tolerancia de nuestros vecinos no siempre es razonable.

A veces no es posible evitar esta clase de problemas, pero sin duda nos será mucho más fácil si logramos educar a nuestra mascota para que reaccione de una forma silenciosa ante el paso de los vecinos cerca de nuestra puerta. Te damos algunas tácticas para ello.

No a los gritos y castigos

Lo peor que podemos hacer para calmar a nuestro perro es gritar o regañarle, ya que así sólo conseguiremos aumentar sus nervios y hacer que ladre más. Por eso lo mejor es que reaccionemos tranquilamente, sin perder la calma pero actuando firmemente. Tampoco es buena idea sujetar al perro a la fuerza, pues de esta forma reforzaremos su ansiedad. Y, por supuesto, el castigo físico queda totalmente descartado.

Hacernos cargo de la situación

El método más efectivo es hacer ver al animal que somos nosotros quienes debemos hacernos cargo de la situación. No es fácil, especialmente si nuestro perro es nervioso. Debemos mostrar una calma inmensa, poniéndonos delante de la puerta y haciendo que el pequeño se aleje de la misma. Una vez el perro guarde silencio, haremos una señal que el can pueda reconocer fácilmente; por ejemplo, enseñarle la palma de la mano.

Nos mantendremos en esta posición hasta que finalice el ruido, es decir, hasta que el vecino se vaya. Entonces retomaremos la tarea que estuviéramos realizando previamente sin decir nada. De esta forma, el perro entenderá que nosotros somos los responsables de proteger el hogar ante las amenazas y no verá necesario ponerse a la defensiva. Poco a poco irá comprendiendo hasta cesar los ladridos por completo.

Refuerzo positivo

Otra buena idea es hacer que el animal asocie el ruido de los vecinos con algún estímulo positivo. Podemos realizar un ejercicio similar al descrito anteriormente pero introduciendo golosinas o snacks, que daremos al perro cuando se aleje de la puerta y deje de ladrar. Otra táctica es animarle a que acuda a su cama o lugar de descanso cuando pasen los vecinos, y allí darle algunas piezas de comida.

Todo este proceso requiere tiempo y paciencia. No obstante, en algunas ocasiones es necesario recurrir a un adiestrador profesional. Merece la pena con tal de evitar las molestas disputas con nuestros vecinos.

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Licenciada en Periodismo y aficionada a los blogs, siempre me ha gustado escribir. Desde niña adoro a los animales, y los perros siempre han sido muy especiales para mí. Hoy en día forman una parte muy importante de mi vida.

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