Cómo evitar que tu perro muerda tus cosas: guía práctica y sin gritos

  • Identifica la causa: aburrimiento, ansiedad, dentición o falta de normas.
  • Redirige con juguetes adecuados y refuerzo positivo (suelta/deja).
  • Gestiona el entorno: barreras, fundas, sprays seguros y orden.
  • Rutina de ejercicio, juegos de olfato y, si hace falta, apoyo profesional.

Perro mordiendo un objeto en casa

El perro es muy curioso, que utiliza sobretodo su boca para explorar el mundo que le rodea. Especialmente si es joven, y al no tener todavía experiencia, necesita aprender qué es lo que hay a su alrededor, y para ello se puede dedicar a morder cosas. Y claro, esto puede no gustar demasiado, y menos si lo que tiene entre sus fauces es un objeto nuevo.

Aún así, respira tranquilo/a. Nunca es tarde para enseñarle. Con paciencia y constancia, se pueden hacer milagros. Así que si te preguntas cómo evitar que mi perro muerda mis cosas, aquí tienes una serie de consejos que te serán muy útiles.

¿Por qué muerde las cosas?

Antes de buscar una solución, hay que saber por qué se comporta de ese modo. Son varios los motivos por los cuales un perro puede morder cosas, como por ejemplo: aburrimiento, ansiedad, tiene un carácter ya de por sí nervioso o inquieto, le están saliendo los dientes definitivos…

Además, intervienen otros factores: la exploración natural con la boca (sobre todo en cachorros), el instinto de juego y caza, la falta de entrenamiento para distinguir qué sí y qué no, e incluso el olor humano de los objetos (zapatos, ropa), que resulta tremendamente atractivo. La ansiedad por separación puede desencadenar mordisqueo destructivo de marcos de puertas o zócalos cuando el perro se queda solo.

Perro con juguete para morder

Cómo evitar que muerda mis cosas

Dependiendo del motivo, habrá que buscar una solución u otra:

  • Aburrimiento: si el can pasa mucho tiempo solo se aburrirá y hará lo que sea para descargar esa energía que tiene acumulada. En este caso, hay que hacerle hacer mucho ejercicio (paseos largos y juegos) para que pase el resto del tiempo tranquilo.
  • Ansiedad: si está ansioso hay que saber el origen de su malestar. Para ello, te recomiendo consultar con un etólogo o adiestrador canino que trabaje en positivo.
  • Es nervioso o inquieto: en este caso, hay que hacerle jugar varias veces al día durante 10 minutos, ya sea con una pelota, con un mordedor, o con otro tipo de juguete para perros. También es necesario dejarle siempre un juguete o dos a su alcance.
  • Le salen los dientes definitivos: si tu perro es un cachorro de menos de seis meses de edad, lo más probable es que muerda porque le está saliendo su dentadura adulta. Así pues, dale algún mordedor para que se entretenga y, de paso, note cierto alivio en su boca.

Perro mordiendo calcetín

Profundiza en cada caso: para el aburrimiento, añade enriquecimiento ambiental con juguetes interactivos y juegos de olfato (puzzles, alfombras olfativas, dispensadores de comida) y organiza paseos de calidad con tiempo para oler. Ante ansiedad o estrés, practica salidas graduales, deja zonas de descanso seguras y consulta con profesionales si percibes vocalizaciones, destrozos localizados o hipersalivación al quedarte fuera. En perros nerviosos, opta por sesiones cortas de juego estructurado y pequeños entrenamientos de obediencia básica para canalizar su energía; si los juegos de tira y afloja les excitan demasiado, evítalos o aplica reglas (empezar/parar a la señal, soltar a la primera).

Para la dentición, ofrece mordedores seguros de goma o nylon, congela algunos juguetes blandos para aliviar encías y alterna texturas. Rotar los juguetes cada pocos días mantiene el interés y reduce la búsqueda de objetos prohibidos.

Ofrécele alternativas y redirige bien

Queremos decir que es importante que tu perro tenga juguetes u objetos para él, cuya finalidad sea la de poder mordisquearlos. Si tu perro no tiene juguetes para ello, es probable que acabe mordiendo lo que menos gracia te haga. Dale juguetes o huesos específicos para esto; si tiene mandíbula fuerte, elige mordedores resistentes que puedan rellenarse con comida para combinar masticación y entretenimiento.

Si ves que está cogiendo algo que no debería, dile un NO firme (pero sin gritar), y cuando lo suelte, dale una golosina para perros para recompensarle. Nunca utilices la violencia física ni los gritos, pues de lo contrario acabarías conviviendo con un perro que te tendrá miedo y que, por lo tanto, no será feliz.

Refuerza comandos de autocontrol como «suelta» y «deja», y utiliza la redirección inmediata: presenta un juguete permitido y premia en cuanto lo tome. Con cachorros que muerden manos, emite un quejido agudo y retira tu atención uno o dos minutos; volver al juego con un juguete enseña la presión de mordida adecuada.

Perro y zapato

Prevención en casa: barreras y protección de muebles

Siempre que puedas, limita el acceso a zonas problemáticas con puertas para perros o cerrando habitaciones. Guarda zapatos, cables y mandos fuera de su alcance y deja a la vista solo lo que pueda morder. En etapas críticas, protege sofás con fundas resistentes y coloca alfombrillas o mantas en puntos sensibles. En patas de sillas o mesas, una envoltura temporal con tela ajustada puede disuadir mientras educas, pero no la conviertas en solución permanente.

Los sprays disuasorios amargos específicos para perros ayudan a proteger superficies; evita recetas caseras sin aval, ya que ciertos ingredientes pueden irritar piel y mucosas. Si decides probar soluciones suaves, consulta antes con tu veterinario, realiza una prueba en zona no visible y nunca uses aceites esenciales ni irritantes. La clave es combinar disuasión con entrenamiento y alternativas.

Rutina, ejercicio y descanso: lo que más reduce mordisqueos

Un perro bien atendido física y mentalmente muestra menos conducta destructiva. Establece una rutina diaria con paseos suficientes, sesiones cortas de adiestramiento en positivo y tiempo de juego calmado. Alterna actividades de olfato y búsqueda con ejercicios de obediencia (sentado, quieto, venir a la llamada), y finaliza cada bloque con momentos de relajación. Antes de dejarlo solo, proporciónale juguetes rellenables para que asocie tu ausencia a experiencias positivas.

El adiestramiento en caja o en una zona segura puede ayudarte a gestionar los periodos sin supervisión: acostúmbralo de forma progresiva, asocia la caja con comida, juguetes y descanso, y jamás la uses como castigo. Empieza con puertas abiertas, cierra tiempos muy breves y ve aumentando gradualmente.

Perro joven mordiendo

Cómo interrumpir la conducta sin dañar el vínculo

Si lo pillas in fraganti, puedes interrumpir con un sonido neutro (por ejemplo, dejar caer suavemente un objeto que haga ruido al lado, sin asustarlo ni asociarlo contigo), espera contacto visual y ofrece un juguete permitido. Evita persecuciones o tirones que conviertan la situación en un juego. Una vez que cambie al objeto correcto, premia de inmediato.

Si sospechas de ansiedad por separación (destrozos junto a puertas, vocalizaciones, intentos de escape), trabaja salidas graduales, reduce el contraste entre estar contigo y estar solo, usa rutinas de calma y, si persiste, busca ayuda de un veterinario o etólogo para un plan personalizado.

Recuerda que la paciencia es fundamental cuando se trabaja con perros. Sólo con ella conseguirás que se comporte correctamente.

Un plan completo combina causas bien identificadas, ejercicio de calidad, entrenamiento en positivo, gestión del entorno, juguetes adecuados y, cuando haga falta, el apoyo de profesionales. Con constancia y expectativas realistas, tu perro aprenderá qué puede morder y tu hogar permanecerá a salvo.